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Chile es uno de los países en América Latina con mayores ingresos para los conductores de Uber

De acuerdo a un informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el país además tiene la proporción más alta de migrantes trabajando en la aplicación.

Chile es uno del los países en América Latina con los mayores ingresos para los conductores de Uber. BASTIAN SEPULVEDA

A la espera de la entrada en vigencia de la Ley EAT (Empresas de Aplicaciones de Transporte, mejor conocida como “Ley Uber”), que fue aprobada por el Congreso en 2023, en las últimas semanas ha revivido la polémicas en torno a la regulación de este tipo de app.

Pero, ¿cuál es la realidad laboral de los conductores que trabajan en la aplicación?. Una encuesta realizada por Uber y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) a más 13.000 conductores en América Latina y el Caribe, evidenció una fuerza laboral mayoritariamente masculina, con una edad promedio poco mayor a los 40 años y, en muchos casos, con educación universitaria.

“Los resultados muestran que conducir para una plataforma no aparece como una solución mágica al problema del empleo, pero tampoco como una trampa hacia la precariedad. Más bien, expone las fisuras de los mercados laborales latinoamericanos: la persistente informalidad, la fragilidad del ingreso y la tensión constante entre la flexibilidad que ofrecen estas aplicaciones, la legislación vigente y la protección social”, señala el informe dado a conocer el miércoles por el BID.

Lo primero que muestra la encuesta, que reunió respuestas de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, República Dominicana y México, es que hay una marcada heterogeneidad en la fuerza laboral que se apoya en esta alternativa. Sin embargo, al ver los datos agregados se ve que el conductor promedio de Uber es hombre, tiene 41 años y más de la mitad ha completado educación terciaria.

Una parte considerable de los conductores de Uber mantienen a sus familias y viven con una pareja en el hogar. Los datos sobre estado civil muestran que, en promedio, el 29% de los conductores de Uber son solteros, con la mayor proporción en Chile (40%) y la menor en México y Ecuador (22%). La mayoría de ellos están casados o cohabitan (59%) y el tamaño de sus hogares es de 3.5 miembros en promedio.

Para la mayoría, esta no es su primera ocupación, sino un trabajo que les ayuda a navegar la incertidumbre económica o los períodos entre empleos. Alrededor del 8% son migrantes, aunque en países como Chile la proporción es significativamente mayor: casi el 30% de los conductores proviene del extranjero. Para este grupo, las plataformas pueden ofrecer una vía de generación de ingresos inmediatos.

El elemento más valorado por los conductores es la flexibilidad. La mayoría trabaja a tiempo parcial, a menudo entre 10 y 30 horas semanales, utilizando Uber como complemento de otros ingresos o como una forma de adaptarse a circunstancias cambiantes.

“Casi la mitad afirma que no cambiaría el trabajo en plataformas por un empleo asalariado si el ingreso fuera equivalente. Esta preferencia desafía la idea de que los trabajadores solo lo hacen mientras encuentran un empleo tradicional. Para muchos conductores, la autonomía de poder decidir cuándo y cuánto van a trabajar es una de las mayores ventajas”, añade el informe.

Ingresos

El informe se basa en una encuesta que se realizó entre agosto y septiembre de 2024, con un total de 13.722 entrevistas completas. La distribución de respuestas por país fue la siguiente: Brasil (2.069), Chile (1.601), Colombia (2.586), México (2.660), Ecuador (729), Costa Rica (944), República Dominicana (544) y Argentina (2,589).

El estudio muestra cómo los ingresos de Uber son importantes para completar el presupuesto del hogar y llegar a fin de mes. Cerca de dos tercios de los conductores dependen de ellos para cubrir necesidades básicas. Al mismo tiempo, la fragilidad financiera es generalizada: se estima que los ingresos promedio por hora son de US$7,3 aunque con variaciones importantes por país.

Así en el detalle, entre los encuestados los mayores ingresos por hora se ubican en Costa Rica con US$9,2, seguido por Argentina con US$8,9 y Chile con US$8,8.

Además, de acuerdo al estudio, que no tiene datos comparativos ni de Costa Rica ni Argentina, Chile es el país que más aumentó sus ingresos al pasar de US$7,3 por hora en 2019 a US$8,8 por hora.

México se ubica en el cuarto lugar con ingresos de US$7,9 por hora, aunque estos bajaron desde los US$8,7 de 2019. Brasil ocupa el quinto lugar con US$6 por hora versus los US$5,6 de 2019, mientras en Colombia que pasó de US$4,8 por hora a US$5,4 por hora.

Así los países con menores ingresos de la encuesta, para los cuales tampoco hay datos comparativos, son Ecuador con US$5,2 por hora y República Dominicana con US$5 por hora.

Para el caso de Chile, México, Brasil y Colombia la encuesta también midió la propiedad de los vehículos. En promedio, el porcentaje de conductores que utilizan uno propio o de su cónyuge aumentó de 67% en 2019 a 67% en 2024. Chile registró el mayor porcentaje de conductores con vehículos propios o de su cónyuge en ambos años, aumentando de 77% al 79%, seguido de Brasil, que se mantuvo estable en torno al 64%. Colombia también experimentó un aumento del 68% al 71%, mientras que México tuvo la tasa de propiedad más baja, pero aun así creció de 58% a 60%.

Conductores de Uber.

La protección social: el cinturón de seguridad que falta

Según el informe solo un tercio de los conductores aporta a un sistema de pensiones, y muchos no cuentan con acceso estable a un seguro de salud u otros beneficios. La planificación para la jubilación existe más como intención que como realidad: aunque muchos dicen pensar en el futuro, pocos disponen de mecanismos efectivos para asegurarlo.

“Esta brecha no es exclusiva de los trabajadores de plataformas. Refleja un problema más amplio en la región: los sistemas de protección social siguen estando mayoritariamente ligados al empleo formal y asalariado. Los trabajadores independientes, ya sean conductores, freelancers o pequeños emprendedores, suelen quedar fuera”, señala el BID.

Agrega que dado que su perfil de endeudamiento es similar al de la población promedio, el margen para el ahorro o la planificación a largo plazo es limitado. Esto hace que el trabajo en plataformas funcione menos como una carrera y más como un amortiguador frente a los choques económicos y a las necesidades de corto plazo. Los conductores recurren a Uber durante recesiones, períodos de desempleo o crisis personales. La plataforma ofrece inmediatez y liquidez, pero no necesariamente estabilidad.

El informe propone avanzar hacia una protección social centrada en la persona: beneficios portables, contribuciones flexibles y herramientas financieras que acompañen a los trabajadores a lo largo de distintos empleos y plataformas.

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