“Sergio no iba a parar hasta ser presidente de la FIFA”

María Inés Facuse, exesposa de Jadue, contó sobre la vida y el presente del calerano.


La exesposa de Sergio Jadue, María Inés Facuse, habló por primera vez desde que se instaló junto al calerano en Estados Unidos, donde él está a la espera de una sentencia por el escándalo de corrupción que sacudió a la Conmebol y a la FIFA.

En diálogo con el programa Contigo en la Mañana de Chilevisión, la otrora cónyuge del extimonel de la ANFP habló de la vida del calerano en Norteamérica, de su presente, de cómo y cuándo cambió su actitud y, además, de una serie de hechos de violencia y malos tratos a nivel familiar.

“Es un hombre agresivo. En cualquier momento se descontrola y hace cualquier cosa”, dijo. “Cuando explotó todo, en Zúrich, me llamó llorando, diciendo que no quería vivir más, que ahí se acababa su vida”, añadió.

“Ha presentado documentos falsos ante la corte, declarándose prácticamente indigente. Sigue haciendo lo que quiere”, contó también. “Pero la verdad es otra: tiene departamento, plata. Anda en un Mercedes Benz que se compró hace un mes. Pasa en restaurantes con amigos y tiene plata para gastar. Esa es su vida actual”, aseguró.

“Todo cambió cuando empezó a meterse al mundo del fútbol. Cuando en la ANFP y en la Conmebol empezó a relacionarse con los señores de apellido compuesto”, aseveró del mismo modo. “Yo nunca supe nada de lo que pasaba. Sabía que tenía un súper sueldo porque lo comentaba siempre. Que la Conmebol le pagaba 30 mil dólares y hasta tenía bonos”, explicó. “Él estaba obesionado con ser presidente de la FIFA… Y no iba a parar hasta lograrlo”, sentenció.

En tanto, la también madre de los hijos del otrora vicepresidente de la Conmebol confimó que este mandó a construir el ascensor en el edificio de dos pisos de la ANFP tras una visita de la exministra Catalina Parot.

Finalmente, Facuse dio cuenta del historial de maltratos que sufrió en su convivencia con el exdirigente. “Siempre me trató mal. Me decía que yo no valía nada, que no era nadie. Que sin él no podía hacer nada”, afirmó. “Muchas cosas que él hacía y que no estaban bien se me hicieron costumbre. Aprendí a tomar como normal ciertas cosas, para no sufrir. Me amenazaba con que me iba a quitar a los niños, que me iba a tirar a la calle. Siempre me hizo sentir menos, diciéndome que estaba sola… Y es verdad, pero yo tengo valores y jamás hubiese tomado algo que no fuera mío”, cerró.

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