Por Christian GonzálezAgua en el desierto: los zapatazos de Osorio y Sepúlveda le dan el triunfo a la Roja ante el mundialista RD Congo
La escuadra de Nicolás Córdova mejora ligeramente la imagen y cierra el paso por el Viejo Continente con una victoria por 2-1. El volante del Midtjylland acierta un zurdazo que le da a la Selección una alegría ante una escuadra que disputará el Mundial.

El parámetro para la Roja no era demasiado elevado. El sábado, había caído frente a Portugal ofreciendo una discreta imagen. El equipo de Nicolás Córdova, prácticamente, no pasó la mitad de la cancha. En ese duelo, el rendimiento podía explicarse por las evidentes diferencias con el rival, que tenía a Cristiano Ronaldo como buque insignia. Hasta el magnetismo que generaba la figura del exgoleador del Real Madrid, que alcanzó hasta a la dirigencia, resultaba útil para explicar un rendimiento vago.
El duelo ante República Democrática del Congo obligaba a algo distinto. Aunque los africanos comparten con los lusos la condición de mundialistas y tienen a varios de sus jugadores en clubes europeos, es evidente que se trataba del rival más accesible de la gira por Europa que puso a Chile en condición de sparring y que, desde la perspectiva nacional, serviría para seguir buscando alternativas para la renovación.
La escuadra nacional tampoco mejoró mucho, pero consiguió un triunfo que sirve como aliciente en un proceso que apunta a 2030. El 2-1 con que terminó el duelo terminó siendo un perfecto resumen de un choque que, además, se jugó a medio ritmo. A estas alturas, los que irán a Norteamérica tampoco quieren correr demasiados riesgos. La Roja, que vistió la camiseta que homenajea al desierto florido, encontró un poco de agua en suelo francés.
Sin llegadas
En el primer tiempo Chile tuvo más el balón. Eso es, al menos, lo que reflejan las estadísticas de posesión. Las métricas a las que Córdova suele apegarse religiosamente a la hora de los análisis. El problema es que el frío número no sirve para reflejar una condición esencial: para qué tuvo el balón. Y ahí la sensación favorable empieza a diluirse. La Roja no tuvo profundidad. No se la dieron Darío Osorio ni Lucas Cepeda, quienes ocuparon las bandas. Gonzalo Tapia, virtualmente, naufragó entre los defensores africanos.
Al otro lado, la defensa chilena tuvo algunos contratiempos con Theo Bongonda, quien se cargó por la derecha y mantuvo ocupado a Gabriel Suazo, aunque el protagonista de la aproximación más clara fue Noah Sadiki. En los 35′, el extremo del Sunderland exigió por única vez con relevancia a Lawrence Vigouroux.
Chile llegó por primera vez, en rigor, en los 42′. Fue su única acción construida. Darío Osorio realizó un cambio de frente para Lucas Cepeda, quien desde la izquierda despachó un centro que se le soltó al arquero Lionel Mpasi. El yerro del guardameta del Le Havre no fue capitalizado.
En la jugada siguiente, el susto fue para la Roja. Yoane Wissa, figura del Newcastle United, uno de los llamados a marcar diferencias, casi lo logra. En un desborde por el sector izquierdo, superó a Guillermo Maripán, con un túnel. Su intento terminó siendo neutralizado.
Más agresividad
La segunda etapa, con la escuadra africana ajustándose a las modificaciones propias de la necesidad de reservar las fuerzas de sus mejores figuras para los encuentros en el certamen planetario, mostró a un Chile más agresivo. De entrada, Lucas Cepeda exigió al golero Mpasi con un violento remate.
Faltaba lo mejor. En los 51′, Darío Osorio, cuestionado por su magro desempeño en la primera etapa, mostró lo mejor de su repertorio: con un zurdazo bien ajustado venció la portería de los Leopardos.
La ventaja fue dando margen a probar opciones. Maximiliano Gutiérrez y Felipe Loyola ingresaron al campo de juego para darle nuevos aires a la propuesta. Después, hubo más modificaciones. El partido se transformó en un mero trámite.
Parecía que la tranquilidad llegaba en los 85′, con otro zapatazo. Matías Sepúlveda, con un impecable tiro libre, anotó el 2-0.
Sin embargo, como si fuera una suerte de designio, la Roja terminó sufriendo. Inmediatamente después, Joris Kayembe marcó el descuento. Los africanos tomaron aire y salieron a presionar. De hecho, Vigouroux evitó una nueva caída de su pórtico.
Chile resistió y defendió una victoria que, al menos, sirve para sostener la transición que atraviesa a la espera de que llegue el técnico definitivo a la banca.
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