Por Pablo Retamal N.Anatomía de una caída: el día en que un accidente de moto cambió la historia de Bob Dylan
Agobiado por la fama, contratos exigentes y un libro fallido, el músico encontró en un confuso incidente de carretera la excusa ideal para desaparecer de los escenarios y refugiarse en su familia.

“Espera un momento”, le dijo Sally Grossman con el auricular en la mano a su esposo, Albert, y con la otra corría el velo de su living para cerciorarse de lo que estaba viendo fuese cierto. En el camino frente a la casa, Bob Dylan salía del auto de su esposa, Sara, y se dirigía rengueando a la casa de los Grossman. “Estaba quejándose y gimiendo”, recuerda Sally en la portentosa biografía escrita por Howard Sounes.
Los minutos siguientes fueron frenéticos. La desesperación comenzó a apoderarse de las mujeres presentes, en especial de Sally. Así lo relata Howard Sounes: “Bob se acercó a la casa y se quedó tendido en el porche. Cuando Sally se acercó, Sara le dijo excitada: ¡No te acerques a él!. Sally entendió que Bob se había ‘caído de la moto’, que no se veia por ninguna parte, y estaba herido. A primera vista, sin embargo, no se apreciaban heridas ni contusiones. La única prueba de que estaba herido eran sus lamentos de dolor. Sally regresó al teléfono para contarle a Albert lo sucedido".
Albert Grossman, por cierto, era el manager de Dylan. El hombre que lo había ayudado a convertirse, ya entonces, en leyenda. Y en ese veraniego viernes 29 de julio de 1966, no era fácil ser Bob Dylan. Su agenda estaba copadísima. Venía de publicar el aplaudido álbum Blonde on Blonde, con el que ahondó todavía más en la ruta eléctrica que había iniciado Highway 61 Revisited (1965) y sobre todo con Bringing It All Back Home (1965). Había pasado de ser un cantante folk a una estrella del rock, y su trabajo ya le exigía responder a esa altura. Pero se estaba volviendo agotador.

“(La editorial) Macmillan estaba a punto de publicar el largamente esperado libro Tarántula, que no resultó ser la novela de Dylan que muchos habían estado esperando -dice Howard Sounes-. El libro estaba compuesto por breves fragmentos de versos libres sin signos de puntuación. Aparecían frases familiares de las letras de las canciones, así como nombres famosos. A veces las metáforas eran llamativas, otras veces resultaban divertidas, pero se trataba del libro menos comercial de cuantos hubiesen sido escritos: ciento treinta y siete páginas llenas de notas de contraportada de un álbum de Dylan que no existía. Macmillan había hecho chapas y bolsas de la compra de Tarántula como parte de una gran campaña promocional. Cuando Bob vio las galeradas le entraron dudas sobre el proyecto y les dijo a los editores que quería hacer algunos cambios. Le concedieron dos semanas".
“Como si la película, el libro y la gira inminente no le estuviesen dando bastantes quebraderos de cabeza, Grossman estaba intentando renegociar el contrato que Bob tenía con Columbia, y la compañía, por su parte, quería un nuevo disco de Bob. Era demasiado”.
Ese era el apretado contexto de Dylan esa mañana de viernes de julio. Junto a su esposa Sara fue a ver a los Grossman a su casa en Bearsville, cerca de su hogar en Woodstock. “Bob había sacado una vieja motocicleta del garaje y quería llevarla a un taller de reparación. Sara lo seguía en el coche. Cuando desaparecieron por la avenida, Sally Grossman estaba en la sala de estar hablando por teléfono con Albert, que se hallaba en su oficina de Manhattan”, relata Sounes. Momentos después fue cuando la mujer vio a Dylan aparecer nuevamente desde el auto de Sally.

Anatomía de una caída
¿Qué pasó entre que Dylan salió de garage de los Grossman y volvió? Howard Sounes asegura que hasta hoy es una nebulosa. “Ha permanecido envuelto en el más extraordinario de los misterios. A pesar de que parece ser que se trató de un accidente de moto relativamente poco importante -y Bob, con sus problemas de visión, era conocido por sus azarosas dotes de conducción-, el incidente ha permanecido rodeado por un halo de misterio”.
Sounes afirma que el misterio sobre lo ocurrido se debe justamente al contexto del Bardo de Minnesota por entonces. “Hay historias contradictorias sobre cual fue el escenario del accidente, e incluso se ha llegado a especular sobre si hubo o no un ‘accidente’. Ello se debe a que el momento escogido fue muy oportuno para Bob; el accidente le dio a Dylan una excusa para escabullirse de los muchos compromisos comerciales que lo acechaban en aquel momento y amenazaban con desbordarlo”.
Pero Sounes aporta su pulida investigación para afirmar que Dylan efectivamente tuvo un accidente. “Sally Grossman, que nunca había hablado de este tema públicamente, es un testigo clave de algunos de los sucesos de aquel día. Ella cree que sucedió en Glasco Turnpike, el camino que conducía desde Bearsville hasta casa de Bob en Byrdcliffe. Un amigo cercano a Bob, que prefiere permanecer en el anonimato, asegura que el accidente se produjo en Striebel Road, que da directamente a la salida de la propiedad de Grossman. Dicha fuente señala que Bob admitió posteriormente que cuando salió de la vereda de los Grossman y fue a dar a la empinada y resbaladiza Striebel Road perdió el equilibrio y cayó de la motocicleta. Fue una caída de poca trascendencia en que la moto se le vino encima”.

Incluso Sounes cita una fuente policial, pero que no contribuye mucho a esclarecer lo ocurrido. “Según una versión bastante distinta de los hechos, un policía de Woodstock, Charlie Wolven, recuerda que Bob estuvo implicado en un accidente producido a kilómetros de distancia de allí, en Zena Road, cerca de la pequeña aldea de Saugerties, en una pronunciada curva en forma de ese. A pesar de que Wolven asegura que lo llamaron para hacer los trámites después del accidente y cree que Bob estaba implicado en el siniestro, no llegó a verlo y no hay constancia de ningún informe policial que avale los hechos. Parece bastante improbable que ese fuese el legendario accidente”.
Lo que sí tiene rastreado Sounes es qué fue lo que ocurrió desde que el hombre de Like a rolling stone llegó machucado a la casa de los Grossman. “Sally confirma que no llegaron a avisar a ninguna ambulancia. Tampoco acudió la policía. Más importante, si cabe, es la revelación que ha hecho recientemente el médico de Bob, Ed Thaler, según la cual Sara no llevó a Bob al hospital, sino que lo condujo directamente de la casa de los Grossman a la casa consultorio del doctor Thaler en Middletown, a unos ochenta kilómetros. Aquel trayecto suponía una penosa hora de viaje por caminos sin asfaltar, no era un viaje para un hombre que necesita una atención médica de urgencia”.
La noticia -cuenta Sounes- comenzó a circular de inmediato por las principales emisoras de radio del país. “El New York Times informaba de que las heridas de Bob eran tan graves que se había visto obligado a cancelar un concierto en New Haven programado para el sábado siguiente”.

Pero si queremos saber de Bob Dylan, hay que escucharlo a él. El músico menciona el accidente en su libro Crónicas I. Memorias (Malpaso, 2017). De alguna significó un alto en la locura de su carrera. “Yo había sufrido un accidente de moto del que había salido malherido, pero me recuperé. La verdad es que quería rehuir la ardua competitividad de la vida moderna. Tener hijos había cambiado mi vida y me había aislado de casi todo el mundo y de prácticamente todo lo que sucedía. Aparte de mi familia, nada tenía mucho interés para mí, y lo veía todo desde otra óptica”.
“Incluso al pensar en las horripilantes noticias del momento -el asesinato de los Kennedy, King, Malcolm X-, no veía a las víctimas como a líderes acribillados, sino más bien como a padres cuyas familias habían quedado destrozadas. Nacido y educado en Estados Unidos, siempre he observado los valores de la igualdad y la libertad. Estaba decidido a imbuir a mis hijos de esos ideales”.
Dylan comenzó un período más introspectivo, en el que volvió a sus raíces en el country y en el folk. De a poco, sacó los álbumes John Wesley Harding (1967), Nashville Skyline (1969), Self Portrait (1970), New Morning (1970). Hasta que decidió que ya estaba bueno y decidió volver a tocar en vivo, pero lo hizo junto a un amigo, George Harrison, en el histórico Concert for Bangladesh. Pero esa es otra historia.
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