Por Felipe RetamalCon animita, organillero y población: Pablo Chill-E lleva al Chile marginal al Festival de Viña
Con un show cargado de guiños a la vida marginal, la estrella del trap chileno, apeló a lo colectivo. A revisar al género en toda su extensión y su sentimiento barrial. Con animita en el escenario en homenaje a Galee Galee y otros mártires del trap, Chill-E efectivamente no habló de política partidista, pero no se despojó de su profunda mirada social.

El debut de la “shishigang” en el Festival de Viña 2026. Si ya han estado nombres estelares de la escena urbana como Polimá Westcoast o Young Cister, faltaba el nombre clave, el mismo que ha compartido escenario hasta con Bad Bunny; Pablo Chill-E.
El puentealtino cierra en el escenario su semana en Viña, donde integró el jurado. Un salto a la masividad, que se fue adelantando con el aplauso que recibía cada noche, incluso por públicos totalmente distintos. De alguna manera, como sucedió el jueves con Mon Laferte, había un interés genuino por celebrarlo.
“¡Shishigang!¡Shishigang!“, bramó el respetable antes de la aparición del ”shishiboss" ante una impresionante escenografía de estética barrial. Crudo, de tonos grises. Real. Incluso con una animita en un costado, donde se podía ver representados a artistas fallecidos como Galee Galee, Giuliano Yankees, Milan y Kevin Martes 13. Algo así como un recuerdo a los mártires del género, en código poblacional. De ese Chile que solo aparece en los reportes policiales.

Con Vibra, coreada desde la primera línea, inició el show con fibra de trap. Le siguió Nena Sad, que crece con el acompañamiento de banda en vivo. “A todas las nenas sad que lo están viendo por la tele, un besito”, lanzó.
Pablo Chill-E hizo repetir el habitual grito de “shishigang” al público para encender el ambiente. Y sin pausas, entra un cuerpo de baile para acompañar en Asueto, otro tema trap, pero que crece con la banda de directo, incluso con un incendiario solo de guitarra eléctrica.
“Levanten la mano los que fuman”, dice Pablo antes de dar paso a la entrada de Young Beef para hacer Singapur. Allí se subrraya ese primer bloque de trap duro. “Esto sí es trap loco -dice-. Representando al trap, represnetando a la población, representando a la gente”. Y de inmediato, el siguiente invitado; el rey de los trenches, Julianno Sosa, entra para cantar Dale tu kolin. El público se entrega al beat machante música.
El show también tiene un esperable sabor a revancha. Una reivindicación de la periferia en un escenario de alcance global. “Ha sido un camino largo pero aquí estamos”, comenta antes de seguir con Baillin, un tema de fibra callejera, sin adornos. “A mi no me puso plata ni’un cochino traficante -canta-. La vida da vuelta’, la vida da vuelta’”.
Por ello se entiende que el siguiente invitado es Arte Elegante, para cantar Bendición. Un tema cargado de lectura social, de marginalidad, malos servicios, postas mal abastecidas, cobros. Los arreglos andinos del tema también contribuyen a contrastar el repertorio hasta ahora.
Entró un organillero. De su manivela salían las notas de ShiShi Gang. Pablo se acerca, toma un remolino. “Niños que no están por la maldad del ser humano -doce-.Este va para todos ustedes”. Los arreglos de quenas se ocupan de la repetitiva frase original. Un salto de ambición musical, que le suma profundidad a la canción. “Voy a poner a todos los niños de la pobla a cantar”, dice una frase de la escenografía. Como para no olvidar el alcance social de la música. De hecho, minutos después, un chinchinero realiza su baile en el escenario. Como en cualquier rincón del país. Mientras, en el palco lo siguen Young Cister y Pailita.
“!SHISHI!”, grita Pablo. “!GANG!”, le responde el “Monstruo”. Una suerte de revancha a la vez que intentó cantarla durante la presentación de Polimá Westcoast y un micrófono que no funcionó, frustró los planes.
Y aprovechando el momento, Pablo aprovecha de anunciar que recordará al fallecido Galee Galee, haciendo Big Cut; de alguna forma haciendo un homenaje al género en toda su extensión. Con sus glorias y sus penas. Por eso hace gritar su nombre al público.
Para el final, entiende que debe subir el ánimo con temas como Bloqueame, Resentía y Gitana (con Bryartz en el escenario). La recepción de la Gaviotas de plata y oro -entregada por su pareja- marca una premiación que Chill-E dedica al colectivo, a la coordinadora social shishigang, a los barrios, a las poblaciones, a las niñeces del país. Al Chile de la galería.
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