Frente a la inseguridad



SEÑOR DIRECTOR:

El proceso de deterioro de la seguridad en nuestros barrios no se debe solo a razones situacionales o el crecimiento del crimen organizado, sino también responde a un deterioro que se ha dado de forma simultánea en varios planos de la institucionalidad que pretende regular la convivencia urbana.

Enfrentamos un deterioro sistemático de los organismos públicos encargados de la seguridad y que en la policía se evidencia todos los días con escándalos, protocolos que no funcionan o la participación directa de su personal en delitos. Pero también este problema se refleja en otros organismos que no están colaborando eficientemente con la justicia y la seguridad; muestra de ello es la situación en nuestras cárceles, en el sistema de reinserción, control fronterizo y aduanero, o el control de armas. Se suma a ello la deserción escolar, la falta de oportunidades o la debilidad de las entidades locales que sirven a la convivencia barrial.

El crimen encontró tierra fértil para crecer, en territorios frágiles socialmente, obsoletos en su infraestructura, con instituciones debilitadas y comunidades fragmentadas.

Una policía en la que los vecinos no confían, no sirve. Tampoco es útil una policía que no confía en sí misma o que simplemente tiene temor de intervenir. Una policía de proximidad es muy distinta a una concomitante con las redes que se busca desbaratar. Se deben generar círculos de paz con respaldo social y político, que fortalezcan los barrios y a sus agentes de cambio positivos.

Por cierto, todo Estado requiere una policía, y los vecinos la demandan. Por ello, simultáneamente a la actuación en seguridad del gobierno, urge una agenda de reforma sustancial de las policías en el marco de un nuevo sistema de justicia.

Genaro Cuadros

Arquitecto urbanista, UAHC

Comenta

Los comentarios en esta sección son exclusivos para suscriptores. Suscríbase aquí.