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Fondo, postura y gestos: los simbolismos detrás de la foto presidencial de Kast y el contraste con Boric

Paisaje, banda y escudo: la imagen de Kast, tomada en Puerto Varas, tiene una serie de implicancias escondidas y reabrió el debate ante al retrato costero de Boric. Especialistas advierten guiños identitarios y cuestionan la “tormenta” de la que supuestamente escapa el presidente electo.

La fotografía oficial de un Presidente de la República nunca es solo una imagen protocolar. Es, en clave semiótica, un dispositivo político. La reciente foto de José Antonio Kast reabrió ese debate al contrastarse inevitablemente con la imagen que, cuatro años antes, presentó Gabriel Boric. Fondo, postura, símbolos y hasta la confección de la banda presidencial forman parte de una narrativa visual que especialistas leen como declaración de principios. La imagen no es solo memoria visual, sino también un manifiesto silencioso.

La foto de Kast fue tomada en Puerto Varas, con cielo despejado y un prado verde como telón de fondo. Boric, en cambio, eligió la costa de Tunquén, en la Región de Valparaíso, con el mar abierto detrás. Dos paisajes, dos geografías simbólicas.

Desde la Oficina del Presidente Electo (OPE) se explicitó la intención detrás del retrato de Kast: “Es una declaración. Una imagen con sentido”. El texto subraya que el fondo principal es “el cielo de Chile”, en alusión al verso del himno nacional “Puro Chile es tu cielo azulado”, y que el nuevo mandatario “camina hacia adelante, dejando atrás la tormenta”, como símbolo de crisis superadas. Esto, porque en la foto hacia atrás se ven, aunque pocas, algunas nubes, algo intencionado.

La foto oficial de José Antonio Kast

Esto mismo lo reforzó este miércoles la vocera del gobierno electo, Mara Sedini. Según dijo, la foto “muestra nuestro campo, el cielo, el dejar atrás la tormenta, la crisis, las emergencias, un Presidente que camina hacia adelante en pos del futuro, en pos de los chilenos, una sonrisa de alegría, de confianza en que juntos saldremos adelante y superaremos esa tormenta”.

Pero esa lectura no es unívoca. Ricardo Sierralta, publicista y académico de la Universidad Central, introduce una distinción clave: “Hay que hacer un distingo entre los elementos semióticos de la imagen, que son el significado y el significante”. A su juicio, mientras Boric presentó “una foto más bien tradicional”, Kast “quiere reinterpretar un poco la figura presidencial”.

Jhonatan Romero, director de la Escuela de Diseño de la Universidad Mayor comenta que esa lectura no se sostiene visualmente, ya que no hay nada que genere una sensación de caos dentro de la imagen y que la supuesta tormenta “claramente no se puede ver y que tampoco se aprecia dentro del cuadro”.

Incluso, plantea que afirmar su existencia es contradictorio: “Si uno dice que en la imagen hay una tormenta y la tormenta no aparece, es que esa persona se dirige, entonces, hacia la tormenta”. A su juicio, “no hay por ninguna parte esa lectura de que hay una persona que viene escapando de un caos”, por lo que considera discutible la declaración que ellos hacen.

Fondo y territorio

En la comparación, el fondo es uno de los contrastes más evidentes. Mientras en la de Boric se ve el mar de Tunquén a su espalda, con horizonte abierto y paisaje transversal, con Kast se aprecia un prado y el cielo despejado de Puerto Varas, evocando el imaginario del sur de Chile, raíces del propio mandatario electo. El significado es personal.

Para Romero, el mar en la imagen de Boric funciona como símbolo de apertura y descentralización. “Tiene esta cosa de horizonte, de fluidez (…) algo que podría representarlos a todos”, señala. La escena no remite a un punto específico del país: podría ser cualquier costa chilena.

Backstage de la foto oficial de Gabriel Boric, en las costas de Tunquén, Región de Valparaíso.

En cambio, la elección de Puerto Varas sí ancla territorialmente la imagen de Kast. “Hay una elección de terreno verde y de un campo del sur, no hay norte de Chile ahí”, advierte Romero. Para él, el paisaje “es un guiño a su electorado, a sus raíces también”, lo que podría reforzar la identificación de ciertos segmentos, pero no necesariamente de todos.

Sierralta coincide en que el cielo intensamente azul no es neutro: “Esto es como una especie de azul esperanza (…) volver un poco más a los valores tradicionales, republicanos”.

Otro eje diferenciador es la posición corporal. En Boric se aprecia una figura en escorzo -tres cuartos-, manos en la espalda y postura inclinada. En Kast, en cambio, la imagen marca frontalidad, mirada directa y un gesto de avance reflejado en su ropa arrugada y en sus manos.

Para Sierralta, la frontalidad de Kast es central. “Es como las imágenes que políticamente se han podido ver durante la historia, en que la persona marcha de frente hacia el futuro”. Esa mirada directa, agrega Romero, “siempre es un signo de autoridad, de no tener miedo de mirarte”.

En contraste, la postura de Boric —con las manos atrás— fue leída como sobria, pero también generó dudas. “Se cuestionó mucho por qué esconde las manos”, recuerda Romero, quien subraya que las manos son claves en la comunicación política.

Paradójicamente, en la imagen de Kast también hay un problema gestual. “Al presidente Kast le cortaron las manos (…) y los signos de cortar u ocultar las manos puede significar varias cosas”, advierte Romero. Ese detalle técnico abre interpretaciones sobre ocultamiento o distancia, aunque no haya sido intencional. Al interior de la OPE fue materia de discusión el recorte de sus manos en la imagen, pero finalmente prefirieron centrar la imagen -con la banda y el escudo- y privilegiar la sensación de movimiento de sus brazos.

La banda y el escudo

En ambas fotografías aparece la banda presidencial, pero con diferencias significativas en su diseño y carga simbólica. La banda de Kast incorpora el escudo nacional bordado al centro, a pedido del propio presidente electo. En el caso de Boric, la banda fue diseñada y tejida por 16 mujeres del Sindicato Revolucionario Textil (Siritex), lo que añadió un componente social y colectivo al símbolo.

La discusión no es menor. La Ley 2.597, artículo 2, de 1912, establece que la banda presidencial “se compondrá de tres fajas horizontales de igual anchura: azul la del borde superior, blanca la del centro y roja la del borde inferior”. No menciona el uso del escudo nacional.

Históricamente, sí lo utilizaron mandatarios como Pedro Montt, Juan Antonio Ríos, Gabriel González Videla y Carlos Ibáñez del Campo. También lo incorporó el dictador Augusto Pinochet, lo que añade una capa de sensibilidad política al símbolo.

Desde la OPE defendieron la decisión: “El escudo no pertenece a un sector, ni a una época: pertenece a Chile. Ubicarlo al centro no es apropiación política, sino reafirmación institucional”.

Foto oficial del presidente electo, José Antonio Kast

Para Romero, sin embargo, “fue un error llevarlo ahí”, porque puede “generar esta sensación de que volvemos a un período non grato de la historia de Chile”. Aunque reconoce que para buena parte del electorado el gesto se leerá como patriotismo —“lleva la patria en el corazón”—, advierte que también “lleva la conversación a otra parte que no debería ser”. Según fuentes internas, Kast utilizará la misma banda presidencial en el cambio de mando del próximo 11 de marzo.

Sierralta plantea además que, en términos de significantes —traje oscuro, camisa blanca, banda tricolor— las imágenes no son radicalmente distintas. La diferencia está en la connotación. Boric, figura emergente al momento de asumir, “no podría haber incorporado significantes que repercutieran mucho en los valores tradicionales”, sostiene.

Kast, según dice el académico, “busca remarcar ciertos elementos propios del discurso republicano”. La frontalidad, el cielo azul, el escudo en el pecho: todo apuntaría a reforzar esa identidad.

Romero agrega otro elemento que tiene que ver con el realce de la imagen. Una suerte de iluminación o “aura” en torno a Kast, probablemente producto de postproducción digital. “Se usa para jerarquizar visualmente”, explica, pero advierte que puede generar percepción de artificio o incluso lecturas exageradas en redes sociales.

Según analizan los expertos, ambas fotografías comparten el objetivo de proyectar cercanía y visión de futuro. La diferencia radica en el cómo: uno desde la apertura horizontal del mar; el otro desde el avance frontal en la tierra. Más allá de la intención declarada o la lectura experta, lo cierto es que cada retrato construye una narrativa.

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