A un año de Debí tirar más fotos: la huella del cruce de Bad Bunny entre folklore y reggaetón
Este lunes se cumplió un año del último lanzamiento de Bad Bunny. Alabado por la crítica y respaldado por las cifras, el álbum propone una peculiar mezcla en que la música folclórica sorprende marcando un nuevo rumbo para los artistas jóvenes.

Este fin de semana, Bad Bunny se adueña del Estadio Nacional con su Debí Tirar Más Fotos World Tour. El show presenta el disco más reciente del artista urbano lanzado el 5 de enero de 2025. A un año de su publicación, las 17 canciones sumadas acumulan más de 8.400 millones de reproducciones en Spotify.
Tal como señala Billboard: “Debí Tirar Más Fotos es una oda a Puerto Rico y a los sonidos que se han escuchado en la isla durante generaciones. En todo momento, mezcla a la perfección la plena y la salsa con géneros como el house y, por supuesto, el reggaetón”.

Don Lota, alías de Rodrigo Ruiz Garcés y director de la revista Alto en Flow, especializada en música urbana, enfatiza: “El último disco de Bad Bunny no movió la aguja: derechamente la destruyó”. El periodista complementa con que Benito “desarma la idea de que el reguetón y el folclore son mundos separados y reinstala el concepto de identidad- territorial, cultural e incluso política- como un valor artístico”.
En el álbum se juntan los ritmos de salsa, plena, dembow y reguetón, entre otros. Ruiz argumenta que “El reguetón también es una forma de ‘neo-folclore’, aunque a algunos les incomode. Lleva tanto tiempo sonando, liderando charts y musicalizando los grandes momentos de las familias, que es parte del inconsciente. La música tiene ese poder de posicionarse como algo típico o tradicional, aunque no haya sido concebida con ese fin”
Según el crítico musical Marcelo Contreras, el álbum consolida a Benito como una estrella internacional. “Ya tiene una figuración, por ejemplo, en los Estados Unidos, que es importantísima para cualquier aspiración que tenga una figura en términos mundiales y musicales. Y ahora ha tenido una conquista desde la perspectiva de Hollywood, que no deja de ser inteligente e interesante”, explica.

Su consagración es visible en los comentarios de la crítica. La revista Rolling Stone lo coronó como el mejor disco del año. “Es auténtico, jubiloso y fresco, ya que Benito se afirma en los mejores momentos de Un verano sin ti y empuja los límites de su sonido continuamente en modo experimental hacia el territorio inexplorado (por el mainstream) de la música folclórica puertorriqueña y la salsa”, comenta la revista especializada.
Billboard coincide al colocar el disco del boricua como el número uno del 2025. “El álbum no es solo una carta de amor a los puertorriqueños- en la isla y en exilio- sino también un símbolo global de anhelo por el hogar y la estabilidad”, enuncia el medio. (traducción propia)
Camila Castillo, editora de LaJunta Plus, destaca que Bad Bunny cambió el rumbo del mainstream para llevarlo fuera del mundo comercial y acercarlo a los ritmos originarios de Puerto Rico. “Ha cambiado el panorama, haciendo que el resto de la escena se vuelque a estos mismos puntos, a volver a hacer música por gusto más que por vender”, asegura.
Don Lota añade que Bad Bunny cambia el panorama porque obliga a sus colegas a tomar posición entre seguir fabricando en cadena o apostar por transformaciones. “Algunos intentos recientes, como Tropicoqueta de Karol G, demuestran que no basta con mezclar referencias para lograr ese impacto. La diferencia está en la coherencia y en la escala del proyecto. ‘Debí Tirar Más Fotos’ no es solo un disco: es una obra conceptual total, donde música, gráfica, audiovisual y experiencia en vivo dialogan bajo una misma idea. Un todo compacto, consistente y difícil de desarmar”, detalla.
El regreso a lo autóctono es visible en otros proyectos importantes del 2025. Milo J fue uno de los artistas que tomó un viraje de lo urbano a lo folklórico. El argentino, que se presentará el 27 de febrero en el Festival de Viña del Mar, lanzó el 25 de septiembre su disco La Vida Era Más Corta.
La obra está compuesta por dos discos que hacen 15 canciones en total. Milo J, quien en su disco anterior destacaba en ritmos de trap, en este proyecto canta murgas, chacareras y zambas. Además, el álbum junta distintas generaciones al contar con voces jóvenes como Trueno y la cantante chilena Akriila. Esto en contraste con los consagrados Silvio Rodríguez y Mercedes Sosa.
Según Felipe Rodriguez, periodista musical, se nota que hay una influencia artística del boricua en otros artistas en la iniciativa de volver a las raíces. “Es gente que en el fondo, empieza a ver las raíces de dónde viene, cuál es la música de mi gente y traspasarla a las canciones. El aporte de Bad Bunny está siendo fundamental en la música contemporánea latina”, sentencia.
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