No solo Colchane: ingresos clandestinos por Arica se han duplicado este año

La PDI realizó un informe del tráfico de personas en el extremo norte de Chile. Este año se han detectado a 112 personas ingresando al país de manera clandestina, versus las 52 de 2020. La policía civil lleva adelante 13 investigaciones sobre esta materia y ya realizó un perfilamiento para explicar el fenómeno.




Al momento de analizar la crisis migratoria que se vive en el norte de Chile, la mayoría de las voces posicionan a Colchane como el epicentro de la problemática. Los cientos de kilómetros que separan a Chile con Bolivia en este sector, teniendo como escenario la planicie del Desierto de Atacama, se han convertido en un factor determinante para que las personas que buscan ingresar al país de manera clandestina opten por esta vía.

Sin embargo, Colchane no es la única zona en que el tráfico de migrantes registra un incremento, pues en Arica se han duplicado los casos registrados por la PDI. Si entre enero y octubre de 2020 la policía civil identificó a 52 extranjeros objeto de tráfico, en el mismo periodo de este año la cifra se elevó a 112, de los cuales 23 son menores de edad.

El fenómeno es observado con cautela por las autoridades de la zona, pues en el extremo norte de Chile este delito se había mantenido al margen. Esto, porque los pasos clandestinos son menos, la zona es más acotada y se realizaron inversiones para detectar los movimientos sospechosos.

Ante esta situación, la PDI ha enfocado los esfuerzos en detectar los nuevos modus operandi y los factores que estarían incidiendo en la tendencia. Y en este marco, es que la ciudad de Tacna, en Perú, tiene una relevancia estratégica.

El subprefecto Juan Santelices, jefe la Brigada Investigadora de Trata de Personas (Britrap) de Arica, indica que “actualmente estamos con 13 investigaciones en curso por el delito de tráfico ilícito de migrantes”.

Respecto al detalle de qué está ocurriendo, Santelices explica que este delito está siendo impulsado por “organizaciones delictuales transnacionales que lucran y se benefician de las personas más vulnerables o necesitadas”.

De acuerdo al detective, “todo depende de los montos que estas personas estén dispuestos a pagar para llegar a Chile, existiendo tarifas que varían entre los 50 y 1.200 dólares americanos. Mientras más alto el pago, mayores comodidades o beneficios obtienen en el trayecto desde su país de origen hasta Tacna, Perú”. El policía agrega que “por lo general el traslado lo realizan mediante proceso de postas, ya que este dura varios días, siendo recibidos por asesores de viajes en las ciudades más importantes en los países de tránsito, hasta llegar así a Tacna. Por otra parte, el monto mínimo solo incluye el cruce de frontera Tacna-Arica, servicio que es promovido por taxista locales en el terminal de buses de Tacna”.

Santelices también relata que estas bandas criminales “en ningún momento le explican a los migrantes la travesía que efectivamente deben realizar para finalmente ingresar clandestinamente a Chile, por cuanto la ruta o trayecto Tacna-Arica implica caminar entre 12 a 14 horas por el desierto, esto siempre y cuando existan las condiciones óptimas. Pero si sufren algún percance como ocurre a menudo que puede ser desorientación o descompensación producto de la fatiga, automáticamente el trayecto se prolonga por 24 hasta 48 horas”.

Casas en garantía

Los estudios realizados por la PDI arrojan que son muchos los migrantes que, al conocer las verdaderas condiciones para cruzar al país por Arica, optan por seguir viajando hacia el sur y probar suerte en otros sectores. Asimismo, la policía civil explica que la situación de vulnerabilidad de estos migrantes es aún más profunda, pues para pagar los traslados “solicitan en sus países créditos informales con altos intereses, dejando muchas veces las escrituras de sus casas u otro bien material como garantía”.

Por su parte, el delegado presidencial para Arica y Parinacota, Roberto Erpel, señaló que el gobierno ha implementado una serie de medidas en la frontera para enfrentar el flujo migratorio.

“En la macrozona norte del país existe un trabajo coordinado con las Fuerzas Armadas y las policías, según establece el Decreto N° 265, el cual permite la colaboración entre el Ejército, la Armada, Carabineros y Policía de Investigaciones”, señala Erpel. La autoridad agrega que “de manera paralela, el gobierno está trabajando en el reglamento de la Ley de Migraciones para que entre en vigencia lo antes posible. En detalle, se trata del artículo N°131 de ese reglamento, que indica la reconducción automática, es decir, una persona que incluso ha ingresado a territorio nacional, pueda ser reconducida a la frontera, obviamente con todos los protocolos correspondientes”.

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