Por Roberto GálvezEn medio de la pugna de Ñuñoa para no ceder colegios al SLEP, Liceo Augusto D’Halmar se moviliza por mejores condiciones
Los alumnos del recinto ñuñoíno votaron realizar un paro indefinido de lápices tras no obtener una respuesta satisfactoria a sus demandas que apuntan a la infraestructura. La medida de presión se da justo cuando el alcalde Sebastián Sichel aboga por no entregar los establecimientos al Servicio Local La Quebrada bajo el argumento de entregar un buen servicio educativo.

Ha sido la gran cruzada en educación del alcalde Sebastián Sichel: no entregar los colegios de Ñuñoa al SLEP La Quebrada, argumentando que a los municipios que tienen colegios con buenos resultados deben seguir siendo sostenedores.
“A mí demuéstrenme por qué el Liceo Augusto D’Halmar estará mejor en el SLEP”, dijo hace un tiempo en entrevista con La Tercera.
Y hoy es justamente ese liceo el que complica al jefe comunal ñuñoíno, toda vez que sus estudiantes protagonizaron este lunes un “paro de lápices”, votado el viernes de la semana pasada. Ese día, con 89,1% de las preferencias (672 votos), ganó la idea de la medida de presión. Dentro de esa opción, además, se votó hacerlo de manera indefinida.
“Queremos manifestar nuestro profundo descontento frente a la postura de la dirección del establecimiento y la falta de reconocimiento hacia la movilización estudiantil levantada por el estudiantado. Consideramos fundamental que las opiniones, demandas y decisiones de los estudiantes sean escuchadas y tomadas en cuenta dentro de nuestra comunidad educativa”, se lee en el escrito conjunto del Centro de Estudiantes y el Consejo de Delegados de Curso.
En el entorno del municipio, eso sí, reseñan que la movilización de este lunes fue acotada, que hubo espacio para el desarrollo de clases y que contaron con una buena asistencia de alumnos. En todo caso, en el comunicado estudiantil ya reseñaban que habría facilidades para quienes quisieran que se les registrara la asistencia, así como que habría especial atención con los estudiantes del Programa de Integración Escolar (PIE).
El petitorio
Las exigencias estudiantiles fueron dadas a conocer a fines de julio en un escrito dirigido tanto a la dirección del liceo como a la Corporación de Desarrollo Social de Ñuñoa en su calidad de sostenedor del recinto “con el objeto de solicitar la adopción de medidas concretas frente a diversas situaciones que afectan el adecuado funcionamiento del establecimiento, la seguridad de sus integrantes y las condiciones necesarias para el desarrollo del proceso educativo”. Algunas, aseguran, son reiteradas o bien han permanecido en el tiempo.
Por un lado, están las solicitudes a la corporación. La primera de ellas apunta a la reparación de filtraciones e inundaciones en el pabellón de Lenguaje. “Constituyen una problemática estructural que se ha mantenido durante un tiempo prolongado, afectando directamente el normal desarrollo de las actividades académicas y las condiciones de seguridad dentro del establecimiento”, se lee, señalando que la normativa educacional establece que los sostenedores deben garantizar que los establecimientos educacionales funcionen en condiciones adecuadas.
La segunda exigencia es la evaluación y reparación de la red eléctrica de todo el establecimiento. Según los alumnos, durante 2026 se han constatado reiteradas deficiencias pese a los trabajos de renovación, con interrupciones reiteradas del suministro.
Mientras, a la dirección del establecimiento le exigen, entre otras cosas, rendición de cuentas y transparencia activa “con el objeto de fortalecer la confianza entre la comunidad educativa y la administración del establecimiento”; garantía de un trato institucional respetuoso hacia los estudiantes y sus representantes; el mejoramiento de baños y camarines por “diversas deficiencias” (filtraciones, inundaciones, hoyos, entre otras) relacionadas con las condiciones de infraestructura, seguridad, higiene y funcionamiento; o el mejoramiento de espacios comunes e infraestructura del establecimiento por goteras o filtraciones; mejoramiento y adquisición de materiales para talleres.
En este petitorio los alumnos habían puesto cinco días de plazo para responder y ante esa respuesta es que tomarían la decisión de qué pasos seguir, lo que derivó en el reciente paro.
Pero antes de eso, los estudiantes ya habían dado muestras del creciente descontento. Por ejemplo, en medio de las lluvias de hace casu tres semanas, el 21 de julio ya habían difundido un escrito en el que manifestaban su “profunda preocupación, descontento e inquietud frente a las actuales condiciones de infraestructura que enfrenta nuestro establecimiento producto del sistema frontal que ha afectado a nuestro país”. Esa vez aseguraron que la biblioteca y cuatro salas de clases se inundaron.
“Como comunidad educativa nos preocupa profundamente que esta problemática no sea un hecho aislado, sino una situación que se ha repetido durante varios años. Consideramos irresponsable que, siendo una realidad conocida y considerando que los sistemas frontales y los periodos de lluvia son situaciones previsibles en nuestro país, año tras año no se implementen medidas preventivas ni soluciones definitivas que permitan evitar que estas condiciones vuelvan a afectar nuestra experiencia educativa”, se extendieron.
Y aunque no está en el petitorio, distintos miembros de la comunidad educativa contactados por este medio reseñan que otro problema sin solución que aqueja al Augusto D’Halmar hace años es una plaga de ratones.
“Los estudiantes de Ñuñoa siempre nos han hecho estar orgullosos de su desempeño. Tanto el alcalde Sichel como incluso el Presidente Kast lo capitalizaron al inaugurar juntos el año escolar en marzo. El alcalde llegó a decir, sobre el traspaso al SLEP si ‘alguien cambiaría un modelo que está funcionando bien’. ¿El resultado? Goteras, una plaga de ratones que obligó a suspender clases, y ahora un paro indefinido apoyado por la amplia mayoría de los alumnos", señala al respecto el concejal Andrés Argandoña (FA).
La movilización de los alumnos del Augusto D’Halmar, liceo que ha sido utilizado como “símbolo” de la buena educación pública, se da justo cuando se ha reactivado el debate por el freno que el gobierno quiere ponerle a los SLEP luego de presentar un proyecto de ley que ajusta hasta 2040 el cronograma de traspasos y al mismo facilita que los municipios que quieran -como Ñuñoa- sigan a cargo.
A partir del 1 de enero el municipio ñuñoíno debe entregar sus recintos al SLEP La Quebrada y el jefe comunal se resiste, como se ha dicho, argumentando que sus colegios no estarán mejor con el Servicio Local.
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