CEO y cofundador de NotCo: “La tecnología nos permite ser innovadores en lo que queramos. No por tener cobre vamos a hacer puros emprendimientos de cobre”

Con un pie en Silicon Valley y otro en la comuna de Macul, Matías Muchnick, uno de los tres cofundadores de NotCo habla sobre lo malo y las oportunidades del ecosistema de emprendimiento en Chile. Además, Muchnick dice que si tuviera que hacer otra startup, sería en el área financiera o de la salud.




Si esta semana mucha gente no entendía bien qué hacía la industria food tech, ahora quedó más claro. Uno de los símbolos mundiales de este rubro es una empresa chilena que hizo noticia por lograr la mayor inversión extranjera para una startup local. The Not Company o, simplemente, NotCo, nació en una mezcla de bodega-fábrica-oficina en Av. Quilín, comuna de Macul. Quizá un lugar algo exótico para un emprendimiento que acaba de recibir US$85 millones de inversión (que se suma a los US$33 millones que ya había obtenido) y que está valorizado en cerca de US$300 millones. En Silicon Valley ya se habla bastante de estos chilenos que están en la mira de Jeff Bezos -el CEO de Amazon y el hombre más rico del planeta- y que quieren cambiar la industria alimentaria.

“Tenemos una responsabilidad para marcar la pauta en las nuevas generaciones de emprendedores”, dice Matías Muchnick, CEO y uno de los tres cofundadores de NotCo, quien se desenvuelve cómodamente en Santiago, así como en los rincones de la Bay Area, de San Francisco (California), sector que comulga geográfica y culturalmente con el Valle del Silicio. De hecho, muy pronto se irá a vivir allá para dirigir el desembarco de los productos como NotMayo, NotMilk, NotIcecream y Not Burguer en Estados Unidos.

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¿Qué aprendizaje le daría a esas startup que están en una etapa más temprana?

-Siento que hay emprendimientos espectaculares, pero no saben, o bien, no están capacitados para hacer un plug & play de sus productos fuera de las fronteras. Cuántos planes de negocio hemos visto que aseguran que van a ir a Argentina o Brasil, para luego pasar a Latinoamérica o EEUU y ni siquiera tienen el negocio andando en Chile.

¿Lo dice por experiencia?

-Nosotros podemos ayudar con nuestra experiencia. Nos costó un año completo ingresar a Argentina y un año y medio a Brasil, donde perdimos muchos recursos. Obviamente, eso no sale en la prensa. Solo sale lo lindo o lo muy malo, pero no los pequeños fracasos. Por ejemplo en Brasil, al principio empezamos con talento joven y no resultó. Luego cambiamos a algo muy senior y tampoco funcionó. Por mucho tiempo Brasil y Argentina fueron un tema negativo en los directorios. Pero con resiliencia y tiempo encontramos el talento correcto para poder operar.

¿La lección?

-Entender que lo que funciona en Chile no necesariamente funciona en Brasil o Argentina. Hay que planificar estrategias de lanzamiento distintas y con lenguaje local. Y para eso… necesitas recursos y resiliencia. No todo es fácil. Nos costó un mundo llegar donde estamos.

¿Algún otro consejo?

-Tenemos miles. Pero un tema clave es generar la cultura perfecta, algo que cuesta mucho. ¿Cómo manejas esa cultura cuando estás en varios países? Es una pregunta que por lo general no nos hacemos los emprendedores. Creemos que con un buen business plan nos podemos tirar con todo, pero descuidamos muchas cosas. Por otro lado, creo que si volviera para atrás, haría una mejor planificación de todas las etapas. Pero quizá tampoco habríamos logrado el aprendizaje que tenemos ahora. Es como el cuento del huevo o la gallina.

Aparte de tener un buen modelo de negocios, foco y planificación ¿cuál es la importancia de invertir en la generación de marca? Algo que ustedes han logrado bastante.

-La marca es la persona detrás de lo que uno hace, por lo tanto es tan relevante como el producto que vende. Las empresas que no invierten en la marca es como si no invirtieran en las personas. Como ir a la primera cita en short, polera y hawaianas a un restaurante formal. Nosotros invertimos en eso, porque es la transmisión de lo que somos como compañía, cuál es nuestro tono de voz, cómo hablamos y qué edad tenemos. Le estás diciendo al consumidor: “Te deberíamos gustar o quizá no. Pero esto es lo que representamos”.

Independiente del aprendizaje de NotCo u otras startups, también está el terreno donde se comienza. ¿Cómo está el ecosistema chileno de emprendimiento? ¿Cómo puede mejorar?

-También es una respuesta del huevo o la gallina. No puedes pretender tener un buen ecosistema de inversionistas, si no tienes excelentes emprendimientos. Esto es un tema de ciclos, donde siempre tiene que haber un outlier (elemento diferente o atípico). El valle del silicio se hizo… por el silicio. Tuvieron que existir emprendimientos que se tiraran a la piscina para generar un ecosistema de inversionistas, partners, proveedores y tecnología. Es un efecto dominó.

Ojalá NotCo contagie a muchos otros emprendimientos chilenos. De hecho, hay startups que hoy ya están hablando con inversionistas nuestros y eso, realmente me hace muy feliz. Pero tenemos que aprovechar el momentum, ya que esta industria si bien es de buenas ideas y ejecución, también es de timing. Y podemos perder ese timing.

¿Y con respecto al factor “inversionistas” en Chile?

-Ojalá que también contagiemos a una industria de venture capital que hoy está muy atrás en Chile. Biz Stone (fundador de Twitter y dueño de uno de uno de los nuevos fondos de NotCo) y Jeff bezos, decidieron invertir una semana después de reunirnos.

¿Y cuánto demora eso en Chile?

-No tengo el promedio, pero creo que no pasan menos de tres meses de que este le pregunte al otro o de que el comité de inversiones lo revise, etc, etc. ¡Eso es lo que está mal en Chile!

Como plantea, el valle del silicio se hizo por el silicio. En Israel la innovación ha surgido por el tema del agro y en Dublín, por las rebajas tributarias. Siempre en Chile buscamos cuál es nuestro core de negocios para lograr algo similar. ¿Cómo encontrarlo?

-No es necesario encontrarlo. La tecnología nos permite ser innovadores en lo que queramos. No por tener cobre vamos a hacer puros emprendimientos de cobre, o porque en el sur tenemos madera vamos a enfocarnos como país a desarrollar startups en madera. ¡Cuánto tiempo estuvimos haciendo y pensando en eso! Hoy tenemos acceso a toda la tecnología, al mejor conocimiento y mil opciones. Si NotCo hubiese pensado así, deberíamos haber empezado en Brasil, por la diversidad de plantas de ese país. Pero no necesitamos estar en Brasil para experimentar qué plantas son mejores que otras o para saber cómo desarrollar una réplica de un alimento de base animal. Saquémonos ese mito de la cabeza.

Hay muchas críticas que los grandes empresarios en Chile no invierten mucho en startups. ¿Qué falta para incentivar eso?

-Lo más importante es, primero, sacarnos el paradigma de que venture capital para la etapa temprana de una startup es lo mismo que private equity. Venture es eso: riesgo. O sea, 95% de probabilidades de perder tu plata, 4% de recuperar el dinero en 5 años y 1% de lograr participar como inversionista en un unicornio.

¿Qué tipo de área visualiza que sean interesantes para las startups hoy en Chile?

-Absolutamente la financiera… ¡Pero a morir!

¿Por qué?

-Siento que tenemos una industria financiera con todo para innovar. Con un monopolio de Transbank realmente increíble. Está bien proteger lo que hicieron, pero ¡cómo puede ser que sea el único operador que puede generar innovación con respecto a transferencias en el sistema bancario! Chile realmente necesita un cambio significativo en los medios de pago. Si no se hace, nunca vamos a tener un banco digital enfocado en los consumidores. Eso sí que sería progresar como país y tener una sociedad un poquito más contenta.

Entonces, para mí, después de la industria de alimentos, la favorita es la financiera, así como la de salud. Si es que hiciera otro emprendimiento después de Notco, sería en una de esas dos industrias.

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