Por Christian GonzálezAgonizó por varios días: peritos descartan muerte repentina de Diego Maradona
El juicio por el fallecimiento del astro argentino sigue ofreciendo antecedentes respecto de las circunstancias que lo rodearon. Se reveló, por ejemplo, que su corazón terminó pesando el doble de lo normal.

El segundo juicio por la muerte de Diego Maradona sigue ofreciendo detalles de situaciones que desembocaron en el trágico desenlace. La mayoría habla de la negligencia del conjunto de profesionales de la medicina que debía atenderlo y de la corte de colaboradores que, originalmente, tenía por misión custodiarlo. Terminó pasando todo lo contrario.
En la séptima audiencia, peritos que trabajaron sobre el cuerpo del campeón mundial en México 86 sostuvieron ante el tribunal que Maradona no sufrió un muerte súbita, como se aseguró, sino que experimentó un proceso de deterioro que se prolongó durante varios días. Es decir, que padeció una agonía prolongada.
Agonizó por varios días: peritos descartan muerte repentina de Diego Maradona
Federico Corasaniti, médico forense que examinó el cuerpo del astro el 25 de noviembre de 2020, después de su deceso, expresó durante la comparencia que presentaba “signos de edema generalizado”. “Súbito esto no puede ser”, afirmó, respecto de la posibilidad de una muerte repentina.
La explicación es técnica. El edema es un signo de la acumulación de líquido en el organismo por fallas en órganos como el corazón, el riñón o el hígado. De acuerdo a esos parámetros, Maradona sufrió una “agonía prolongada”. Es decir, de al menos 12 horas y hasta de un día.
A Maradona se le detectó un “falso hongo de espuma” en la boca, un signo asociado a las víctimas de ahogamiento, atribuible a “la mezcla de aire y líquido en las vías respiratorias”, por un edema pulmonar que dificultaba la respiración.

Un corazón expandido
El informe tanatológico del Diez arrojó que el corazón pesaba 503 gramos, algo así como el doble de lo normal. El órgano presentaba fibrosis, infiltración grasa y daños en las fibras musculares. Además, se detectaron coágulos vinculables con períodos agónicos prolongados. Los pulmones, en tanto, acusaban signos de asfixia por acumulación de líquidos, un proceso que tarda varios días.
A su vez, la histopatóloga Silvana De Piero reveló que Maradona presentaba cirrosis hepática y daño renal. “El hígado tenía una patología, un sufrimiento compatible con cirrosis. El riñón también estaba dañado, con lesiones que se desarrollan tanto en meses como en horas”, declaró.
Otra de las revelaciones apunta que Maradona no había comido inmediatamente antes de su muerte, en contradicción con la información que le había entregado al primer médico que se presentó en la casa que ocupaba. La Fiscalía se basa en esos elementos para reforzar la hipótesis de que el exfutbolista pasó varias horas sin controles médicos antes de morir.
Otros exámenes, presentados por el bioquímico Ezequel Ventosi dan cuenta de que los exámenes de sangre a los que fue sometido el cuerpo de Maradona dieron negativo para alcohol y drogas.
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