Andina: embotellando sabor y valor

La industria de bebidas envasadas en Chile viene creciendo a tasas del 10% anual en los últimos años. En tanto, en el mercado de bebidas no alcohólicas listas para beber los productos de Coca-Cola tienen cerca de un 55% de participación.
Recordemos que la cartera de marcas que maneja Coca-Cola Company en el país incluye, aparte de Coca-Cola en sus distintos formatos, a Fanta, Sprite, Dasani, Vital, Benedictino, jugos Andina, Kapo, y Ice Tea, así como las energéticas Powerade y Burn.
En el ámbito del embotellamiento y distribución de bebidas con la franquicia de Coca-Cola en el país, luego de la fusión de Andina con Polar van quedando sólo dos empresas, Embonor, de la familia Vicuña, y la misma Andina, controlada por las familias Said, Garcés, Hurtado y Chadwick.
En esta columna me quiero concentrar justamente en esta última empresa dado que ha venido dando importantes y agresivos pasos que me gustaría destacar. En efecto, tras su fusión con Polar, anunciada en el primer semestre de este año, Andina sumó a sus actuales operaciones chilenas en la Región Metropolitana, San Antonio y Cachapoal, tres plantas en Antofagasta, Coquimbo y Punta Arenas. A nivel regional, en tanto, la operación le permitió sumar dos fabricas en Argentina y otra en Paraguay, país en el que no contaba con operaciones. A lo anterior hay que sumar el negocio de Brasil, el que antes de la fusión representaba el mercado más importante de la compañía con el 45% de su facturación.
Con esta fusión con Polar, que comenzó a operar desde el 01 de octubre, Andina se transforma nada menos que en el segundo fabricante de la franquicia Coca-Cola en Sudamérica y el séptimo a nivel mundial, con presencia en cuatro países, y ventas que superarán los US$2.650 millones anuales, que se repartirán en un 36% para Brasil, 32% Chile, 24% Argentina, y 8% Paraguay.
Por otra parte, hoy Andina posee un market cap en torno a los US$4.000 millones, y sus dos series han rentado casi un 40% en lo que va del año, estando entre las acciones más rentables del mercado.
Cabe destacar también la recientemente anunciada compra por parte de Andina del 40% de las acciones de Sorocaba, una de las cinco embotelladoras del Estado de Sao Paulo, operaciones que se sumarán a las dos franquicias que la primera opera en las áreas de Río de Janeiro y Espíritu Santo.
Esta jugada, sin lugar a dudas, es tremendamente interesante y estratégica para Andina, ya que Brasil es uno de los cuatro mayores polos de Coca-Cola en el mundo, en donde para sus casi 200 millones de habitantes hay cerca de 16 grupos que se reparten en 46 plantas alrededor del gigante carioca. Si solamente vemos el Estado de Sao Paulo, hay cinco empresas operando. Luego, la combinación entre el tamaño, perspectivas a corto y mediano plazo junto con una relativa dispersión de operadores representa una tremenda oportunidad y justifica el objetivo de buscar seguir creciendo en Brasil.
En definitiva, pienso que Andina representa una atractiva inversión en una compañía que ya tiene un relevante tamaño no sólo a nivel regional, sino que a nivel global, y que está con un agresivo y focalizado plan para seguir creciendo orgánica e inorgánicamente, en una región que seguirá mostrando un fuerte crecimiento de la mano del mayor ingreso per cápita, disminución de los niveles de pobreza y, como contrapartida, una creciente y emergente clase emergente. Finalmente, pese al importante aumento en el valor de su acción, pienso que todavía existe un interesante upside potencial...
*El autor es socio de Alta Dirección y decano FECN Ucinf.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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