Otto Dörr obtiene Premio Nacional de Medicina

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Otto Dörr en su oficina de la U. de Chile.

Psiquiatra de la U. de Chile fue el primer científico en el mundo en describir la bulimia como una enfermedad.


Era difícil que al ingresar a la universidad eligiera otra carrera que no fuera Medicina. Estuvo varias veces en el pabellón acompañando a su padre en las cirugías como cuarto ayudante. “Mi padre, médico de provincia, me trató de introducir en la medicina y especialmente en la cirugía. Desgraciadamente para él, me fui interesando por otras materias y encontré que la psiquiatría era un ámbito de la medicina donde se concentraba la ciencia natural con las ciencias humanas”, dice Otto Dörr Zegers (82), el nuevo premio nacional de Medicina 2018, dado a conocer ayer.

Este premio se entrega por los propios médicos para reconocer a quienes sobresalen entre sus pares por su exitosa trayectoria en el área clínica o de salud pública.

Además de médico psiquiatra de la U. de Chile, es doctor en medicina de la U. de Hidelberg (Alemania) y tiene especialidades de neurología y psicoterapia. Estudió Filosofía en forma paralela a Medicina en el Pedagógico, pero llegó solo hasta cuarto año y no se tituló. En todo el mundo se le conoce por haber sido el primer especialista en describir como enfermedad individual la bulimia nerviosa. Hasta 1972, fecha en que publicó un trabajo en la Revista Chilena de Neuropsiquiatría. Allí, reconocía estos síntomas como parte de un cuadro más amplio de la anorexia denominado “Síndrome de hiperfagia y vómito secundario en la mujer joven”.

Entre 1962 y 1967 estuvo en Alemania, donde participó de un simposio sobre anorexia nerviosa, entonces una enfermedad nueva. Al llegar a Concepción descubrió dos o tres casos de esta enfermedad, pero cuando en 1970 llegó a trabajar en la clínica psiquiátrica de la U. de Chile, en Santiago, los otros médicos comenzaron a enviarle más pacientes. “Entre ellas había algunas que eran distintas, que tenían esta pasión exagerada por los alimentos, pero sin la ideología de negar el cuerpo. Lo único que querían era ser delgadas, pero no podían porque comían en exceso y, para compensar, vomitaban”, recuerda.

Eran, según sus palabras, mujeres jóvenes que se negaban a ser adultas y asumir la responsabilidad de todos los roles que entonces empezaban a cumplir las mujeres.

En 1979, el psiquiatra inglés Gerald Russell utilizó el concepto de bulimia. Recién, 15 años después, Dörr fue reconocido como el verdadero “padre de la bulimia”. En esa oportunidad, su artículo de 1972 fue traducido al inglés y publicado en la revista “International Journal of Eating Disorders”.

Daño a la psiquiatría

Según Dörr, la psiquiatría ha sido muy maltratada en los últimos años en Chile. “Hay una paradoja, porque yo trabajo en el hospital psiquiátrico desde que volví de Alemania (1981) y debo decir que se hace la mejor psiquiatría, pero es absolutamente insuficiente. Estamos rechazando 150 psicosis agudas al mes que deberían ser hospitalizadas y que no se puede, porque no hay camas. Tenemos 10 veces menos camas que los países desarrollados”, se queja.

A lo largo de su vida, siempre ha trabajado en el sector público y universitario. Su currículo tiene 100 páginas y en él destacan 71 publicaciones en revistas científicas nacionales, 72 en internacionales; ha recibido 20 premios, becas y distinciones en Chile y alrededor del mundo; también ha pertenecido a cinco sociedades científicas chilenas y a 12 internacionales; editor y miembro del consejo editorial de más de una decena de revistas científicas, como Philosophy, Ethics and Humanities in Medicine (Austin/Texas y Londres). Ha hecho clases en las U. de Heidelberg, Leipzig, París, Madrid, Barcelona, Berna y Sao Paulo, entre otras. Hoy sigue enseñando en la Facultad de Medicina de la U. de Chile (posgrado), donde ha formado a unos 400 becados.

Psiquiatra, neurólogo, músico, filósofo, amante de la literatura y la poesía

Ya en el colegio, el premio nacional de Medicina 2018, Otto Dörr Zegers, comenzó a interesarse por la música y la filosofía. Entonces tenía un profesor que cada vez que terminaba de leer un libro de filosofía, le entregaba otro y lo conminaba a seguir estudiando y escuchando música, sobre todo clásica. Por eso, cuando comenzó a estudiar Medicina, no las abandonó, sino que siguió cultivando estas artes.

“Para poder entender las enfermedades mentales hay que entender al hombre como un todo”, dice el psiquiatra.

Sus inquietudes no solo han estado en el mundo de la medicina, sino también en la filosofía, la música y la literatura. Hizo clases de poesía alemana en la U. Diego Portales. En sus tiempos de estudiante, dice, los intereses eran múltiples y se desarrollaban. Los médicos en formación, de ese tiempo, tenían orquesta de jazz, tocaban música clásica, hacían presentaciones. Reconoce que hoy no solo a los médicos les falta una formación más amplia. “Hoy los jóvenes no saben nada de nada. Si le preguntan quién es Tolstoi, no saben. ¿Qué pasó con este país?, no sé”, reflexiona.

En los próximos días, cuando se realice la ceremonia de premiación, su hija, la cantante lírica Constanza Dörr (mezzosoprano), subirá al escenario para dedicarle algunas canciones, al igual que uno de sus nietos, que estará sentado al piano. Una prueba de que su gusto por la música fue cultivado y heredado a su familia.

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