Por Francisco CorvalánEl paso de Al Gore por Chile: de su apoyo a Bachelet a los dardos contra Donald Trump
En su visita el exvicepresidente de Estados Unidos respaldó las capacidades de la exmandataria para liderar la ONU, cuestionó la influencia del negacionismo climático de Donald Trump y defendió el papel de Chile en la transición energética.

Durante tres días, el exvicepresidente de Estados Unidos y premio Nobel de la Paz, Al Gore, convirtió a Santiago en uno de los principales escenarios de su campaña global por acelerar la acción climática. Encabezó la 63ª edición del Entrenamiento del Cuerpo de Liderazgo de The Climate Reality Project, instancia que reunió entre el 9 y 11 de julio a cientos de activistas, científicos, autoridades y representantes de organizaciones ambientales de Chile y América Latina.
Su paso por el país, sin embargo, estuvo marcado tanto por el debate climático como por definiciones políticas sobre Michelle Bachelet y Donald Trump.
Consultado por la eventual candidatura de la expresidenta a la Secretaría General de Naciones Unidas, Gore sinceró que aún desconoce quiénes competirán por el cargo. Sin embargo, dedicó palabras de alto reconocimiento hacia Bachelet. “He trabajado con ella durante muchos años y soy un gran admirador de sus capacidades”, afirmó. Luego añadió que “si fuera chileno, ciertamente estaría trabajando duro por su candidatura”.
Bachelet por su parte, estaba invitada a uno de los paneles que encabezó Gore durante la semana pasada, pero por su agenda en el extranjero se le hizo imposible asistir y envió un video expresando sus saludos al exvicepresidente.

Cuando se le pidió profundizar en las razones de esa valoración, respondió que una de sus principales fortalezas es “su visión sobre el clima y su historial de logros en ese ámbito”, un área en la que ambos han coincidido durante años en distintas instancias internacionales.
Las declaraciones se produjeron durante un encuentro con periodistas y constituyen uno de los respaldos internacionales más explícitos que ha recibido Bachelet en momentos en que su nombre vuelve a aparecer entre las figuras con proyección internacional.
La otra figura que dominó la conversación fue Donald Trump. El exvicepresidente estadounidense responsabilizó directamente a la industria de los combustibles fósiles de haber instalado la polarización política sobre el cambio climático y sostuvo que el actual mandatario estadounidense ha contribuido a profundizar ese escenario.
“La industria de los combustibles fósiles se ha vuelto mucho más efectiva capturando políticos que capturando emisiones”, sostuvo. Según Gore, la postura de Trump ha servido de respaldo para dirigentes de otras regiones.
“Cuando Donald Trump fue presidente por primera vez se opuso vigorosamente a la acción climática. Pero durante esos cuatro años, la energía solar se duplicó en Estados Unidos. Las ventas de vehículos eléctricos se duplicaron. Todas las tendencias impulsadas por factores económicos mejoraron. Y justo el año pasado, el primer año del segundo mandato de Trump, si miras toda la nueva generación de electricidad instalada en Estados Unidos el año pasado, el 92% fue renovable a pesar de Trump”.
Pese a ello, sostuvo que la influencia política del mandatario comienza a debilitarse. “Mi predicción es que la influencia de Trump está disminuyendo muy rápidamente”, señaló, asegurando que incluso parte de sus antiguos aliados han comenzado a tomar distancia.
No obstante, reconoció que el liderazgo norteamericano continúa teniendo efectos internacionales. “Así que creo que esta lucha, que tiene lugar en la esfera política, en la esfera del mercado y en la esfera cultural, aún no está ganada ni perdida”, agregó el exmandatario.
Una verdad incómoda
Este año se cumplen dos décadas desde el estreno del documental “Una verdad incómoda”, realizado por Al Gore y que reveló algunas predicciones climáticas que, en algunos puntos no fueron cumplidas, como la desaparición de la superficie nival en el monte Kilimanjaro, que actualmente todavía conserva nieve.
Frente a esto Gore defendió las proyecciones científicas presentadas en esa producción y afirmó que, lejos de haber exagerado el fenómeno. “Las predicciones de los científicos han resultado correctas”, sostuvo, insistiendo en que hoy la crisis climática avanza más rápido que la implementación de las soluciones. Pese a ello, se mostró optimista respecto del avance de la transición energética, haciendo ver que las energías renovables están cada día siendo más accesibles y masivas, en comparación a las gestadas a partir de combustibles fósiles.

Incluso utilizó a Estados Unidos como ejemplo de que las transformaciones económicas pueden avanzar pese a la oposición política. Recordó que durante el último año, ya bajo el segundo mandato de Trump, el 92% de toda la nueva generación eléctrica instalada en ese país fue renovable. “Las soluciones están ganando, pero todavía no lo hacen con la suficiente rapidez”, resumió.
Chile apareció repetidamente en su exposición como un ejemplo de esa contradicción entre vulnerabilidad y oportunidad. La prolongada crisis hídrica, el retroceso de los glaciares andinos, temperaturas récord y fenómenos meteorológicos extremos fueron recordadas constantemente por Gore. Al mismo tiempo, destacó el desarrollo de la energía solar en Atacama, el potencial eólico de la Patagonia y el liderazgo que, a su juicio, ha mostrado Chile en el desarrollo responsable de la industria del litio.
También abordó el creciente debate sobre los centros de datos e inteligencia artificial. Reconoció que su consumo energético y de agua representa un desafío ambiental, pero sostuvo que el problema puede mitigarse mediante el uso de energías renovables y sistemas de agua de circuito cerrado. Incluso hizo referencia al rechazo que enfrentó un proyecto de data center en Chile por su consumo hídrico, señalando que estas empresas deben escuchar las preocupaciones de las comunidades.
Durante la inauguración del entrenamiento, Gore ya había definido a Chile como uno de los países con mayores oportunidades para acelerar la transición energética. “El pueblo de Chile tiene una oportunidad única para fortalecer su resiliencia, su crecimiento económico y su democracia redoblando los esfuerzos en las soluciones a la crisis climática”, sostuvo entonces ante los asistentes.

Ezio Costa, director ejecutivo de ONG Fima, organización anfitriona de Climate Reality Project para América Latina, destacó que la actividad mostró un “gran interés por la materia y por tener herramientas específicas para colaborar en las soluciones a la crisis climática, cuyos daños podemos sentir cotidianamente”. Según comenta, los más de 800 nuevos líderes climáticos formados por el programa ayudarán a fiscalizar el cumplimiento de las obligaciones del Estado y los privados, “generando educación ambiental y con iniciativas locales específicas”.
Entre las actividades de clausura durante su paso por Chile, Gore entregó el Alfredo Sirkis Green Ring Award a Claudia Mellado Ñancupil, cofundadora de la Fundación Biodiversidad Alimentaria, por su trabajo en la conservación de semillas tradicionales y el rescate del conocimiento ancestral en comunidades indígenas chilenas.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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