Por Cristóbal BleyRobots, pulseras y monitores sísmicos: las principales innovaciones de EXPONOR
La de 2026 es la edición más grande en la historia de esta exhibición: más de 1.380 empresas expositoras, provenientes de 36 países —incluida, por primera vez, la Unión Europea—, están en Antofagasta entre el 8 y el 11 de junio. Unas 45 mil personas llegarán a conocer las últimas tendencias y adelantos tecnológicos para la minería. Acá, tres de los más novedosos.

Proxxi: una pulsera que salva vidas

Otro riesgo invisible que acecha en las faenas —y también en otros ambientes industriales o de construcción— es el de la electrocución. Si bien existen estrictos protocolos de seguridad para eludirlo, su ocurrencia sigue dependiendo del factor humano, falible por naturaleza. Lamentablemente, muchos trabajadores sufren accidentes graves o incluso mueren porque el procedimiento, ya sea por distracción, estrés u otros motivos, no se ejecutó como correspondía.
“Para esos momentos es que existe Proxxi”, dice Vicente Sepúlveda, gerente de integración tecnológica de AndesLevers. Se refiere al más reciente producto de su extenso catálogo tecnológico dedicado a mejorar la seguridad de trabajadores y trabajadoras: una pulsera inteligente que identifica la intensidad del campo eléctrico presente en el entorno, alertando a quien la usa de la presencia de fuentes energizadas, desde los 110 V hasta los 500 kV.
Al detectar una fuente energizada, Proxxi le avisa al trabajador directamente en su mano, mediante alertas hápticas de luces y sonidos, “en el momento exacto en que se aproxima a ella: primero a 60 centímetros y luego de forma sostenida a 30 centímetros”, explica Sepúlveda. “Es la última línea de defensa entre el trabajador y un accidente que puede costarle la vida”.
El producto también tiene una app, con la cual el dispositivo se conecta, la que permite que tanto las áreas operativas como los equipos de seguridad y salud de la empresa tengan trazabilidad completa del nivel de exposición de sus trabajadores a potenciales riesgos eléctricos. Todos estos atributos consiguieron que Proxxi, el 2025, fuera elegido como Mejor Producto de Seguridad Eléctrica por el Instituto de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos (IEEE), uno de los reconocimientos más relevantes de la industria eléctrica a nivel mundial.
“Un accidente eléctrico grave paraliza faenas, genera investigaciones del ISP, destruye equipos y tiene un costo humano y reputacional que ninguna operación puede permitirse”, añade el ejecutivo de AndesLevers. “Proxxi es una inversión que se justifica sola la primera vez que evita un accidente”.
Husqvarna DXR: un robot demoledor

Aunque extraen materia inerte, las minas son “estructuras vivas”, cuyas instalaciones se mantienen en constante transformación. Cada día se expanden y profundizan, se abren o se cierran; a diferencia de la roca que las sostiene, nunca permanecen fijas. Un trabajo que requiere construir y destruir, desarmar para volver a armar. Demoler lo que alguna vez fue útil pero hoy ya resulta obsoleto.
Esto último suele ser siempre una tarea riesgosa, cuyo mayor esfuerzo, es cierto, se lo llevan las inmensas máquinas, pero en el proceso las personas se exponen a muchos peligros y dificultades, especialmente si se realizan en los hondos túneles de las minas subterráneas.
Una innovación que reduce esa exposición es el robot Husqvarna DXR 305, una máquina sueca de demolición compacta pero de alta potencia, que además puede ser controlada a distancia. “Su principal innovación”, dice José Ignacio Lara, de LEIS Maquinaria, la empresa que la distribuye en Chile, “está en su capacidad de priorizar la seguridad del operador y reducir la exposición humana a ambientes de alto riesgo”.
Como puede ser operada remotamente, con un control muy preciso e intuitivo, el Husqvarna DXR es capaz de ejecutar trabajos de demolición complejos —como escarificar y remover material en túneles y galerías, limpiezas industriales o apoyar el mantenimiento de chancadores y plantas de procesamiento— manteniendo a las personas alejadas de zonas peligrosas. “Eso minimiza la exposición a desprendimientos, estructuras inestables, polvo, vibraciones, espacios confinados y otras condiciones críticas propias de una faena minera”.
Su tamaño reducido —apenas 78 cms de ancho—, su gran potencia —27 kW— y la posibilidad de combinarlo con otras herramientas, como martillos, palas o cizallas, lo vuelven una máquina muy versátil. “En aplicaciones mineras”, agrega Lara, “esto se traduce en menores tiempos de intervención, mayor continuidad operacional y una mejora en la productividad, sin perder de vista el objetivo principal: proteger a las personas mientras se optimizan las operaciones”.
Tomos: monitoreo sísmico en tiempo real

Las tragedias mineras son, gracias a los adelantos y protocolos de seguridad, cada vez menos frecuentes, pero nunca dejan de ser una amenaza latente. Son tantos los factores que las pueden detonar —desde una pequeña falla humana hasta una inmensa falla tectónica— que nunca serán muchas las herramientas para monitorearlos y reducir así el riesgo de accidentes.
Pero los movimientos sísmicos, justamente, no se pueden evitar. Lo supimos muy bien el año pasado en El Teniente, cuando un temblor provocó un derrumbe en la mina y seis trabajadores murieron. Pero gracias a herramientas como Tomos, sí se podrían anticipar.
Se trata de un sistema integral de monitoreo sísmico en tiempo real que, gracias a una estación sismológica inteligente (ESI), un software que procesa los datos con inteligencia artificial y una plataforma para visualizarlos, permite detectar tempranamente cambios en la estabilidad de la montaña o la roca.
Sus fundadores son el sismólogo francés Bertrand Potin y el ingeniero comercial chileno Javier Reyes, quienes unieron sus conocimientos de geología e IA para desarrollar un servicio que ya ha ganado dos fondos Start-Up Ciencia de ANID.
La principal virtud de Tomos, según Reyes, es que “puede desplegarse rápidamente, moverse según las necesidades de la operación y entregar una visión tridimensional del estado del macizo rocoso. Eso antes solo era posible con campañas puntuales, costosas y lentas”.
Sus estaciones son fáciles de instalar y pronto lo serán aún más, pues están desarrollando “un despliegue remoto de las ESI mediante drones”, lo que ayudará a ubicarlas en zonas de difícil acceso “con cero exposición de trabajadores al riesgo”.
Los sistemas de monitoreo tradicionales exigen procesos costosos, puntuales y con resultados, dice el cofundador de Tomos, “que llegaban tarde. Nuestros modelos, en cambio, entregan esa misma información de forma continua y en tiempo real. En simple: más información y más rápido”.
Conocer la actividad del subsuelo “impacta directamente en la seguridad y la continuidad operacional”, agrega Reyes. “Una mina que entiende en tiempo real qué pasa bajo tierra puede anticipar problemas de estabilidad, tomar decisiones de planificación más informadas y reducir tiempos de respuesta ante eventos sísmicos”. Quizá no se evitará un derrumbe, pero sí una tragedia.
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