Chile se alza como el país con la fuerza laboral más envejecida de Sudamérica

Estudio destaca que en 2019, un 50% de la fuerza laboral en Chile tenía 41,2 años o más, a diferencia de países como Brasil, Bolivia o Colombia, que no superan los 38 años. Por otro lado, se estima que la población mayor siga aumentando, ya que para el 2050 se proyecta que 3 de cada 10 habitantes tengan 60 años.




La fuerza laboral en Chile ha ido envejeciendo desde 2010, llegando en 2019 a registrar un 50% de trabajadores con edad igual o superior a los 41,2 años, una cifra superior a lo que registran países como Uruguay y Argentina, y muy lejos de Brasil, Bolivia o Colombia, que no superaban los 38 años.

Además, hacia 2031 la población en edad de trabajar llegará a su máximo estimado de 13,77 millones de personas, para luego iniciar una disminución nominal hasta llegar en 2050 a 13,13 millones de personas, un 27,7% mayor a la de 2002, pero aproximadamente 640.000 personas menos que las del año 2031.

Así lo refleja el reporte “¿Está Chile Preparado para Envejecer?”, presentado esta mañana en el seminario organizado por el Observatorio del Envejecimiento para un Chile con futuro, que surge de la alianza entre Compañía de Seguros Confuturo y la Pontificia Universidad Católica.

El reporte analizó las implicancias del envejecimiento poblacional en Chile, entregando información contextual y resaltando los desafíos que vienen. Eduardo Valenzuela, miembro del Consejo Consultivo del Observatorio del Envejecimiento, presentó sus principales puntos, destacando que en los últimos años nuestro país ha experimentado un incremento sostenido de la esperanza de vida y con ello, un mayor envejecimiento poblacional, tendencia que se intensificará. Para el año 2050, se estima que la población sobre 60 años será del 32,1%, es decir, 3 de cada 10 habitantes serán personas mayores.

“En este minuto somos un país que no tiene plena conciencia de que en el 2050 un tercio de la población va a tener más de 60 años. Nuestro desafío más urgente es lograr un cambio en esa percepción, preocupándonos de una buena integración social y económica de este segmento”, dijo Mariane Krause, decana de la Facultad de Ciencias Sociales UC.

En el ámbito laboral, el estudio también destaca que, en base a datos de la Encuesta Nacional de Empleo, en 2019 el 6,28% de un total de 9.087.132 personas ocupadas fueron personas mayores, quienes se desempeñan principalmente en el sector de comercio, agricultura e industria manufacturera, señalando además que el grupo 60+ fue el rango etario con mayor tasa de ocupación informal.

En ese sentido, la manera en que se construyen las ciudades, los incentivos a la inserción laboral y la integración a otros espacios de la vida cotidiana, así como la salud, son aspectos que pasan a ser centrales y que precisamente son abordados en el reporte.

“Es necesario enfrentar el desafío y buscar mecanismos que permitan al mercado laboral acoger a los adultos mayores. Debemos acercar a nuestro país a conceptos como la ‘economía plateada’, que se refiere a cómo un sector de la economía se desarrolla incorporando el cambio demográfico a causa del envejecimiento de la población. Es clave que tanto el sector público como privado pongan más en el centro a los adultos mayores para el diseño de estrategias, actividades y políticas para el presente y el futuro”, subrayó Christian Abello, gerente general de Confuturo.

Otro de los puntos que aborda el reporte es el de las ciudades amigables, para el que se realizó un focus group previo al período de pandemia, en el que personas mayores compartieron sus opiniones respecto a las comunas donde viven y las dificultades a las que se enfrentan.

Uno de sus hallazgos fue que las ciudades en nuestro país son percibidas como poco amigables por los adultos mayores y en ese contexto, uno de los aspectos peor evaluados son la falta de adaptabilidad en el transporte público, así como la infraestructura de paraderos y el estado de pavimentos y veredas, lo que dificulta su día a día. Asimismo, destaca la necesidad de generar políticas que permitan mejorar las condiciones de infraestructura de las ciudades, pero no desde una lógica asistencialista del adulto mayor, sino considerando a las personas mayores como sujetos de derecho.

En relación a la dimensión de salud, el estudio pone en evidencia el déficit de personal médico y con especialización en geriatría, señalando que, si bien ha habido un alza importante de geriatras en los últimos años -alcanzando actualmente a 143- no es suficiente pensando en que para el año 2050 se necesita contar con 1.389 especialistas.

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