Por Mariana MarusicEstudio: trabajadores jóvenes deben fijarse en comisiones para elegir AFP, pero a mayor edad importan más los retornos
Así lo concluye un informe elaborado por Clapes UC, que propone un método para poder comparar el desempeño entre distintos fondos de pensiones, en base a lo que llaman retorno implícito: "esto es, el retorno que habría obtenido un afiliado en un fondo de menor costo, si hubiera estado dispuesto a invertir la diferencia de comisiones en este”.

“Los trabajadores jóvenes (esto es, aquellos que recién se incorporan al mercado laboral) deben prestar más atención a las comisiones al momento de seleccionar una AFP. Y los trabajadores de edad más avanzada, deben prestar más atención a los retornos”.
Eso es lo que concluye un estudio realizado por el investigador principal de Clapes UC, Arturo Cifuentes, junto con la investigadora de la misma casa de estudios, Antonia Cabrera, titulado “Retorno implícito: una métrica para comparar el desempeño de los fondos previsionales chilenos considerando las comisiones”.
El estudio explica que el cobro que hacen las AFP chilenas, según lo establecido por ley, es una comisión por gestionar los fondos previsionales que se calcula mes a mes como porcentaje del sueldo bruto de los trabajadores. Esto es distinto de lo que ocurre habitualmente con los fondos mutuos o ETF, cuyas comisiones se calculan como un porcentaje del patrimonio administrado (AUM, por sus siglas en inglés).
Es decir, en el caso de las AFP, el cobro no se hace respecto del saldo acumulado en la cuenta de capitalización individual de cada afiliado, sino más bien como una fracción del sueldo mensual del trabajador, que en la historia de la industria de AFP en Chile ha variado entre 0,5% y 3,6% de la remuneración mensual; pero que actualmente va entre el 0,46% de AFP Uno, y hasta el 1,45% de Provida.
| Comisiones que cobran las AFP hoy | % de la remuneración o renta imponible |
|---|---|
| Uno | 0,46 |
| Modelo | 0,58 |
| Planvital | 1,16 |
| Habitat | 1,27 |
| Capital | 1,44 |
| Cuprum | 1,44 |
| Provida | 1,45 |
Esta situación en el sistema de pensiones local, que también ocurre en otros países como Colombia, Perú y Uruguay, “dificulta el comparar el desempeño de dos fondos dado que la práctica habitual (retorno nominal menos comisión) no es aplicable a este esquema de comisiones”, indica el estudio.
Así, los autores proponen un método “para poder hacer comparaciones en base a lo que llamamos retorno implícito, esto es, el retorno que habría obtenido un afiliado en un fondo de menor costo, si hubiera estado dispuesto a invertir la diferencia de comisiones en este”.
Igualmente, el reporte reconoce que “el mecanismo propuesto descansa en una figura ficticia: en reinvertir la diferencia de comisiones entre dos fondos, en el fondo de menor comisión, y de esta manera ajustar (retorno implícito) el retorno del fondo de menor rendimiento antes de realizar la comparación”.
Aun así, concluyen que “el ejercicio es útil”, porque “incorporar el efecto de las comisiones al comparar dos fondos, puede revertir las conclusiones de una comparación en base a retornos brutos. El efecto de la diferencia en comisiones varía de forma significativa según el nivel de sueldo, y según el saldo acumulado en la cuenta previsional del trabajador. En el caso de los trabajadores jóvenes —que tienen en general sueldos inferiores a los de un trabajador con más años acumulados, y un saldo menor en su cuenta previsional— los efectos de la diferencia en comisión son más marcados. En el caso de un trabajador próximo a retirarse, los efectos de la diferencia en comisiones pasan a ser insignificantes”.
Esto significa que, al aplicar esta métrica propuesta al mercado chileno, “el ejercicio muestra que a medida que los trabajadores se van acercando a su edad de jubilación, y por lo tanto, el saldo acumulado en su cuenta previsional es mucho mayor que el sueldo mensual, la diferencia en comisiones entre dos fondos, para efectos de comparar su desempeño, pasa a ser despreciable”, asegura el informe.
El estudio afirma que, “en teoría, esto sugiere que una estrategia plausible para un trabajador joven sería seleccionar aquella AFP que ofrece una menor comisión, y para mitigar el posible efecto de un retorno inferior, hacer un aporte adicional a su fondo. Esto, por supuesto, a expensas de disminuir su sueldo líquido”.
Eso sí, agrega que “desafortunadamente, es precisamente en el caso de los jóvenes que hacer un aporte extra a su pensión es más oneroso, dado que en general sus sueldos son más bajos. Por otro lado, en un trabajador con más de veinte años cotizando, y que tiene posiblemente un saldo suficientemente alto en su cuenta previsional comparado con su sueldo, un potencial ahorro en comisiones tiene un efecto marginal”.
Cifuentes plantea que “una limitación del método propuesto (en realidad, más que limitación del método propuesto es una característica derivada del esquema de comisiones) es que cualquier comparación depende del nivel de sueldo del afiliado y del patrimonio acumulado en su cuenta previsional. Dicho de otro modo, no es posible hacer comparaciones absolutas entre fondos. No podemos decir (después de considerar las comisiones) ‘el fondo X tuvo un retorno mejor que el fondo Y’, todo depende del nivel de sueldo del afiliado”.
El reporte dice que, precisamente, “esta consideración es probablemente un argumento importante en contra de los esquemas de comisión basados en el nivel de sueldo, y no en el tamaño de la cartera administrada. Este tema, sin embargo (cuál es el mejor sistema para cobrar por la administración de un fondo previsional), escapa al alcance de este estudio”.
A partir del estudio, Cifuentes concluye que el esquema de comisiones chileno debe ser modificado, porque a su juicio, tiene algunos problemas. Primero, hace más difíciles las comparaciones entre dos fondos. Segundo, “no existe ningún vínculo claro entre lo que se cobra y el desempeño del fondo”.
Tercero, que “al cobrar la misma comisión por todos los fondos, se está cobrando lo mismo por manejar un fondo donde predominan las acciones (fondo A), que un fondo donde predominan la renta fija (fondo E), lo cual es absurdo, los costos son diferentes”.
Y cuarto, que “crea algunas anomalías: por ejemplo, si una persona cercana a jubilarse se lleva sus fondos a una nueva AFP (y posiblemente tenga un saldo alto en su cuenta de retiro), va a pagar por administrar esa cartera una cantidad basada en su sueldo, que seguramente será mucho más bajo que el saldo de la cartera, o sea, pagará una cantidad muy pequeña por manejar un patrimonio alto, lo cual es absurdo”.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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