Por Carlos AlonsoInforme de LyD: tasa de pobreza de personas con educación superior es de 1,4%, muy por debajo del promedio nacional
Un documento de Libertad y Desarrollo ahonda en el hecho de que la educación es un vehículo para superar la pobreza y que, por lo mismo, los incentivos deben estar puestos en mejorar su calidad.

En enero de 2026 se dio a conocer que un 17,3% de la población está en situación de pobreza con la nueva metodología, que actualizó la que estaba vigente desde 2013, y que impuso un umbral más exigente que, si bien no cambia la situación de bienestar de los hogares, implica que se requieren más ingresos para no ser considerado pobre.
Un informe de Libertad y Desarrollo (LyD) ahonda en el hecho de que la educación es un vehículo para superar la pobreza y que, por lo mismo, los incentivos deben estar puestos en mejorar su calidad.
Esto porque afirman que “una reducción de la pobreza en base a subsidios y transferencias estatales no es sustentable financieramente: depende de las condiciones fiscales y los ciclos macroeconómicos. Además, genera una inconveniente dependencia del Estado por parte de las familias”.
De acuerdo a LyD, es por ello que un mercado laboral robusto que genere empleos de calidad y buenos salarios es fundamental para que las familias sean más autónomas y que las ayudas del Estado sean un complemento y no parte tan fundamental de sus ingresos.
En ese contexto indican que acceder a buenos puestos de trabajo requiere, muchas veces, de contar con un nivel educativo que permita acceder a dichos empleos. Tal como lo muestran los resultados de la encuesta Casen, la población con mayores niveles educativos tiende a presentar menores niveles de pobreza.
“Se observa cómo la población mayor de 25 años que cuenta con educación superior completa prácticamente no presenta población en pobreza, especialmente si se considera el umbral definido con la metodología de 2013. En cambio, si bien entre quienes no tienen educación superior igualmente ha disminuido fuertemente la incidencia de la pobreza, esta se mantiene más de tres veces más elevada que quienes cuentan con ella”, subrayan.
Dado que declararse ocupado puede reflejar realidades muy distintas, para LyD resulta útil estudiar cómo cambia la tasa de pobreza según la calidad del empleo y considerando al segmento de la población que se encuentra activo en el mercado laboral. En ese caso, la tasa de pobreza prácticamente desaparece, independientemente de la metodología que se utilice, lo que sugiere que el tipo de empleo que incluye contrato indefinido, formalidad de acuerdo a la definición utilizada para el indicador de pobreza multidimensional, y ausencia de subempleo son factores esenciales para salir de la pobreza.
Finalmente, puntualizan que si se calcula la tasa de pobreza para la población que cuenta con educación superior completa, está ocupada y tiene un empleo con contrato indefinido y de jornada completa, esta también se reduce de forma significativa: según la nueva metodología, baja de la tasa nacional de un 17,3% a 1,4% para 2024 demostrando que tanto educación como trabajo son las palancas esenciales para superar la pobreza.
Para LyD, a pesar de que un 17,3% de la población se encuentra en esta situación, este análisis “muestra que un sistema de educación que entregue mayores oportunidades para desarrollarse adecuadamente en el mercado laboral hace posible terminar con la pobreza”.
Es por ello que le recomiendan al Gobierno concentrar “sus esfuerzos en generar las condiciones económicas y las políticas sociales que fortalezcan las capacidades de generación de ingresos autónomos y de dinamizar el mercado laboral, dejando los subsidios del Estado como un complemento transitorio para quienes lo requieren”.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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