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Florencio Correa Bezanilla: "Los últimos dos gobiernos no se han preocupado de la infraestructura"

Es uno de los pero de la administración Piñera: la reactivación del sistema de concesiones, el cual comenzó a decaer en el gobierno de Michelle Bachelet.

"Los últimos dos gobiernos no han estado preocupados de la infraestructura, eso está claro. El 80% de todas las concesiones se dieron en el gobierno de Ricardo Lagos; de ahí para adelante no hemos tenido un impulso fuerte. Se ha trancado el tema", afirma Florencio Correa Bezanilla, miembro del directorio de la empresa Besalco.

La Cámara Chilena de la Construcción ya hizo un llamado de alerta en su último informe MACh de junio de este año: "Respecto a la inversión en infraestructura pública, decepcionó la no ejecución de la cartera de concesiones como el desplazamiento hacia el último trimestre de la ejecución presupuestaria de los ministerios sectoriales".

Florencio Correa añade: "El tema concesiones está bastante disminuido. Básicamente, el problema está en la falta de claridad al momento de llamar a licitación una obra", afirma.

¿Pero cómo evalúa el trabajo de concesiones del actual gobierno?

Cuando se tiene claridad de lo que se pide, se cotiza y se espera que sea aprobado el proyecto. Sin embargo, todos los puntos grises son de interpretación. Todo se orienta hacia la solución más cara y es así que se ha optado mucho por encarecer los proyectos. Eso pasó con el Camino de la Fruta, al que le agregaron cosas y tal cantidad de elementos que terminó siendo un proyecto inviable, el cual iba camino a superar el 50% de su valor original.

Existe una sensación en que este año el gobierno está apretando la agenda para lanzar nuevas licitaciones.

Si, es cierto. La verdad es que nosotros teníamos proyectos como Convento Viejo que estaba trancado hace cuatro años y recién se está destrabando.

Los procesos parecen que van a quedar licitados pero, ¿existe temor a que el siguiente gobierno no continúe con las licitaciones?

No creo que haya ningún gobierno que busque que las cosas anden mal. Si quieren que el país se desarrolle y que las cosas lleguen a todo el mundo, se requiere infraestructura. Si eso no se enfrenta vamos a tener un país más pobre.

No creo en las promesas políticas ni buenas ni malas, lo que importa es la voluntad de hacer las cosas bien.

El Banco Central alertó al mercado inmobiliario, ¿qué opinión le amerita?

A la larga esto lo regula el mercado. La gente quiere casas y el hecho de poder o no poder pagarlas depende de las condiciones del país. Estos últimos dos meses hemos tenido un récord de venta en el área inmobiliaria y tenemos proyectos por delante por casi US$400 millones en desarrollo. Eso sólo en vivienda.

EL NEGOCIO

Actualmente, Besalco maneja un backlog sobre los US$1.000 millones en contratos ya adjudicados y proyectos en construcción.

¿Existe actualmente algún tipo de contracción en la industria?

Estamos siendo más cuidadosos con la inversión, porque si las expectativas de la gente bajan significativamente vamos a vender menos. No hemos detectado una contracción todavía, pero sí se siente en el aire. Entonces, estamos siendo cuidados en qué proyecto invertimos. Tenemos una ecuación de no más allá de 1,2 veces el patrimonio; eso es lo que estamos trabajando en vivienda. Eso nos parece sano.

¿Ven efectos en sus clientes por las nuevas restricciones bancarias?

Eso podría restringir la venta en esta área, pero hasta ahora no lo hemos notado, no se ha tenido ningún efecto. Al contrario, estamos vendiendo más que nunca. ¿Si usted me pregunta si las restricciones bancarias están produciendo problemas?, no lo hemos visto.

Frente al negocio industrial de Besalco, ¿han comenzaron a vivir alguna desaceleración por la baja en la  inversión minera?

Eso afecta a toda el área. Tenemos trabajos en minería y vemos que evidentemente se ha desacelerado y se han desincentivado proyectos por problemas ambientales. Pero, por ahora, la carga que Besalco tiene en minería se ha mantenido estable y, de hecho, estamos renovando contratos importantes.

¿Cuáles en particular?

Tenemos un trabajo de manejo de materiales en Escondida. Esta parte está bien, pero en los nuevos proyectos sí vemos que se han detenido.

¿Hay alarma o precaución?

Hay que ser precavido porque han quedado frenados muchos proyectos por problemas ambientales. Eso afecta al mercado porque quedan muchos recursos disponibles y esos recursos tienen que ocuparse. Entonces, eso tira los valores a la baja y hace poco rentable el negocio.

¿Considera que es excesiva la regulación ambiental?

No es que sea excesiva, sino que si tuviésemos las reglas claras éstas se cumplen y listo, pero de repente tenemos comunidades que ponen un recurso y frenan un permiso que ya está otorgado. Esa normativa está mal, porque si la autoridad permitió que la obra se construyera, ese proyecto debería quedar protegido, sino, eso desincentiva a los inversionistas y significa que los únicos proyectos que se van a hacer son los que tienen un rentabilidad excesiva.

¿Cómo se ve la licitación del Puente de Chacao?

Estamos volviendo a participar. Esperamos que el cuatro trimestre de este año llamen a propuestas.

Y en el área internacional, ¿qué balances les han entregado?

Estamos fuerte en Perú: tenemos hechas 6 mil viviendas y, en proyecto, otras 18 mil más. Junto a esto, tenemos un pie puesto en Argentina por si las cosas mejoran. Además, estamos mirando Colombia para un futuro.

¿El plan de inversión para Perú?

Son US$600 millones.

En Argentina, ¿ven posibilidades o se acerca la retirada?

Es solamente un pie. Hemos trabajado en oportunidades, pero es difícil trabajar en Argentina. Tienen regulaciones muy dispares. Si en Chile hay problemas, esto es una maravilla en comparación con Argentina.

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