Equipo de canotaje Dragonas por un Lazo se une para combatir el regreso del cáncer de mama
Las integrantes buscan concientizar sobre el riesgo de recurrencia de este tipo de enfermedad a través del deporte, la información u el seguimiento médico.

El cáncer de mama no siempre termina cuando finalizan la cirugía, la quimioterapia o la radioterapia. Muchas mujeres continúan viviendo con el riesgo de recurrencia, es decir, con la posibilidad de que la enfermedad vuelva incluso años después del diagnóstico inicial. En algunos casos, es posible que las células residuales permanezcan en el cuerpo luego del tratamiento y manifestarse con el paso del tiempo.
En el caso del cáncer de mama con receptor hormonal positivo (HR+/HER2-), uno de los subtipos más frecuentes y que representa más del 70% de los casos y el 90% se diagnostica en estadios no metastásicos, el riesgo de recurrencia puede mantenerse durante años y alcanzar su punto más alto en los primeros cinco años desde el diagnostico. Por eso, especialistas y organizaciones de pacientes coinciden en la importancia de mantener el seguimiento médico, informarse y conversar con el equipo tratante sobre las medidas para reducir ese riesgo.
Para visibilizar esta realidad, la Fundación Mujeres por un Lazo y Novartis, con el apoyo de la Municipalidad de Colina, realizaron el pasado 30 de mayo una jornada de canotaje y un conversatorio que reunió distintas voces para abordar las experiencias de pacientes, especialistas y familiares frente al cáncer de mama y al temor a que la enfermedad pueda volver. La actividad se realizó en la Laguna Piedra Roja e incluyó también la ceremonia de bautizo del Bote Dragón Aurora, de Dragonas por un Lazo, un equipo de canotaje integrado por mujeres que enfrentan o han enfrentado esta enfermedad.
En el panel participaron Mariely Guesalaga, presidenta de Fundación Mujeres por un Lazo; la Dra. Isabel Saffie, especialista en cáncer de mama de Fundación Arturo López Pérez (FALP) y Clínica MEDS; familiares de pacientes; y fue moderado por Angélica Castro. La conversación permitió relevar la importancia del acompañamiento, la actividad física, la adherencia al tratamiento y el seguimiento médico durante todo el proceso, así como el rol activo que tienen las pacientes en el cuidado de su salud.
Rememos juntas para que le cáncer no vuelva
El evento se enmarca en la campaña educativa y de concientización de Mujeres por un Lazo y Novartis sobre el riesgo de recurrencia en cáncer de mama, “Rememos juntas para que el cáncer no vuelva”, que simboliza la unión y el apoyo mutuo de mujeres que construyen una red de acompañamiento a través del deporte y la comunidad.
“El miedo a que el cáncer vuelva no desaparece cuando termina el tratamiento. A veces se queda ahí, más callado, más escondido, apareciendo justo antes de un control, frente a un examen o cuando sentimos alguna molestia distinta. Es un miedo del que muchas veces no hablamos en voz alta, porque cuesta explicarlo y porque no todos logran entender lo que significa vivir con esa incertidumbre. Y creo que por eso las comunidades hacen tanta diferencia. Porque hay cosas que solo entiende quien también pasó por ahí. Compartir con otras mujeres que han vivido el cáncer cambia algo dentro de uno. Te hace sentir menos sola, más contenida, más empoderada. En Dragonas por un Lazo no solo remamos un bote. Compartimos nuestras historias, nuestros miedos, nuestras cicatrices y también nuestras ganas de vivir. Cada palada es una forma de recordarnos que seguimos aquí, que el miedo existe, pero que no tiene por qué paralizarnos. Que juntas el peso se hace más liviano. Queremos invitar a todas las mujeres a seguir sus tratamientos, a escuchar su cuerpo, a pedir ayuda cuando la necesiten, a informarse, a cuidarse y también a encontrar una comunidad. Porque nadie debería atravesar el cáncer ni el después del cáncer en soledad. Y porque cuando nos acompañamos, la vida vuelve a sentirse posible, inmensa y luminosa.”, mencionó María Elisabeth Guesalaga, presidenta de la Fundación Mujeres por un Lazo.
La Dra. Isabel Saffie, gineco-obstetra y experta en patología mamaria, señaló que “ees importante hablar de riesgo de recurrencia en cáncer de mama porque hay que saber que una vez finalizado el tratamiento uno puede estar curado de la enfermedad, pero no libre de que el cáncer vuelva. La probabilidad de que esto pase es variable y depende de varios factores como la edad del paciente, el tamaño del tumor al diagnóstico, el compromiso o no de los ganglios axilares, el subtipo de tumor que hay, la genética (...) En algunos tipos de tumores es más frecuente la recurrencia en los primeros cinco años y algunos otros tipos de tumores el riesgo de recurrencia se mantiene hasta por 20 años”.
Las terapias sistémicas (adyuvantes) se administran después de la cirugía con el objetivo de reducir el riesgo de recaída y aumentar las posibilidades de mantenerse libre de enfermedad. En el caso del cáncer de mama con receptor hormonal positivo, continúan siendo el estándar de tratamiento, aunque persiste un riesgo significativo de recaída metastásica. En este contexto, los avances en terapias dirigidas han permitido complementar los tratamientos tradicionales para seguir disminuyendo el riesgo de recurrencia y avanzar hacia decisiones terapéuticas más personalizadas.
La jornada culminó con el bautizo del Bote Dragón de Dragonas por un Lazo y una remada simbólica en la Laguna Piedra Roja. El bote de dragón se ha transformado en una poderosa metáfora de superación y acompañamiento para mujeres que han vivido el cáncer de mama. Remar juntas representa apoyo mutuo, recuperación física, salud mental y sentido de comunidad.
Diversos estudios han demostrado que la actividad física cumple un rol importante en el bienestar integral de las pacientes con cáncer de mama y puede contribuir a reducir el riesgo de recurrencia. Además de sus beneficios en la recuperación física, el deporte favorece la salud emocional, mejora la calidad de vida y fortalece la sensación de acompañamiento entre mujeres que han vivido experiencias similares .
Irene Arguedas, directora de Asuntos Corporativos de Novartis, señaló: “En Novartis creemos que acompañar a las pacientes implica mirar el proceso completo, más allá del tratamiento inicial. Hablar de recurrencia y de terapias adyuvantes es fundamental porque permite que más mujeres conozcan las alternativas disponibles para reducir el riesgo de que la enfermedad vuelva. Iniciativas como esta ayudan a visibilizar esa conversación, fortaleciendo el rol activo de las pacientes y promoviendo decisiones informadas junto a sus equipos médicos”.
Por su parte, la alcaldesa de Colina, Isabel Valenzuela, destacó que “la prevención sigue siendo nuestra principal herramienta para enfrentar el cáncer. Por eso, es fundamental acercar información, educación y acompañamiento a más mujeres, fortaleciendo comunidades como Mujeres por un Lazo, que no solo entregan apoyo, sino también esperanza y resiliencia a quienes viven esta enfermedad.”
Esta iniciativa demuestra que para enfrentar el cáncer de mama requiere información, seguimiento médico y redes de apoyo. Cuando las mujeres se sienten acompañadas y empoderadas en su proceso, pueden enfrentar con mayor fortaleza los desafíos asociados a la enfermedad.
COMENTARIOS
Para comentar este artículo debes ser suscriptor.
Lo Último
Lo más leído
La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
CYBER 50% Plan Digital+$5.990 al mes SUSCRÍBETE














