¿In-ear o supraaurales? Las ventajas y desventajas de los distintos tipos de audífonos

Desde los que van insertos en la oreja hasta los que la cubren por completo, pasando por los cableados y los inalámbricos: ¿cambia el sonido o solo se trata de un look diferente? ¿Son unos mejores que otros? Los expertos lo explican.




Situación hipotética: viene el fin del mundo —algunos filósofos, como el italiano Bifo Berardi, dirán que ya está acá— y te quedas sola o solo en la Tierra. ¿Qué cinco elementos elegirías para sobrevivir? No sé ustedes, pero yo meto en el kit al reproductor de música y los audífonos. También tendría que meter pilas infinitas, pero acuérdense, es es solo una supisición.

Para muchos —me incluyo— los audífonos son una extensión del cuerpo, compañeros de vida, un reforzamiento de la identidad y mucho más. El tema es, ¿qué tanto sabes de los auriculares que traes puestos? ¿Sabes lo que buscas cuando los compras? Seguramente muchos dirán que sí, pero podría apostar que la mayoría no tiene suficiente información como para manejarse en este masivo pero específico mundillo.

No sólo se trata de estética, como lo hace querer ver la moda. En los ochentas, la gente cool andaba con grandes cascos sobre la cabeza. Con el paso de los años, estos se fueron achicando y pobre del tipo o la chica que los ocupara, porque el riesgo a verse ridícula era muy alto. Hoy, en cambio, los estereotipos son los que han quedado fuera de moda, y se puede ver también en la gran cantidad de opciones y variedades de auriculares que existen en el mercado.

¿En qué hay que fijarse al comprar?

Antes de embarcarnos en los tipos de auriculares o audífonos, pensemos en lo siguiente: estás con ánimo de comprar unos nuevos, porque los anteriores tuvieron la genial ocurrencia de morir por uno de sus lados mientras ibas en el transporte público —una de las altas rabietas de la era moderna. O quizás quieres subir el nivel y buscas unos que te ofrezcan una experiencia sonora más rica. Te metes a internet, vitrineas scrolleando entre las 101 pestañas abiertas en el explorador, te fijas en uno, lo pinchas, miras las fotos en los distintos ángulos que te ofrecen, scrolleas hacia abajo y llegas a las especificaciones técnicas. Ahí las letras comienzan a juntarse en palabras que no sabes si están en español o indio —“ohms”—, algunas las conoces pero, a menos que tengas conocimientos en electrónica y/o sonido, no sabes cómo carajo aplican en un aparato que, se supone, no tiene alma. Por ejemplo, “sensibilidad”.

Y no, ningún sitio se da el trabajo de aclarar, aunque sea a grandes rasgos, de qué se trata la impedancia, el factor de distorsión y esos numeritos que los acompañan. Siendo toda esta una “información valiosa que ayudará a hacer una elección correcta” —como dice Alex Figueroa, category manager de Sonido, Microfonía y Audífonos de Audiomusica—, ¿cómo hacer una compra consciente? A continuación daremos algunas luces.

Respuesta de frecuencia

Es la gama de graves, medios y agudos que pueden reproducir los auriculares, y se mide en hercios (Hz). El oído humano escucha un rango promedio de frecuencias que fluctúa entre los 20Hz y 20.000Hz. Mientras más bajo, más grave; más alto, más agudo. El estándar de los audífonos está entre estos parámetros. “Nunca se deben comprar auriculares que tengan menos de esas frecuencias”, apunta Figueroa.

Es posible encontrar, también, audífonos que ofrecen frecuencias más amplias, que van entre los 5 Hz y los 33.000 Hz, por ejemplo. “Que se ofrezcan frecuencias superiores a las que percibe el oído humano tiene que ver con que hay sonidos que se sienten más que que se oyen”, dice el hombre de Audiomusica. Si unos audífonos capturan frecuencias de 5Hz, es posible que el oyente se vaya en un buen paseo de graves.

Impedancia

Esto es lo que se mide en Ohmios (ohms, o Ω). Por favor: no confundir con el mantra dhármico del om. La impedancia suele ser difícil de explicar. En Youtube, por ejemplo, hay videos explicativos bastante ambiguos. Sin embargo, se podría decir que ésta “afecta la intensidad de sonido producido por los auriculares”, aunque hay otros elementos de diseño y hardware que también lo hacen, según describe Figueroa.

“Por ejemplo, 25 ohms es la impedancia común un reproductor o un teléfono, aunque la mayoría de estos dispositivos rondan hacia abajo de esta cifra. Teóricamente, entre más baja la impedancia, menos energía necesitan para funcionar y más altos pueden ser sus niveles de audio. Ahora, si es para usar como djs, lo ideal es que tenga más ohms que eso”, sostiene el analista de marketing de Promusic, Sebastián Zúñiga.

Entonces, si los audífonos se van a ocupar en smartphones o reproductores portátiles, lo mejor es que sean de baja impedancia.

Sensibilidad

Es la eficacia con la que el transductor del audífono convierte la señal eléctrica en una acústica, lo que se determina como presión sonora (Db SPL/V). “Generalmente, este indicador está entre 80 y 120 Db SPL/V”, dice Zúñiga.

La sensibilidad de un auricular está directamente relacionada con el equipo, en especial, con la potencia de salida que éste tenga. Si ésta es baja, entonces, la sensibilidad debiera ser alta. De esa manera, el reproductor no producirá distorsiones en el audio al subir el volumen, por ejemplo.

“Los aparatos de uso casero, como los teléfonos de hoy, tienen salida baja de potencia. Por lo tanto, debiéramos elegir productos con una sensibilidad desde los 90 DB SPL/V hacia arriba”, afirma el analista de marketing de Promusic.

Factor de distorsión

En este caso se refiere a cuánto se altera el sonido original al momento en que el transductor reproduce la señal que recibe desde la fuente de audio original, sea el celular o el reproductor de mp3, por ejemplo.

Los audífonos, en su composición, suelen tener elementos que provocan señales que no forman parte del audio, y por tanto son indeseadas, como lo podría ser la resonancia de su caja acústica. El factor de distorsión se suele expresar en porcentaje, y “cuanto menor es este valor, menos sonidos indeseados o, lo que es lo mismo, menor distorsión”, explica Figueroa.

Máxima potencia de entrada

Esto se refiere a cuánta potencia de la fuente de reproducción pueden soportar los audífonos. La idea, entonces, es que la máxima potencia de entrada de los auriculares sea igual o superior a la máxima potencia de salida del dispositivo. Simple.

Un universo de posibilidades

Ahora sí. A lo que nos convoca. Audífonos hay para todos los gustos y para todo tipo de necesidad: para escuchar música, para los gamers, para los djs, para el monitoreo de estudio, para hacer deporte y un largo etcétera. Como sea, en el mercado es posible encontrar tres grandes tipos de audífonos: los in-ear o intraaurales, los on-ear o supraaurales, y los over-ear o circumaurales.

Y más allá de los detalles estéticos —como el tamaño y forma—, estos también tienen diferencias en el sonido, que van de la mano de ventajas y desventajas según el uso que se les quiera dar. Saber para qué se quiere un audífono es fundamental para no aparecer después maldiciendo a los cuatro vientos porque resultó no ser el producto que querías.

In ear o intraaurales

Estos corresponden a esos audífonos que se insertan en el oído. “Aíslan el sonido exterior, mejoran la calidad del audio, y son de pequeño tamaño”, dice Alex Figueroa.

Son los más usados para manos libres y reproducción de música. “Sirven mucho para personas que no desean que estéticamente se vea mucho el audífono, como también para las que desean ocuparlos mientras hacen ejercicio, porque al estar dentro del pabellón auditivo, es más difícil que se muevan”, agrega Zúñiga.

Existen dos tipos de auriculares intraaurales: los clásicos tipo botón y los que van dentro del canal auditivo. Los primeros “se colocan dentro de la entrada del canal auditivo, y no tienen forma de realizar un sellado; todos los auriculares de este tipo se consideran abiertos”, dice el sonidista y fundador de Bombtrack Distro, Gastón Cantillana.

Que sean abiertos, significa que el transductor —el elemento que transforma la señal eléctrica en acústica— se comunica con el exterior a través de pequeños orificios, los que dejan escapar las ondas de sonido. Eso implica, según dice Alex Figueroa, que disminuya la resonancia de la caja acústica de los aparatos y se obtenga un sonido más limpio, claro y nítido en las frecuencias medias-agudas, así como también, “unos graves más controlados aunque menos profundos”.

En el caso de unos buenos audífonos, esto propiciaría un sonido más natural, porque se “colorea” menos a diferencia, de lo que ocurre con los modelos cerrados —que revisaremos más abajo—, además de que, al no generar mayor presión sobre el oído, suelen ser más cómodos.

Sin embargo, los tipo botón suelen estar fabricados con materiales plásticos, que generan mucha distorsión, y, por lo mismo, son menos efectivos y menos recomendables, según los expertos.

“Tienen unos drivers muy reducidos, condicionados por la forma del auricular, entonces la calidad es menor a cualquier otro modelo, porque no se perciben la riqueza de los graves, medios y bajos. que sí encontramos, por ejemplo, en los intraaurales de inserción”, describe Figueroa.

Los intraaurales de inserción, en tanto, al insertarse en el canal auditivo, garantizan un mejor aislamiento del sonido externo. “Nos encontramos con una sensación distinta del audio que percibimos, que ahora llega de forma más directa”, dice.

Gastón Cantillana recomienda este modelo in-ear de la marca Alctron, que tiene una tecnología principalmente pensada para responder a las necesidades de los músicos al momento de monitorear sus actuaciones en vivo.

Alctron AE07R Audifonos In-ear Monitoreo


Acá te dejamos otros intraaurales, más simples y económicos, si es que no pretendes invertir en unos de gama media. Cuentan con tecnología Bluetooth.

Sony Bluetooth WI-C200


On-ear o supraaurales

Son los audífonos que se apoyan sobre la oreja y cuentan con una diadema, que es el puente que los une sobre la cabeza. “Al no cubrir todo el pabellón auditivo, aíslan menos el ruido exterior y tienen unos graves menos profundos. Son más pequeños que los over ear y quizá más cómodos”, opina Gastón Cantillana.

Su tamaño, según Sebastián Zúñiga, permite que sean más fáciles de guardar y de transportar. Figueroa, de hecho, sugiere que pueden ser útiles para quienes gustan de hacer deporte escuchando música o podcasts.

Pero, como reza el sabio dicho popular, “una por otra”: al ser más pequeños que los over ear, también pueden ver reducida su capacidad de amplificar un sonido de alta calidad, pues sus drivers y cajas de resonancia son, a su vez, más pequeñas.

Los audífonos on ear se recomiendan para utilizar con dispositivos móviles, para el tránsito y la escucha prolongada. Esto último, sobre todo, porque cuentan con almohadillas que hacen más confortable su presión sobre las orejas.

Son, generalmente, más económicos que los over ears. Si este es el tipo de auriculares que buscas, te dejamos este modelo de la prestigiosa marca alemana Sennheiser, que cuenta con una tecnología de transductores que garantizan una mayor calidad de audio, además de ser inalámbricos y poseer conectividad Bluetooth 5.0.

Sennheiser HD250


También este modelo Shure —otra de las grandes marcas en el mundo audio profesional—, con aislamiento del ruido exterior, además de profundidad y amplitud de graves.

Shure SRH145


Over ear o circumaurales

Muy similares a los supraaurales, pero con cascos más grandes y que cubren las oreja o puente auditivo —como le dicen los expertos. También se sujetan con una diadema que cruza de lado a lado la cabeza. Como se deben imaginar, estos son más pesados, pero “son muy cómodos a nivel de escucha”, asegura Sebastián Zúñiga.

Los over-ear suelen ser utilizados en el ámbito profesional, como “la masterización de audio, la edición, la grabación en ambientes cerrados. También se usan para editar sonido cuando no existe un aislamiento total de la sala de edición, por ejemplo, en un Home Studio, y, por supuesto, son adecuados para los djs”, explica Gastón Cantillana.

“Generan una mayor sensación natural del campo estéreo y una reproducción de frecuencias de sonido más lineal y precisa”, dice Alex Figueroa, quien agrega que, al ser de mayor tamaño, ofrecen en general una mayor calidad de audio, pues “cuentan con drivers más grandes”.

Cuando son cerrados, se suelen realzar las frecuencias bajas del sonido, debido a que el espacio entre el diafragma y la membrana timpánica es más hermético.

Los expertos explican que mientras más grande sea la caja acústica —en la que se almacena el altavoz y los componentes electrónicos de los auriculares—, mejor será el dispositivo en cuanto a frecuencia, potencia, sensibilidad, impedancia y respuesta de frecuencia.

Estos audífonos son ideales para los audiófilos, que gustan desvanecerse entre las ondas sonoras estando en la casa. No muy prácticos para salir a caminar o trasladarse a la oficina, menos para andar en bicicleta, sobre todo los que son cableados.

Una desventaja es el alto valor que tienen, por las razones obvias. Pero quien busca alta calidad sabe que debe invertir. Por ejemplo, este modelo AKG, especial para djs, tiene alta presión sonora, aislamiento externo y además es plegables, lo que los hace sencillos de guardar y transportar.

AKG K181


También está este modelo Sennheiser, ideal para monitoreo, de construcción robusta y alta atenuación de ruido ambiente.

Sennheiser HD280 PRO


Es importante, dicen los expertos, fijarse en la calidad de los materiales en base a los cuales están hechos los audífonos. Por ejemplo, la espuma de las almohadillas. En el caso de los in ears, que no sean de plástico. Mejor si son, por ejemplo, de silicona.

Cancelación de ruido, inalámbricos y Bluetooth 5.0.

En el último tiempo, el mercado de los audífonos ha estado marcado por tres conceptos: la cancelación de ruido, inalámbricos y Bluetooth 5.0.

El primero tiene relación con las diversas tecnologías que las marcas han desarrollado y aplicado para generar una aislación absoluta respecto al ruido ambiental. Algunos, como los modelos de este tipo de la japonesa Audio-Technica, incorporan micrófonos miniatura en cada auricular, los que capturan las ondas externas —como el tráfico, la conversación de otras personas, el canto de las cotorras—, y la transforman en una señal que bloquea su penetración hacia el campo auditivo.

Por su lado, la idea de los audífonos inalámbricos es evitar la la incomodidad que pueden generar los cables, sobre todo los más largos. En especial eludir ese disgusto, que deriva muchas veces en pataleta, que el muy desgraciado cablecito aparece completamente enredado y anudado, a pesar de que lo habías enrollado prolijamente hace unas horas.

Ahí, la conectividad Bluetooth es uno de los caminos elegidos por los fabricantes. Sin embargo, tiene sus desventajas, como la latencia y la lenta respuesta a los cambios de señal. Algo que, se supone, ha mejorado bastante en este versión 5.0 de la tecnología.

¿Convienen realmente?

Más de alguno se preguntará si vale la pena invertir tanto cuando lo que más se escucha es Spotify, YouTube y plataformas que trabajan sobre el mp3, un formato de audio que no pocas veces se ha calificado derechamente como malo.

Para Gastón Cantillana, no vale la pena gastar tanto dinero en audífonos de gama alta. “En el caso puntual de la escucha con teléfono móvil, el cual no solo reproducirá mp3, sino además música por streaming, recomiendo comprar lo más decente y cómodo de las gamas de entrada, ya que difícilmente será aprovechado todo el rendimiento por el cual se está invirtiendo”.

Alex Figueroa, en cambio, sostiene que es preferible un audífono de buena calidad que ayude “a resaltar ciertas frecuencias o sonidos que mejorarán la experiencia de escuchar música”. Además, dice, estos “ofrecen mayor comodidad para soportar la presión sonora por mayor tiempo de escucha y mejorar la movilidad en caso de ser necesario”.

Frente a una elección tan gravitante como esta, dejamos la maliciosa invitación de Shao Khan en Mortal Kombat, “choose your destiny”.


*Los precios de los productos de este artículo están actualizados al 4 de junio de 2021. Los valores y disponibilidad pueden cambiar.

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