José Ramón Valente por reforma tributaria: “Destruye los incentivos al ahorro, es anticrecimiento”

José Ramón Valente

“Se ha centrado la discusión en si recauda o no recauda, y eso es accesorio”, dijo el exministro de Economía con respecto al proyecto del gobierno y advirtió que agravará la falta de inversión.




El viernes 1 de julio el gobierno presentó la reforma tributaria, que aspira a recaudar un 4,1% del PIB cuando entre en régimen. Dentro de los aspectos que se anunciaron está un impuesto a altos patrimonios, cambios al royalty a la minería y gravamen a los dividendos, entre otros. Si bien desde el gobierno han asegurado que este proyecto no va a afectar a la clase media, el exministro de Economía, José Ramón Valente, difiere de esa visión, indicando que la iniciativa que se debatirá en el Congreso sí va a impactar a las personas, y desincentivará la inversión y el ahorro.

¿Cuál es la evaluación general de la reforma tributaria que fue presentada la semana pasada?

-Creo que es una reforma que se ajusta bien a lo que estaba establecido en el programa de Gabriel Boric. En ese sentido, es una reforma que no debiera sorprender. Tiene un impuesto al patrimonio alto, y es una reforma que básicamente está orientada a sacar muchos recursos de parte de los chilenos que tienen ingresos altos, para transferirlos a gasto al resto de la población. Tiene esa concepción que los problemas de Chile son básicamente porque hay un grupo de chilenos que ganan mucho, y sacándole a ellos se puede arreglar el problema del resto de los chilenos. Acuérdense que el programa es que atacando al 1%, al 2% o al 5% de la población, se pueden arreglar los problemas del 95% de la población. Como que los problemas de Chile estuvieran en eso. Eso es lo que está en el programa, y es lo que está en la reforma. Es un error de visión de cómo funciona el mundo, gigantesco. El mundo no funciona así, no es así. Creo que es un muy mal diagnóstico. Una cosa es que la reforma se apegue bien a lo que decía el programa, otra cosa es que la reforma vaya a solucionar los problemas reales de la gente. Creo que va a quedarse muy corta de solucionar los problemas reales de la gente en Chile. De verdad esto no va a ayudar en nada significativo a mejorar la calidad de vida de los chilenos.

Otro tema que ha estado dando vuelta, es la posibilidad de una recesión económica global y también en Chile, unida a una inflación muy alta. ¿Es el momento de presentar una reforma tributaria de esta envergadura?

-La principal crisis que tiene Chile es una crisis de desarrollo y crecimiento económico. Eso no está sobre la mesa. Tengo un diagnóstico muy distinto al que tiene el ministro de Hacienda y el Presidente Boric, que creen que la principal crisis es el problema de desigualdad. Creo que la principal crisis es que el país no está generando más recursos, no hay significativamente más empleo, no hay más productividad, no hay más inversión, y por lo tanto la torta está estancada o achicándose. Ese es el problema real que tenemos hoy. Este es un problema que venimos arrastrando desde el segundo mandato de Michelle Bachelet. El único año que logramos dar vuelta esto fue en 2018. Tuvimos un año en los últimos ocho en el cual mejoró la productividad, la inversión y hubo un crecimiento económico sano. La verdadera crisis que tiene Chile es de crecimiento económico y de desarrollo. Sin ese crecimiento no va a haber más recursos públicos, no va a haber más bienestar para los chilenos. De eso no da cuenta ni el programa, ni está reforma. Esta reforma agrava ese problema. El 2023 la situación empeora aún más. No tengo recuerdo que el Banco Central haya pronosticado directamente una recesión, como lo ha hecho ahora. Esa recesión puede ser agravada por la desaceleración que está teniendo el mundo afuera.

¿Entonces es difícil poder recaudar lo que pretende el gobierno en este escenario macroeconómico en el que estamos?

-Se ha centrado la discusión en si recauda o no recauda, y eso es accesorio. Lo relevante es que la reforma destruye los incentivos al ahorro, porque cada uno de los pedazos de la reforma lo que hace es decir ‘mire, si usted ahorraba y tenía un beneficio tributario de poder postergar parte del pago de impuestos para cuando se gastara la plata, hoy ya no lo tiene’. Elimina todos los incentivos al ahorro. Dado eso, la reforma es anticrecimiento, es una reforma que va a agravar el tema de la inversión, y nos va a hacer tener una recesión probablemente más profunda el próximo año, y que la recuperación que Chile pudiera tener, si es que existe, sea con una tasa de crecimiento mucho más baja. Con esta reforma Chile se va a hacer -y ya lo es a partir del 18 de octubre en adelante- un país vulnerable, porque se ha vuelto dependiente de los recursos externos. Chile antes era independiente. Antes teníamos cuentas fiscales ordenadas y teníamos ahorro local, lo cual nos permitía ser independientes del resto del mundo. Chile en los últimos tres años se ha vuelta cada vez más dependiente, el Estado tiene una deuda cada vez más grande con el resto del mundo. Cada vez dependemos más de los recursos que podemos traer del resto del mundo. Esta reforma nos va a volver aún más dependientes del resto del mundo, porque va a disminuir el ahorro. Para poder crecer vamos a tener que pedirle plata a otros países.

El ministro Mario Marcel, en entrevista con Pulso el fin de semana, dijo que esta reforma no desincentiva la inversión. Veo que usted está en desacuerdo...

-Estoy totalmente en desacuerdo con el ministro Marcel, porque se queda solo con la idea de que no desincentiva la inversión, porque no está subiendo el impuesto a las empresas. Al ministro Marcel se le olvida que las empresas tienen dueño. Un dueño, cuando tiene que iniciar un proyecto de inversión, lo que está viendo no es el impuesto a las empresas, sino que está viendo el retorno de su capital. Ese retorno baja con la reforma que él está proponiendo. Está asumiendo como que las empresas no tuvieran dueños, como si fueran entes independientes, como a veces ocurre con las corporaciones en EEUU o Europa. El ministro Marcel tiene esta idea de acercar mucho esto a los promedios OCDE, pero lo cierto es que las empresas sí tienen dueños. Cuando alguien toma una decisión de inversión, no ve el impuesto que va a pagar la empresa, ve el retorno de su capital. El retorno del capital a la inversión privada con esta reforma está cayendo. Dado eso, la inversión va a caer. El peca de ingenuidad o peca de desconocimiento de cómo funciona el total del mercado de capitales.

También señaló que la clase media no va a pagar esta reforma. ¿Cómo lo ve usted?

-Esto es como cuando un grupo de amigos va a un restaurante, y un amigo paga la cuenta y después se la cobra al resto. Una cosa es quién hace el cheque o quién pasa la tarjeta, y otra cosa es quién paga de verdad la cuenta. Aquí está diciendo: mire, la tarjeta de crédito, débito o el cheque lo está pagando el 5% más rico, pero la cuenta la están pagando todos los chilenos. Es muy simple, lo que ocurre es que el Estado está creciendo, y todo el resto de los chilenos le estamos traspasando plata a ese Estado. Él dice que la tarjeta la está poniendo el 5%, pero ese 5% se da vuelta después, y finalmente. ¿qué va a hacer? Emplea menos gente, sube menos los salarios, sube los precios de sus productos, para tratar de compensar parte del mayor costo de operar el negocio. Así opera la economía. El señor de la pyme paga, hace el cheque al fisco, pero el que realmente está pagando la cuenta es Juanito, que no le subieron el sueldo, y Pedrito, que no lo contrataron. Esa es la realidad de cómo funciona el mundo. Yo entiendo que quienes solo han vivido en la academia, en general, les cueste entender cómo funciona el mundo a nivel real, pero así como lo estoy describiendo es como lo he visto detrás del mostrador.

¿Cómo compara esta reforma con la que presentó la expresidenta Bachelet en su segundo mandato?

-El mérito de esta reforma respecto a la de Bachelet es que esta es más simple. La reforma de Bachelet cambiaba la estructura tributaria y la hacía muy difícil. La convivencia de un impuesto atribuido con un impuesto en un sistema integrado era muy difícil. Pero hay otros elementos que en esta reforma son peores, como el impuesto al patrimonio. Se dice mucho del impuesto al patrimonio que si va a recaudar o no va a recaudar. Lo realmente relevante es que es un impuesto doble, porque el patrimonio es lo que queda después de haber ahorrado. Recibiste los ingresos, gastaste, ahorraste y te queda el patrimonio. Te cobran sobre los ingresos, va a subir el cobro sobre los ingresos y después te cobran sobre lo que ahorraste como impuesto al patrimonio. Es un impuesto doble. Eso desincentiva el ahorro y hace que la gente invierta menos. Además, es un impuesto retroactivo, lo cual lo hace tremendamente injusto. Si se cobrara de los patrimonios que se construyen de hoy en adelante, sería un desincentivo al ahorro, pero no tendría componentes de retroactividad. Es tremendamente ineficiente, porque desincentiva la inversión, y tremendamente injusto, porque es retroactivo respecto a decisiones que la gente no puede volver atrás.

¿Qué cosas del proyecto cree que se pueden mejorar, teniendo en consideración que el gobierno no tiene mayoría en el Congreso?

-Si el ministro fuera fiel a lo que dijo en su minuto, debiera haber basado la reforma mucho más en el aumento del impuesto a la renta de las personas, y que ahí estuviera la fuente de recaudación. Igual no estoy de acuerdo con eso. Preferiría que lo primero que hiciera el gobierno es decir, mire así vamos a ahorrar bien, para poder gastar bien la plata. Mire todo esto es lo que vamos a hacer y lo hacemos. Ahora que tenemos al Estado bien calibrado y vamos gastando bien la plata, entonces vamos y nos damos vuelta hacia las personas y les decimos, ‘miren, estamos haciendo bien la pega, ahora les pedimos más plata para hacerlo crecer’. Esta idea de poner primero la reforma tributaria, sobre lucas mal gastadas, es una mala idea. Esto está totalmente al revés.

En esa lógica, ¿si el foco estuviera puesto en decir en qué se va a gastar el dinero, sería distinta la discusión?

-Nadie le cree al Estado cuando declara que va a gastar mejor. Lo que habría que hacer es decir, vamos a reformar el Estado, vamos a hacerlo eficiente, vamos a gastar bien las lucas, y después proponemos un proyecto de reforma tributaria. No es una declaración, son hechos. Cuando vamos a la OCDE, todos pagan, todos reciben. Hay una inconsistencia entre lo que se declara, que es decir, quiero hacer una reforma tributaria para que nos acerque a los países de la OCDE. Lo que realmente se está proponiendo, que es una cosa totalmente distinta, es cobrarle al 5%. El ministro de Economía dijo que es una gran virtud de la reforma, la gran virtud es que el 5% va a pagar toda la reforma. Un país que pretende que el 95% del país esté mejor, pasándole la cuenta al 5% del país, es un país quebrado.

¿Usted ve que esta reforma va a afectar la competitividad de nuestro país?

-Estamos haciendo la cosa al revés. Los países que cobran impuestos altos, tienen productividad alta, porque trabajan bien, porque hacen bien las cosas, porque el Estado gasta bien. Se pueden dar el lujo de cobrar impuestos altos y seguir siendo competitivos. Aquí hacemos las cosas al revés. Tenemos baja productividad, alto desempleo, bajo crecimiento y un Estado que está gastándose mal la plata, y queremos tener impuestos tipo país OCDE. No cuadra. No nos vamos a transformar en daneses, suecos o alemanes solo por subir impuestos. Nos vamos a transformar en daneses, suecos, alemanes en la medida que el Estado gaste bien la plata, que se asignen bien los recursos, que seamos productivos, que tengamos niveles de educación y productividad similares. No se logra por la vía de quitarle plata al 5% más rico del país. No hay como lograr los objetivos que se dicen que se pueden lograr vía esta reforma.

Y en cuanto al royalty, donde los gremios mineros han dicho que esto podría frenar la inversión. ¿Concuerda?

-Hay temas de cómo uno percibe que funcionan los incentivos de las personas para crear riqueza. Si uno cree que a un empresario, empresa grande o accionistas uno los puede entusiasmar diciendo: ‘mire, si anda bien usted no va a ganar plata, y si anda mal usted va a perder plata. Y si anda en el medio vamos a ganar los dos’. El mundo no funciona así. El mundo de los empresarios y emprendedores funciona con la ilusión de que si lo hacen muy bien les va a ir muy bien. No funciona con la ilusión de que si les va muy bien, alguien les va a quitar todo. Así no funciona.

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