Política

Claudio Alvarado asume papel vigilante en negociaciones por presidencias del Senado y la Cámara

Mientras no existiera una designación oficial, el futuro jefe político del presidente electo había dado margen para que los propios parlamentarios comenzaran las tratativas para lograr un nuevo pacto de gobernabilidad del Congreso. Sin embargo, desde un principio ha estado monitoreando las conversaciones.

A pesar de que el presidente electo José Antonio Kast dijo en el encuentro de Icare que no pretendía ungir a nadie aún como secretario de Estado, en la cita dio una nueva señal del rol político que desempeñará Claudio Alvarado (UDI), quien será el ministro del Interior en el futuro gobierno.

Desde incluso antes de la segunda vuelta de la elección presidencial, Alvarado había comenzado a tomar la riendas de una jefatura de gabinete, pero esta mañana Kast dio otra señal por quien probablemente será su compañero de fórmula en el comité político: el actual senador José García Ruminot (RN), quien no pudo presentarse a su reelección por límite constitucional y ahora es el principal nombre que promueve su partido para asumir en el Ministerio de la Secretaría General de la Presidencia (Segpres).

Kast al mencionar que pretende realizar un intenso diseño de “políticas públicas que esperamos se vean reflejadas en una cantidad de proyectos de ley que esperamos presentar en las primeras semanas”, dejó entrever que el expresidente del Senado estaría a cargo de tramitar esa agenda como ministro Segpres.

“Y ahí veo a don José García Ruminot, que nos ha colaborado mucho, espero que terminemos cansados. Nosotros sí, después de un par de años. También veo aquí a un gran amigo, como es Claudio Alvarado, que también ha estado ayudándonos en todo lo que es la coordinación, el traspaso de la gestión de un gobierno a otro. Y a partir del veinte va a ser más fácil, porque cada ministro en ejercicio va a tener una contraparte y esperamos que ese mes se produzca todo el traspaso de información necesaria”, dijo Kast.

Despliegue de Alvarado

Si bien mientras no existiera una designación oficial de parte del presidente electo, Alvarado había dado margen para que los propios parlamentarios comenzaran las tratativas para lograr un nuevo pacto de gobernabilidad del Congreso, desde un principio ha estado monitoreando las conversaciones.

Para la agenda legislativa del futuro Ejecutivo, el control de las comisiones y de las presidencias del Senado y la Cámara es crucial, ya que los parlamentarios que asuman como titulares adquieren las potestades para manejar los ritmos de tramitación, ya sea para poner en tabla, acelerar o, incluso, frenar y bloquear proyectos.

Para el equipo de Kast, además, hay otro objetivo: cuidar el clima político en el Parlamento, por lo tanto, las señales que se han enviado a los legisladores de derecha es que actúen con generosidad y exista un margen de alternancia con la futura oposición en las cuotas de poder del Congreso.

El problema es que las negociaciones se han tensionado por aspiraciones personales (dentro de partidos y entre colectividades), además de algunas rencillas particulares. Frente a ello, el entorno de Kast ha comenzado a asumir un papel más visible.

Por ejemplo, el presidente del Partido Republicano y senador electo, Arturo Squella, ha visitado un par de veces el Congreso, mientras que Alvarado también ha reforzado su ronda de conversaciones. De hecho, ha estado en comunicación con el presidente de la Cámara, José Miguel Castro (RN), quien está a cargo de las negociaciones en esta rama del Congreso.

También se reunió y ha estado en comunicación telefónica con los principales aspirantes a presidir la Cámara Alta en el próximo período, los senadores Manuel José Ossandón (RN), Paulina Núñez (RN) y Javier Macaya (UDI).

El mensaje que ha transmitido es que las negociaciones debieran quedar amarradas con cupos para partidos y que cada tienda resuelva internamente a sus representantes. Ello ayudaría a no generar vetos cruzados a nombres de otras colectividades. Para ello, están tratando de neutralizar a quienes quieren tomar revancha de Ossandón, quien el año pasado, con votos del actual oficialismo, le ganó la presidencia del Senado a Felipe Kast (Evópoli).

Senado y Cámara

Debido a que los resultados de las pasadas elecciones volvieron a dejar a los principales bloques en la Cámara Alta en un empate técnico, con la diferencia que aumentaron los senadores independientes, en la mayoría de los senadores de derecha, de la izquierda y centroizquierda predomina el realismo político. Por lo tanto, la alternativa más viable es hacer una repartición equitativa y alternada de las cuotas de poder en la Cámara Alta. Esa fórmula es apoyada por todo el equipo de Kast.

Ello implica definir la rotación en la presidencia y la vicepresidencia del Senado y los cupos y el control de las comisiones legislativas, donde las instancias de Hacienda y Constitución, son las más cotizadas por su influencia.

En el caso de la Cámara, donde la derecha logró 76 diputados y está a dos votos de lograr la mayoría, el mensaje del futuro equipo político de La Moneda es que el acuerdo sea lo más amplio posible

Si bien existe la tentación entre los diputados de derecha de “pasar máquina”, según la jerga política, sumando un par de votos independientes, la recomendación es que no se opte por ese camino, ya que las mayorías son frágiles y se acentúa la conflictividad política.

La gran duda, sin embargo, es si el PC y Frente Amplio estarán dispuestos a entrar en una lógica de juego limpio y entendimientos entre gobierno y oposición.

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