Dos retratos de Jeffrey Dahmer: las películas que antecedieron a la controversial serie de Netflix

Dahmer: The Mind is a Place of its Own (2002) y My Friend Dahmer (2017) son los dos largometrajes más conocidos sobre el asesino serial que ha vuelto a ganar notoriedad gracias a la producción de Netflix. Una es una cinta que persigue racionalizar la locura del personaje y la otra es una mirada a sus días de estudiante, antes de que se convirtiera en el “Carnicero de Milwaukee”.



John “Derf” Backderf fue amigo de Jeffrey Dahmer durante la etapa escolar. Conoció al “Carnicero de Milwaukee” antes de que se convirtiera en uno de los asesinos seriales más infames de la historia de Estados Unidos, una cercanía que plasmó en My friend Dahmer, su su novela gráfica autobiográfica publicada en 2012.

Según sus recuerdos, Dahmer siempre olía a alcohol y su corporalidad reflejaba algo crucial. “Nunca pareció encajar del todo en su propio cuerpo o en el mundo que lo rodeaba. Eso era una especie de reflejo, creo, de su estado mental”, planteó al medio Vulture en 2017.

Al igual que todo el mundo, Backderf se enteró de sus crímenes a mediados de 1991, cuando fue detenido por la policía y confesó que había matado a 17 hombres entre 1978 y ese mismo año. Frente a ese hecho brutal, su propia infancia adquirió otra lectura y comenzó a trabajar en un proyecto que tomó impulso tras el fallecimiento de su antiguo compañero de escuela, en 1994.

Tras dedicarse a su desarrollo durante años y publicar varias versiones, su obra adquirió forma definitiva en 2012. En su opinión, “todos hicieron todo mal. My friend Dahmer es, en esencia, una historia sobre el fracaso. Un fracaso generalizado. Particularmente el mundo de los adultos. Todos, ya sea por incompetencia o indiferencia, dejaron ir a este chico”.

El interés por realizar una adaptación surgió casi de inmediato. Luego de rechazar al menos a otros tres interesados, aceptó lo que le propuso Marc Meyers, un director del circuito independiente que se plegó a su mirada.

Para encarnar a Dahmer se eligió al actor Ross Lynch, conocido por Austin & Ally (Disney Channel) y más tarde por Chilling adventures of Sabrina (Netflix). En tanto, Alex Wolff (Hereditary) fue escogido en el rol de Backderf. Los padres del protagonista fueron encarnados por Anne Heche y Dallas Roberts.

Dahmer – Monstruo: La historia de Jeffrey Dahmer, la miniserie que acaba de irrumpir con éxito en el streaming, aborda algunos elementos presentes en la película: la difícil convivencia de sus progenitores, su falta de adaptación en el colegio, su obsesión por disolver cadáveres de animales y su afán por jugar con que supuestamente sufría ataques epilépticos para causar risa en sus pares.

Más íntima y honesta en sus objetivos, My friend Dahmer se ganó una mejor aceptación que la producción de Netflix. Comenzó su recorrido en el Festival de Tribeca de 2017 y obtuvo comentarios favorables entre buena parte de crítica.

Según analizó Vanity Fair, la cinta “le otorga algo de compasión humana, permitiéndonos ver cómo la tragedia de su soledad, estimulada por el horror de sus oscuras compulsiones, convirtió al Dahmer anterior a los asesinatos en una especie de víctima”

Llamándola “una retorcida maravilla de película”, la revista Rolling Stone planteó que “el guionista-director trata de entender qué formó a Dahmer y lo hizo actuar de la manera que lo hizo”.

Sin embargo, no todos estuvieron de acuerdo. “My friend Dahmer no nos ayuda a entender por qué a Jeff le gusta tanto matar, y es bastante inútil cuando se trata de aclarar cómo justifica cometer tales atrocidades”, disparó The Wrap.

La película con Jeremy Renner

Antes de que en 2010 consiguiera una nominación a los Oscar por The hurt locker (Vivir al límite) o de que Marvel lo fichara en el rol de Hawkeye, Jeremy Renner era un actor que había estado intentando romper el techo del estrellato.

Participó en Tierra fría (2005), de Niki Caro, y en El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford (2007), de Andrew Dominik, pero cierto sector lo conocía sobre todo como el intérprete que había encarnado a Jeffrey Dahmer.

Eso fue en el año 2002, cuando había pasado poco más de una década desde que Estados Unidos y el mundo conocieran los escabrosos crímenes del asesino en serie. Renner rondaba los 30 años en el momento que asumió el reto de asumir el papel en una pequeña cinta del director David Jacobson.

El interés del cineasta apuntaba a retratarlo en momentos específicos, ocupando como punto de partida su estadía en Milwaukee, donde se registró su mayor número de crímenes y cayó a mediados de 1991. Titulado Dahmer: The mind is a place of its own, el filme analiza su difícil infancia y adolescencia, la negación de su propia homosexualidad, su aislamiento social y su relación con tres de sus víctimas.

Jacobson buscaba entender cómo un monstruo se convierte en monstruo, por lo que creó un largometraje que, según su óptica, “no es una película biográfica convencional ni otro filme del género de asesinos en serie”.

“Ver a cualquier ser humano como un símbolo incomprensible del mal, en efecto, como algo indeseable a eliminar, es añadir mal al mal. En el fondo, The mind is a place of its own es un intento por comprender a Jeffrey Dahmer, un símbolo del mal en la vida real, y al hacerlo, ampliar nuestro sentido de lo que significa ser un humano”, planteó en una declaración que se puede encontrar en su sitio web.

Para su protagonista semejó una experiencia radical. “Ni siquiera sabía quién era Jeffrey Dahmer, y luego, cuatro días después de leer el guión, estábamos filmando, y dos semanas después habíamos terminado. Fue como un torbellino”, explicó Renner en 2009 a Interview Magazine, asegurando que “tuve que trabajar mucho y permitirme ir a lugares que daban un poco de miedo”.

Sin ser un acontecimiento cinematográfico, el filme tuvo una acogida aceptable. “Repensando la película de asesinos en serie en todos los aspectos, David Jacobson presenta una visualización poderosamente genial de una vida espantosa”, expuso Variety, asegurando que la cinta “inquieta por sugerencia, matiz y ambigüedad” y “está excepcionalmente respaldada en pantalla por el actor Jeremy Renner como el asesino”.

The New York Times, por su parte, deslizó dudas sobre si era posible “racionalizar lo monstruoso”, enfocándose en lo discreta que era para retratar los asesinatos de su personaje principal.

“No hay escenas reales de desmembramiento y canibalismo. Casi cualquier episodio de la serie de HBO Six feet under ofrece una visión más íntima de la muerte”, sostuvo, reconociendo que la actuación de Renner era “convincente”.

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