La Moneda descarta “pauteo” de negociación constituyente tras recriminaciones oficialistas y de la oposición

Tras un polémico tuit de la ministra Camila Vallejo (Segegob), en que dio por acordados aspectos que aún no eran abordados por los partidos políticos en el Congreso, y la ofensiva de la derecha por marginar al gobierno de las conversaciones, el Ejecutivo salió a matizar sus declaraciones.


Dos ministras del comité político del Presidente Gabriel Boric salieron este martes a matizar la postura de La Moneda expresada el día anterior en torno al avance de las negociaciones por un nuevo proceso constituyente. Este martes, tanto Ana Lya Uriarte (Segpres) como Camila Vallejo (Segegob) tuvieron que aclarar que la intención del gobierno no era “pautear” las conversaciones que lideran los partidos en momentos en que el futuro de un eventual pacto político está en duda.

Fue un tuit de la propia vocera emitido el lunes pasadas las 16.00 -celebrando aspectos que no estaban contenidos en el acuerdo, que a esa hora se afinaba y que luego fue desconocido por la derecha- uno de los hitos que tensionaron las negociaciones. Y, según acusan en el oficialismo, sirvió de excusa para que Chile Vamos -mientras sus bases se alzaban en contra de un órgano electo- se desmarcara y acusara una intromisión del Ejecutivo.

“La suma de voluntades de los distintos partidos ha logrado encauzar democráticamente este nuevo proceso constituyente, que tendrá un órgano electo, con independientes, pueblos originarios, paritario y con apoyo de expertas y expertos”, publicó el lunes Vallejo, incorporando aspectos de la integración del nuevo órgano que no habían sido conversados en la mesa radicada en el Congreso, lo que desató la molestia en Chile Vamos.

Los dichos de la secretaria de Estado también levantaron reparos oficialistas y, en medio de las críticas, la ministra Uriarte señaló que “personalmente he planteado reiteradamente que estamos acompañando este diálogo, hicimos ver aquello que hemos sostenido como gobierno desde hace mucho tiempo, pero no en el ánimo ni de pautear ni de presionar, ni mucho menos de imponer visiones respecto del contenido de este acuerdo” .

Mientras que Vallejo dijo que “entendemos las preocupaciones de distintos sectores, por cierto nuestro ánimo no es ni de polemizar, ni de pautear, ni de intervenir, muy por el contrario (...), es facilitar, es cuidar un proceso que, por cierto, le interesa a nuestro país por sobre todas las cosas”.

Consultada si fue un error su declaración, la secretaria de Estado recalcó que “muy por el contrario, insisto, nuestro ánimo no es de polemizar, entendemos las preocupaciones que han tenido algunos parlamentarios, pero hoy esto está radicado en el Congreso y esperamos que les vaya bien en las conversaciones”.

En este contexto, y ante la crisis interna que ha desatado la negociación por un nuevo proceso en Chile Vamos, es que ese sector pidió que el Ejecutivo salga de la instancia negociadora, lo que tensionó aún más las tratativas.

Reparos oficialistas

Ante el desconcierto de la actitud de la derecha, que terminó desmarcándose de plano del acuerdo y anunciando su ausencia para la cita del jueves, también se sumó entre los negociadores oficialistas incomodidad por las opiniones emitidas desde La Moneda. Tanto fue así que desde los partidos de gobierno hubo recriminaciones internas y pidieron explicaciones al gobierno. “Se equivocó y eso fue la excusa perfecta para la derecha, que se arrepintió de lo que acordamos, para retractarse”, afirmó un dirigente del bloque gobernante.

“El rol del gobierno es ayudar y facilitar el diálogo y no entorpecerlo. Y obviamente que si hay declaraciones que generan ruido en alguno de los interlocutores, eso deberá ser revisado. No queremos afectar el clima”, dijo, al ser consultado por los dichos de Vallejo, el presidente de la Cámara de Diputados, Raúl Soto (PPD).

En privado, en los partidos de gobierno reconocen que hubo excesivas muestras de triunfalismo al salir a denominar los primeros puntos de consenso como “acuerdo” o “preacuerdo”. En el oficialismo, en todo caso, admiten que un pacto en el tema constitucional favorecería al Ejecutivo, sobre todo, con el objetivo de impulsar su segunda etapa y su programa de gobierno, dejando de lado la incertidumbre sobre una nueva Constitución. “La derecha está dilatando un acuerdo”, decía ayer por la tarde un dirigente oficialista.

Por otro lado, la fecha que planteó la derecha para retomar las conversaciones (el próximo 23 de septiembre) también significó un golpe para La Moneda, que esperaba que antes de las Fiestas Patrias se alcanzara un pacto. De hecho, la ministra del Interior, Carolina Tohá, dijo el domingo a El Mercurio que esperaba bailar cueca con el acuerdo sellado. Mientras que el propio Presidente Gabriel Boric había mencionado el 11 de septiembre como una fecha ideal para concretar un consenso en la materia.

La postergación de las negociaciones también va en contra de un elemento que preocupa a Palacio y es la necesidad de generar certidumbres en todos los planos. Así lo deslizó este martes el ministro de Hacienda, Mario Marcel, quien advirtió que “ni al país ni a la economía les conviene mantener en el aire la evolución de este proceso constitucional”.

Con la bajada de Chile Vamos de la cita, en las tiendas oficialistas barajan la idea de reunirse de igual forma para afinar los puntos donde hay consenso entre los partidos de gobierno. La lectura en ese sector es que mientras más se dilate la discusión, más posibilidades se abren de que haga sentido la idea de un plebiscito de entrada.

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