Por Roberto GálvezSylvia Eyzaguirre: “Todas las mejoras al SAE se pueden hacer en el algoritmo actual; no veo el beneficio de eliminarlo”
La investigadora del Centro de Estudios Públicos (CEP) presidió la última mesa técnica convocada para analizar y proponerle mejoras al Sistema de Admisión Escolar, instancia en la que coincidió con la actual ministra María Paz Arzola. "Este sistema se utiliza en países donde existe libertad de elección porque prioriza la preferencia de la familia y la optimiza (...). Pero en Chile tiene un montón de rigidezes", asegura.
“Tenemos que devolverles a las familias el lugar que tienen que ocupar y que nunca debieron haber perdido en la elección de los proyectos educativos. Tras una década de ir centralizando el Sistema de Admisión Escolar hoy, ¿qué piden las personas? Que enfrentemos el tema".
El Presidente José Antonio Kast verbalizó en su Cuenta Pública de este 1 de junio la idea de introducirle modificaciones al Sistema de Admisión Escolar (SAE), herramienta que desde hace un tiempo ha estado bajo la lupa. Si todo marcha según la planificación, el gobierno ingresará en los próximos días un proyecto.
Y si bien se da por descontado que esa propuesta reintroducirá el mérito académico, aún queda por dilucidar de qué forma será y, sobre todo, si el SAE seguirá siendo obligatorio para todos los colegios que reciben financiamiento del Estado.
Al respecto, hace un año la última gran mesa técnica convocada para analizar el SAE ya se pronunció: recomendó una serie de mejoras, pero todas en base al sistema actual. En esa instancia experta, entre otros, estuvo la actual ministra María Paz Arzola. Y también Sylvia Eyzaguirre, investigadora del Centro de Estudios Públicos (CEP), quien presidió el trabajo.
El gobierno ingresará pronto una propuesta, ¿está de acuerdo con que el sistema debe cambiar?
Existe un acuerdo transversal y amplio sobre la necesidad de perfeccionar el SAE. De hecho, el gobierno anterior convocó a una mesa de expertos, la que me tocó presidir, precisamente para introducir mejoras. Las modificaciones que finalmente introdujo fueron bastante conservadoras respecto a lo que estaba en el informe de recomendaciones.
Extraigo de eso que cree que hay un margen amplio para buscar esos cambios.
Absolutamente. El Presidente Kast mencionó tres cosas en su Cuenta Pública: una es reincorporar el mérito, algo muy demandado por las familias. En el informe de la mesa técnica también introducíamos el mérito en dos líneas: fortaleciendo a los liceos de alto rendimiento y pudiendo seleccionar 80%, y que las escuelas cuyo proyecto educativo contempla el mérito voluntariamente puedan incorporar un criterio para priorizar al 5% superior del ranking de notas de su establecimiento de origen. Me parece que el informe es el piso para partir. Y lo tercero que dijo el Presidente es que el SAE va a entregar más autonomía y herramientas a los directores, pero fue enfático en que se va a resguardar la no discriminación, que era uno de los principales principios del SAE.
¿Se debe terminar con el proceso centralizado?
Cuando uno analiza el SAE es sumamente importante tener un buen diagnóstico. Lo peor que podría pasar es que cambiemos el sistema y sigan los nudos críticos. Los directores de establecimiento se sienten muy constreñidos en este sistema tan rígido, hay muy poca flexibilidad. Otra queja es que para entrar a enseñanza media el esfuerzo de los estudiantes no se valora. O que los colegios técnicos profesionales no pueden asegurar paridad de género porque postulan más hombres. Todas las demandas de mejora al SAE se pueden recoger perfectamente dentro del algoritmo actual ampliando los criterios de selección para que los colegios puedan tener criterios propios voluntarios que se adecúen mucho más a sus proyectos educativos. Hoy día yo no veo cuál es el beneficio de eliminar el SAE.
Criterios voluntarios, pero sistema obligatorio.
El sistema centralizado y el algoritmo es sumamente flexible, plástico, permite introducir montones de criterios de manera tal que cada colegio pueda ser fiel a su sello y tener características propias en los criterios de admisión. Lo que hace el algoritmo, y esto no hay que olvidarlo, es que le da transparencia al sistema, facilita las posibilidades de postular, reduce las brechas de información, pero por sobre todo, optimiza las preferencias de las familias. Si vas a tener colegios con el SAE y otros colegios sin él vas a reducir la posibilidad de optimizar las preferencias de las familias. Eliminar el sistema centralizado no va a resolver nudos críticos.
Hacerlo voluntario, ¿podría generar dos tipos de colegios?
No tengo ideas para decir que podría segregar, pero lo que en principio sí hace es que complejiza el sistema, para la familia y porque pierdes grados de optimización. No veo ninguna razón racional para que el SAE deje de ser obligatorio. Hay que hacerle cambios al SAE y no otra cosa.
¿A qué responde que se haya instalado esta demonización del SAE?
Las familias, que tienen dificultades reales, le suelen echar la culpa a lo más visible, que es el sistema centralizado, y no a aspectos técnicos que son más invisibles. Por ejemplo, durante dos años en Alto Hospicio un número importante de niños quedó sin colegio porque no habían vacantes y ese problema no es del SAE. Si lo eliminas vas a tener exactamente el mismo problema, porque el problema es que no hay oferta suficiente. Ahí hay un problema ejecutivo del Ministerio de Educación. Pero las familias, ¿contra quién van a reclamar? Contra el SAE, porque es el sistema el que los dejó fuera. El sistema es muy visible y mucho más invisible es la responsabilidad que tiene el Mineduc en preocuparse que exista la oferta necesaria. Otro ejemplo: el 91% de los niños de prekínder queda en su primera preferencia; la ecuación es que hay pocos colegios con sobredemanda, pero con muchísima sobredemanda. La gran mayoría de los que postulan a esos colegios no van a quedar y eso causa muchísima frustración. Pero si no hay SAE va a ser la misma frustración si el número de vacantes es fijo. Y si teniendo alto rendimiento y no quedas por azar, las familias consideran que el azar es injusto. Pero ahí, insisto, al SAE le puedes incorporar el rendimiento.
¿Ha sido una discusión honesta? En el Congreso también se le demoniza.
De parte de las familias es una discusión honesta porque no necesariamente tienen que entender este sistema complejo. La labor del Congreso es recoger esa molestia y darle una forma institucional entendiendo la complejidad del problema y dando una solución real. Pero creo que el SAE se ha convertido en el chivo expiatorio. Si entendiéramos bien el problema, eso se puede resolver al interior del SAE de mejor manera que fuera del SAE. Por supuesto que hay niños que no quedan seleccionados, pero ese número es menor que si no tuviéramos el SAE. Eso es algo invisible, pero matemáticamente se puede comprobar.
¿Es más un problema de vacantes de buena calidad?
Tenemos una alta capacidad ociosa (sillas vacías), aunque también tenemos ciudades en que la demanda supera la oferta. Con la migración, especialmente en el norte, no hay capacidad suficiente para satisfacer la demanda. El SAE permite conocer esa demanda, anticiparte, pero hemos sido poco ejecutivos para abrir oferta donde se requiere. El principal problema que vemos -a través del SAE- es que hay alta capacidad ociosa pero pocos colegios que satisfacen las preferencias de las familias. Cuando las familias no quedan en su primera preferencia y sí en su segunda alternativa es una que los deja muy insatisfechos.
¿Se ha dado una discusión más bien binaria en torno al SAE?
No lo vi tan así al menos en la mesa de expertos donde habían distintas tendencias políticas. Había bastante acuerdo respecto de los beneficios que conlleva el SAE y también respecto de las falencias. A nivel técnico hay bastante acuerdo. Me parece que esa discusión binaria se da más en el Congreso.
Que es donde se terminan tomando las decisiones...
Cuando el Congreso se detenga a identificar cuáles son los nudos críticos que aquejan a las familias y cuando vean cuáles son los instrumentos para darles solución, me parece que vamos a abandonar el blanco y el negro y vamos a poder ver un mapa mucho más rico en recursos compatibles con el sistema centralizado que -no me canso de repetirlo-, optimiza las preferencias de la familia. Este sistema se utiliza en países donde existe libertad de elección porque prioriza la preferencia de la familia y la optimiza, juega a favor de la familia, no en contra. Pero en Chile tiene un montón de rigidezes, entonces a su vez tiene un montón de oportunidades de mejora. Lo que hay que tener siempre muy claro es que ni el SAE ni ningún otro sistema te va a solucionar la falta de oferta escolar ni la concentración de las preferencias.
¿Hasta qué punto el mérito tiene que ser el gran filtro?
Tenemos una deuda con los liceos de alto rendimiento. Hay una mayoría ciudadana que está de acuerdo con que existan este tipo de establecimientos y en la mesa de expertos también había un acuerdo unánime. Otro punto es si los colegios que no son de alto rendimiento debiesen también poder priorizar por mérito académico. Es una discusión sumamente válida. Se puede proponer que sea voluntario que cada colegio pueda priorizar un porcentaje de su matrícula, porque si vas a considerar que toda la matrícula sea por rendimiento, lo lógico es que te definas como de alto rendimiento, que por ley existe.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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