Sustentabilidad

Diversos especialistas piden acelerar soluciones integrales que permitan anticipar y enfrentar fenómenos asociados a vulnerabilidad climática

Eficiencia, infraestructura multipropósito y gobernanza compartida: las tres claves que los expertos ponen sobre la mesa mientras el consumo de agua en Chile crece más rápido que el país, en medio de un incierto futuro marcado por sequías prolongadas y eventos climáticos extremos.

La advertencia fue directa y sin atenuantes: en los últimos 15 años, el consumo de agua en Chile ha crecido a un ritmo mayor que el del propio desarrollo económico del país. Si esa tendencia no se revierte, las señales de alerta que hoy emiten los expertos podrían convertirse, en pocas décadas, en una crisis hídrica de proporciones que el país no está preparado para enfrentar.

Esa fue una de las conclusiones centrales del seminario “Proyecciones meteorológicas 2026-2027: los desafíos y claves de nuestro país para alcanzar la resiliencia”, organizado esta semana por Aguas Andinas en su edificio corporativo. El encuentro reunió a especialistas de distintas disciplinas bajo la moderación de la periodista María Elena Dressel, con la participación del meteorólogo de Canal 13 Gianfranco Marcone como invitado especial.

Agua y economía: un acople que hay que romper

Guillermo Donoso, director del Centro de Derecho y Gestión de Aguas de la Universidad Católica, fue tajante al describir el escenario nacional. “A nivel nacional, hay un acople entre consumo de agua y desarrollo: mientras más crecemos, más necesitamos agua”, señaló, y agregó que esa relación, lejos de moderarse, se ha intensificado en los últimos tres lustros. “Esto levanta señales de alerta claras. Lo que tenemos que lograr es desacoplar ese aumento en el consumo de agua del crecimiento económico”.

Para Donoso, la eficiencia hídrica es una condición necesaria pero insuficiente. El paso siguiente, indicó, es avanzar hacia lo que los especialistas denominan productividad del agua: producir lo mismo con menos recursos, o más con la misma cantidad. “En la medida que nos movamos hacia mayor productividad, los agricultores podrán mantener su producción, tendrán más resiliencia, y lo mismo ocurrirá con las industrias y las ciudades”, sostuvo.

El experto también advirtió sobre una de las trabas más subestimadas para la gobernanza del agua: la calidad de la información. Sin datos confiables y aceptados por todos los actores, afirmó, los espacios de participación se convierten en arenas de confrontación estéril. “Cuando nos sentamos a la mesa con percepciones construidas sobre información deficiente, gastamos el tiempo en convencernos mutuamente en vez de avanzar. La gobernanza adaptativa requiere, primero que todo, un diagnóstico compartido”.

El proyecto Retorno Maipo: reúso por sobre desalación

Cristián Schwerter, director de Planificación, Ingeniería y Construcción de Aguas Andinas, se refirió a uno de los proyectos más representativos de la estrategia Biociudad de la compañía hacia 2030: Retorno Maipo, iniciativa que mediante el reúso de agua tratada busca darle sostenibilidad al esquema de abastecimiento de la ciudad en períodos de sequía extrema, junto con la devolución de agua depurada para más de 9 mil agricultores, aportando así al equilibro integral de la cuenca.

Según explicó Schwerter, durante la última crisis hídrica, Aguas Andinas estableció un convenio con la Canalistas de la Primera Sección del Maipo, acuerdo que permitió privilegiar el consumo humano y sortear sin racionamiento los momentos más complejos de la sequía. El proyecto Retorno Maipo apunta a formalizar y hacer sustentable ese intercambio: la ciudad continuaría utilizando el agua del río Maipo a través de sus instalaciones existentes, mientras que el agua tratada en las biofactorías —que hoy procesan más de 16 metros cúbicos por segundo— sería entregada a los agricultores de la zona. “Lo que buscamos es un equilibrio. De paso, promovemos un uso agrícola más sostenible del recurso”, señaló.

El ejecutivo precisó que el proyecto solo operaría durante los peores escenarios de sequía proyectados para la ciudad, pero subrayó su carácter estratégico: “Le da vida a un recurso que es valioso y que hoy simplemente se descarta, pero que sobre todo representa una alternativa mucho más viable que traer agua desalada a la Región Metropolitana”.

Infraestructura multipropósito y soluciones basadas en la naturaleza

Alejandra Stehr, doctora en Ciencias Ambientales, académica de la Universidad de Concepción e integrante del Consejo de Políticas de Infraestructura (CPI), propuso la necesidad de replantear desde la base el modelo de planificación de obras hidráulicas en Chile.

“Toda la infraestructura que se planifique de ahora en adelante debe ser multipropósito”, afirmó. El paradigma anterior —embalses exclusivos para riego, canales de uso único, obras sectoriales sin comunicación entre sí— ya no es compatible con la velocidad a la que se están transformando los ciclos hidrológicos en el país, advirtió.

Stehr llamó también a ser rigurosos con el concepto de soluciones basadas en la naturaleza, que se ha popularizado en el discurso técnico y político, pero que en muchos casos no cumple con las definiciones internacionales que lo avalan. “Hay proyectos que se presentan como soluciones basadas en la naturaleza y que, en rigor, no lo son. Eso importa, porque afecta la credibilidad de las herramientas que más necesitamos”, señaló.

La académica también llamó a anticiparse al corrimiento de los centros de cultivo hacia el sur del país —tendencia ya observada en la zona central—, advirtiendo que si no se planifica desde ahora la infraestructura de riego necesaria en regiones como Los Lagos y Los Ríos, Chile volverá a repetir los errores reactivos que han marcado su gestión hídrica histórica. “Tenemos que ser proactivos, no reactivos. Sabemos lo que viene. Ya deberíamos estar planificando”.

Gobernanza y el rol de la información compartida

Luis Baertl, presidente de la Junta de Vigilancia del Río Maipo y director de la Asociación de Canales del Maipo, aportó la perspectiva de los usuarios del agua y planteó la posibilidad de duplicar la disponibilidad hídrica de Santiago a través de medidas de gestión de bajo costo y corto plazo de ejecución, si existiera el respaldo de la autoridad. Entre las iniciativas mencionadas, destacó la incorporación de la cuenca del río Yeso a la Laguna Negra como una medida que podría ampliar significativamente la reserva estratégica de la ciudad.

“Son proyectos de gestión que podrían ejecutarse rápidamente si la autoridad da el paso que tiene que dar. Tenemos las ideas”, señaló Baertl, trazando una distinción implícita entre la disponibilidad técnica de soluciones y la voluntad política para implementarlas.

El panel, que también contó con transmisión en línea, cerró con un consenso tácito que atravesó todas las intervenciones: Chile no carece de soluciones técnicas para enfrentar su desafío hídrico. Lo que escasea, en cambio, es la articulación entre actores, la calidad de la información disponible para todos y la decisión política de actuar antes de que la próxima sequía obligue a improvisar.

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