Por Carlos AlonsoMercado laboral: la alerta que levanta Horizontal por la pérdida de empleo formal
De acuerdo a un análisis del centro de estudios Horizontal, en el trimestre febrero-abril 105 mil trabajadores que antes tenían un empleo de calidad ya no lo tienen, en comparación al mismo período del año pasado.

La tasa de desempleo del trimestre febrero-abril sorprendió. El hecho de que se sobrepasara la barrera del 9%, para ubicarse en 9,1%, su nivel más alto en casi cinco años, llevó a que se intensificarán los análisis sobre lo que está detrás de estas malas cifras.
De hecho, no solo fue la desocupación la que entregó malas noticias, sino que también la creación de empleo sigue muy débil. En el mismo periodo se generaron solo 68.299 plazas laborales nuevas, con un alza de apenas 0,7% anual. Y la totalidad de esos empleos fueron informales, lo que se traduce en una pérdida en la calidad de los nuevos puestos de trabajo que se están creando.
Al respecto, un análisis del centro de estudios Horizontal levanta la alerta sobre cómo ha venido mermando la calidad de los empleos en el país. “El Indicador de Calidad del Empleo cayó 1,6 puntos en un año, lo que en términos concretos significa que 105 mil personas que antes tenían un empleo de calidad ya no lo tienen”, afirma su directora ejecutiva, María José Abud.
Esta baja se explica principalmente por una disminución en los trabajadores con cotizaciones de seguridad social. “Trabajadores que antes estaban cubiertos por previsión y salud asociadas a su empleo, ahora no lo están, ya sea porque pasaron a la informalidad o porque su situación laboral se precarizó. La caída es transversal, pero más marcada en mujeres (-2,1 p.p.) que en hombres (-1,3 p.p.)”, puntualiza Abud.
El Indicador de Calidad del Empleo (ICE) mide qué porcentaje de la población ocupada cumple simultáneamente con cuatro dimensiones definidas como condiciones de calidad y estabilidad en la ocupación, las cuales son: cotizaciones de protección social (previsión y salud), formalidad contractual, ausencia de subempleo (personas que trabajan las horas que desean, sin disponibilidad para trabajar más) y ausencia de búsqueda de empleo de manera activa.

Para la economista, esta caída revela una combinación preocupante. Por un lado, menciona que el desempleo sube y la calidad del empleo baja al mismo tiempo. “Esto contrasta con lo que vimos en la pandemia, cuando el empleo de calidad alcanzó su nivel más alto del período, pero por una razón atípica: las cuarentenas eliminaron primero los empleos informales, que no podían operar bajo confinamiento, dejando una base de empleados con mejores condiciones relativas. Hoy, en cambio, frente a la desaceleración económica el patrón es el inverso: el empleo informal y el subempleo actúan como colchón ante la pérdida de empleo formal, por lo que la calidad se deteriora junto con el desempleo”, explica la experta.
Los sectores más afectados
Otro de los aspectos en que ahonda el estudio es en los sectores económicos más afectados en cuanto a la pérdida en la calidad del empleo.
Según señala Abud, hay una erosión “inédita” en sectores que tradicionalmente concentraban los mejores empleos, entre ellos electricidad y gas, servicios financieros, telecomunicaciones, administración pública, todos con caídas relevantes en su indicador de calidad. “Pero esos sectores son pequeños en términos de empleo, por lo que su impacto en el promedio nacional es acotado”, detalla.
No obstante, indica que también se observa que sectores grandes, como transporte y almacenamiento o servicios administrativos y de apoyo, que ya partían con niveles de calidad bajo el promedio nacional, disminuyen ahora, adicionalmente, el nivel de empleo de calidad. “Se están deteriorando buenos empleos y empleos que ya eran precarios se están precarizando todavía más”, advierte.
El subempleo
Otra de las variables que se analizan en este reporte es la tasa global de subutilización, la que aumenta en 1,2 puntos porcentuales en un año. Esta alza se da principalmente por un incremento de 19% de los trabajadores parciales involuntarios, lo que equivale a 100.378 trabajadores que quieren trabajar más horas de las que laboran actualmente.
Asimismo, la brecha de género crece en 12 meses y respecto al trimestre móvil anterior, situándose en -8,7 puntos porcentuales guiada principalmente por mujeres fuera de la fuerza de trabajo que desean un trabajo, pero no cumplen simultáneamente los criterios de búsqueda activa y disponibilidad inmediata.
“Nuestro indicador de calidad del empleo incorpora la ausencia de subempleo como una de sus cuatro dimensiones, por lo que el alza de un 19% en trabajadores parciales involuntarios (100.378 personas que quieren trabajar más horas de las que lo hacen) afecta negativamente el empleo de calidad”, afirma Abud. Sin embargo, precisa que “buena parte del alza de la tasa global de subutilización viene de la fuerza de trabajo potencial: personas fuera del mercado laboral que querrían trabajar, pero no buscan activamente”.
Para los próximos trimestres, las expectativas que tiene la economista no son auspiciosas. Una de las razones apunta a que el trimestre analizado (febrero-abril) corresponde a la parte del año en que, por estacionalidad, el mercado laboral suele mostrar su mejor desempeño relativo y aun así se ven retrocesos en ocupación, alza de desocupación e informalidad. “Eso sugiere que, en los trimestres venideros, sin ese impulso estacional, la presión podría intensificarse”, precisa.
Levanta la alerta también del efecto del menor crecimiento sobre el empleo. “Hay un desacople que preocupa entre la actividad económica y la creación de empleo asalariado, lo que indica que es fundamental retomar el crecimiento económico, pero también se requieren de agendas que resuelvan desafíos estructurales del mercado laboral”.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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