De vuelta al salvaje K2: el emotivo video que muestra las últimas palabras e imágenes de Juan Pablo Mohr

Captura de pantalla del documental que muestra a Tamara Lunger y Juan Pablo Mohr, durante la expedición que le costó la vida al chileno.

El registro, documentado por un montañista polaco, expone la intimidad del chileno y sus compañeros antes de la tragedia vivida en la segunda montaña más alta del planeta, además del viaje que hicieron sus familiares y amigos para rendirle homenaje seis meses después de su muerte.




Cuando el sol veraniego comienza a aparecer, la nieve se descongela y vuela por los aires producto del viento que azota a 5.000 metros sobre el nivel del mar. La postal se asimila a una especie de danza. El K2, sólido, temible, impenetrable, siendo usado como escenario por una capa blanca que levanta sus manos hacia el cielo. Es una visión tan agradable, que por momentos hace olvidar que ahí han muerto cientos de personas. Que esas mismas capas de nieve esconden cuerpos que nunca serán encontrados. El K2 es un lugar de extremos. De vida y muerte.

Es esa idea la que el documental “K2, la montaña de las memorias” muestra de forma cercana y emotiva. Es un viaje por los recuerdos y homenajes que giran en torno a los caídos durante la última expedición invernal a la segunda montaña más grande del planeta, cuyo pico más alto es de 8.611 metros: Juan Pablo Mohr, Ali Sadpara, John Snorri, Sergi Mingote y Atanas Skatov.

“Estar aquí es muy importante para nosotros. Este invierno fue loco, perdimos grandes personas, amigos y familiares. Compartimos muchos momentos con estos tipos que fueron increíbles. Gracias por ser parte de este sueño que ellos tuvieron”, relata entre lágrimas Federico Scheuch. Las imágenes del registro, muestran al primo de Juan Pablo en pleno corazón del campamento base del K2. Lo acompañan montañistas, amigos y familiares de los otros fallecidos. Todos en circulo rinden un memorial a sus seres queridos. Seis meses después de la tragedia, tienen la oportunidad de cerrar el ciclo. Lloran, ríen, recuerdan y se abrazan.

Es un momento de mucha emotividad. Además de Federico, también están Tamara Lunger, compañera de cordada en esta y muchas otras aventuras de Juan Pablo; Sheny Benzesh, prometida de Atanas Skatov; y Carlos Garranzo, montañista amigo de Sergi Mingote. Ellos son los rostros principales del trabajo audiovisual que recopila el viaje de despedida y los últimos días de vida de los que hoy son guardianes del K2. Son 22 minutos de emoción pura. De momentos conmovedores como cuando se ve a Juan Pablo y Sergi bailando despreocupados semanas antes de morir. Y de momentos choqueantes como cuando éste último cae por la ladera del gigante del Karakórum.

Aquel fragmento es uno de los más fuertes del registro. El video primero muestra al montañista, y director del documental, Oswald Rodrigo Pereira sujetado a su cuerda. De pronto algo aparece cayendo montaña abajo. La primera reacción es pensar que es una roca. Pero no. Es Sergi Mingote quien cae de forma mortal hacía el campamento base. La escena es silenciosa e impactante. Una frialdad que solo se corta cuando la Go Pro de Rodrigo enfoca a Juan Pablo Mohr. El chileno baja rápidamente por su cuerda, en búsqueda de su amigo. Todo a 5.600 metros de altura.

La cámara muestra a Juan Pablo hablando de su amigo tras el accidente. Es uno de los últimos videos que Mohr grabó en vida. “Creo que no sufrió nada porque el golpe fue muy fuerte”, lanza el chileno antes de explicar como bajaron su cuerpo hasta el hospital de Skardú, la ciudad más cercana al K2. Ese relato va acompañado de imágenes del trayecto. Del cuerpo de Sergi cubierto con sacos en medio de la nieve. De sus amigos realizando un ritual. De un campamento paralizado por la muerte de un grande de la disciplina.

Otros momentos que se recopilan en la pieza son los recuerdos de Tamara durante la expedición y el viaje de los cercanos hacia el campamento base de la montaña salvaje. Es un periplo intimo por las sensaciones, recuerdos y vivencias de quienes vivieron, ya sea en primera persona o a la distancia, el viaje mortal del chileno y sus amigos.

Mohr también habla del frío que cala, pese a todos los implementos que lleva consigo para enfrentarlo. Solo una expedición en la historia había tenido éxito en el K2 durante la estación de invierno. El chileno quería ser el primero en conquistar sin ayuda de oxígeno suplementario, su marca de agua en el mundo de la montaña. Sadpara y Snorri, sus compañeros en el último asalto a la cima, también aparecen en la toma del polaco. Sonrientes los tres, sin imaginar lo que vendría después.

Es también una prueba innegable de que pese a lo trágico de sus finales, los cinco montañistas partieron estando plenos. Vibrando con su pasión y agradeciendo la oportunidad de pisar el K2. Un último homenaje para quienes vivieron y murieron alrededor de la danza entre el viento y el macizo.

Sigue en El Deportivo

Comenta

Los comentarios en esta sección son exclusivos para suscriptores. Suscríbase aquí.