¿Quién realiza más bullying escolar, las niñas o los niños?

Imagen referencial. Foto: Agencia Uno

Entre adolescentes que buscan ser aceptados por sus pares, que buscan apreciarse y reconocerse dentro de un grupo, el bullying no echa pie atrás a la hora de juzgar el cuerpo del otro. ¿Cómo evitar este tipo de situaciones que pueden desencadenar en trastornos alimentarios o cuadros que afectan la Salud Mental de miles de jóvenes en Chile?




¿Cómo volver a reencontrarse con tu acosador? Durante dos años de encierro, la pandemia cambió el paradigma del bullying escolar, sobre todo provocado por la apariencia física. Mutó, no disminuyó, aseguran los expertos. Ahora, las consultas por trastornos en la conducta alimentaria en adolescentes aumentan ante la vuelta a la presencialidad, a estar con los grupos que pueden integrar por ser “normal” o agredir por ser diferente. ¿Cómo atender esta preocupante situación de acoso escolar, que muchas veces es provocada no solo por los amigos o compañeros de curso, sino que también en el hogar?

Es lo que algunos expertos intentan responder, justo cuando este lunes se conmemora el Día Contra el Acoso Escolar.

“El acoso escolar por apariencia física es mucho más frecuente en mujeres”, dice Jennifer Conejero, psicóloga infanto juvenil de la Clínica Santa María y profesora asistente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile. “Si eres diferente, van a encontrar alguna forma para molestarte. Contra el que es diferente y contra el que es más débil se busca alguna característica que lo haga diferente del grupo, y con eso se provoca el acoso”, explica la especialista sobre este tipo de comportamientos. Pero, ¿cómo es posible identificar estos patrones en adolescentes?

El acoso escolar es un comportamiento no deseado, sistemático entre niños de edad escolar, donde existe un desequilibrio entre las relaciones de poder entre quienes acosan y los que son acosados. El psicólogo Marco Gajardo detalla que, si bien se puede dar por diferentes razones, “en mi experiencia puedo decir que la apariencia física sigue siendo la principal causa”.

Desde los 4 años en adelante, según argumenta el profesional, se comienza a formar el autoconcepto y el autoestima. Esto, en relación a cómo un niño o niña se percibe ante la sociedad y el valor que se da sí mismo o misma. Esta búsqueda de aceptación entre los pares se potencia entre los 11 y los 18 años, creando secuelas que pueden terminar en cuadros de acoso, y posteriores consecuencias asociadas a cuadros de ansiedad o depresión.

“Se ve afectado cuando comenzamos a no valorizarnos como tal, ante reconocernos con factores distintos a lo establecido, a lo mayoritario”, complementa Gajardo. Las primeras señales que puede emitir un adolescente que sufre bullying se puede dar a con una baja de la concentración, y reducción de las habilidades emocionales. Incluso, según explica el psicólogo, en algunos casos se puede generar también conductas agresivas, “para intentar defenderse del bullying”, señala.

Cyberbullying: Referencia (AAP Image/Dan Peled)

Jennifer Conejero destaca que el bullying provoca un rechazo escolar en niños de 1° a 4° básico. “Dicen que les duele la cabeza, el estómago, piden que los vayan a buscar, tienen más llanto e irritabilidad”. Luego, a medida de que van creciendo aparecen conductas de querer ser aceptados por sus pares, lo que provoca cambios en el comportamiento que puede traer otras afecciones para la salud. “Se ve que empiezan a bajar de peso, esconden la comida, si los molestan por ser gordos o gordas quieren hacer dietas, y asumen retos que aparecen en las redes sociales. Esto pasó durante la pandemia, muchos adolescentes se sumaron y finalmente terminaron con cuadros de Trastornos de conducta alimentaria (TCA).

La nutrióloga María José Figueroa, del Centro de Adolescencia de la Clínica Alemana, explica que siempre se debe poner un foco especial cuando llega un adolescente a la consulta nutricional. “Es importante buscar si hay situaciones de bullying, porque finalmente la causa principal del acoso escolar tiene que ver con características del cuerpo, sobre todo con la forma corporal y con el peso corporal”, postula.

El aspecto físico, y sobre todo el peso corporal, “es la causa principal de por qué molestan a un adolescente, que principalmente es mayor en las mujeres”, realza la Dra. Figueroa. En los adolescentes se puede desencadenar como una anorexia nerviosa, donde el o la paciente restringe su alimentación, deja de comer, se salta comidas, deja de consumir algunos grupos de alimentos como los carbohidratos, bajan de peso bruscamente. “No necesariamente los pacientes llegan esqueléticos como se cree en las caricaturas. Ellos llegan con pesos normales, que al ir bajando de peso sus familiares y amigos los felicitan, y eso promueve a que sigan bajando de peso y que generen un miedo a la recuperación de masa; pero también con trastornos del ánimo, depresivos y muchas otras cosas como ideación de lesiones y pensamientos suicidas”, complementa la doctora.

El tratamiento para quienes presentas cuadros de Trastornos en la Conducta Alimentaria debe ser multidisciplinario, enfocado en analizar en conjunto las patologías de Salud Mental que hayan podido desencadenar estos cuadros. “Todos los TCA son interdisciplinarios, porque no todo el bullying de lo físico tiene que ver con el peso, y no todos desarrollan un trastorno. Ahí, la clave es incluir también siempre a la familia y al colegio”, complementa Conejero. A su vez, la nutrióloga de la Clínica Alemana especifica que desde su campo se debe jugar un rol donde se busque “que el paciente vuelva a tener una buena relación con la comida y con su cuerpo”.

Acoso escolar a distancia y en modo presencial

Si bien, durante dos años los adolescentes dejaron de interactuar presencialmente, el bullying mutó para acrecentarse de otras formas. La Fundación Katy Summer, dedicada a contrarrestar el acoso escolar y a reducir las tasas de suicidios por este motivo, realizó una investigación donde mostró que más del 50% de los jóvenes entre 15 y 19 años sufrieron cyberbullying al menos una vez en los últimos 3 meses durante 2021. Los principales motivos en Chile radican en la apariencia personal (43%), la opinión política (33%), violencia de pareja (30%), la etnia o pueblo originario (28%), relación con la orientación sexual y/o género (27%), país de origen (20%) y discapacidad (5%).

A su vez, del estudio se desprende que cerca de la mitad de las mujeres en etapa escolar vivieron cuadros de acoso cibernético al menos una vez en los últimos tres meses de 2021. Esto, según complementa la psicóloga de la Clínica Santa María, puede desencadenar en cuadros de anorexia por la baja significativa de peso. “Hay también acciones purgativas como vomitar, tomar laxantes o hacer mucho ejercicio, que hacen que quieran liberar el sentimiento de culpa al haber comido. Eso puede partir por hacer estos retos, dietas crónicas, los modeles sociales y lo que piden los padres. Es una afección multifactorial”, detalla Conejero.

La pandemia, la ansiedad y el estrés también produjeron comportamientos asociados a trastornos de la conducta alimentaria en algunas personas. Durante el año pasado, los Trastornos de Conducta Alimentaria aumentaron en un 30%, según un sondeo realizado por la Universidad Católica de Chile. La especialista de la Salud Mental explica ante esto que, sí bien durante el confinamiento disminuyó el bullying presencial, aumentó el cyberbullying. Durante ese momento creció la preocupación por las fotos, por cómo se ven a través del monitor.

“Hay muchos jóvenes que fueron víctimas de cyberbullying durante estos dos años, y no pudieron manejarlo. Ahora, se deben enfrentar a este grupo que los maltrató durante la pandemia, grupo que también venía estresado. Ahí también hubo harta ansiedad por cómo se iban a comportar de nuevo, cómo se iban a tratar entre ellos”, enfatiza la especialista.

Alumnos vuelven a la modalidad presencial FOTO: LUIS ENRIQUE SEVILLA FAJARDO/ LA TERCERA

El bullying proviene por establecer estándares de belleza que está muy enfocado en la delgadez. Se cree que es un estándar de éxito, de salud incluso, y no se acepta la diversidad corporal”, destaca la nutrióloga, Dra. María José Figueroa. Ella cuenta, desde su perspectiva profesional, que muchas y muchos pacientes llegan a su consulta porque creen que es “un defecto el tener un cuerpo más grande, y por eso es foco de bullying. Al molestar, uno sabe que en el otro provoca un efecto de baja autoestima, la idea de modificar el cuerpo, trastornos del ánimo, ideas de muerte, autolesiones o conductas purgativas como vomitar”.

En cualquier de los casos, si un adolescente presenta trastornos en su alimentación provocado por bullying es recomendable una atención integral, donde se atienda en paralelo al joven, como también a la familia, redes de apoyo y el colegio donde se podría estar ocasionando el foco de acoso escolar.

“En general, lo más común es el tema del bullying por el aspecto físico, pero también está lo que le piden los padres que sigan un modelo o estándar de belleza. Le dicen a las niñas “no estés tan gordita, te voy a llevar al nutriólogo, haz más ejercicio”, que se ve harto”, agrega la psicóloga infanto juvenil, Jennifer Conejero. Por su parte, la experta en trastornos de la alimentación, María José Figueroa, complementa con que no existe forma de que un niño se recupere de algún cuadro de ingesta irregular de comida si no se cuenta con el apoyo de los padres. “Lo que uno hace es intervenir a la familia, no solo al niño o niña. Los educa para ser capaces de volver a alimentar al niño, y dentro de esta intervención se habla de la diversidad de cuerpo, se les dice que un cuerpo más grande no necesariamente es menos sano. Y en ese sentido, son los adultos los que tienen que aceptar eso. Uno quiere tener un niño sano y feliz, y no un niño flaco y enfermo”, manifiesta la nutrióloga.

Figueroa lidera además una iniciativa llamada No se habla del cuerpo de otros, que afirma no tener relación con campañas de apreciación del aspecto físico, o también llamado “body positive”. Es mucho más fácil de hacer. Es aprender a que uno no debiese darse el derecho a opinar sobre el cuerpo del otro, si es más grande, más chico, etcétera. Las personas saben cómo es su cuerpo, no tienen por qué ir a reflejárselo y mucho menos como si fuera un defecto o como si no cumplieran un parámetro”, finaliza.

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