Minería

Nunca la ha superado: la barrera de Chile como principal productor de cobre del mundo

En 2033, si los pronósticos se cumplen, la minería chilena logrará un hito histórico: llegar a los 6 millones de toneladas de cobre producidas en un año, una meta que cada año se ve más lejana. Los expertos ven a la mediana minería como un motor, como también el desarrollo de ampliaciones de yacimientos existentes y el nuevo plan del gobierno para destrabar inversiones.

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El 2018 terminó con festejos para la minería chilena. Ese año, la producción de cobre anotó un récord de 5.831 millones de toneladas, dejando a la industria ad portas de un anhelo que llevaba -y lleva aún- intentando infructuosamente conseguir: producir seis millones de toneladas de cobre fino por año.

Pero desde entonces la producción no sólo no llegó a ese nivel, sino que su posición se fue deteriorando. En 2023 se llegó al nivel más bajo, con 5,250 millones de toneladas, casi 600 mil toneladas menos que cinco años antes. Para hacerse una idea, se trata del equivalente, por ejemplo, a la producción de las divisiones de Codelco El Teniente y Andina sumadas.

Esto ha llevado a Chile a perder peso en el mercado mundial del cobre, que sigue liderando, pero no con la holgura de antes. Si en 2011, Chile controlaba el 34% de este estratégico mercado, el año pasado había perdido 10 puntos, asomándose al 24%. Y mientras otros países mineros, como Perú o la República del Congo, antes miraban desde lejos, hoy ya llegan al 12% y al 14%, respectivamente.

Pero ese deterioro está pronto a detenerse y, con ello, vuelven las esperanzas de llegar a 6 millones de toneladas. La Comisión Chilena del Cobre (Cochilco) incluso le puso fecha al cumplimiento de ese hito: 2033.

“En el período 2030–2034 se proyecta un aumento en la producción de concentrados, asociado al ingreso de nueva capacidad de procesamiento de mineral mina y a la reposición de la capacidad productiva en operaciones existentes, lo que permite sostener y, posteriormente, incrementar los volúmenes de cobre fino provenientes de sulfuros, hacia el final del horizonte de proyección”, señaló ese organismo en su informe sobre el mercado del cobre de comienzos de este año.

Entre los expertos mineros, si bien existe cautela, también hay optimismo, pues el informe de Cochilco se sustenta, entre otras cosas, en proyectos en marcha, que podrían sumarse a iniciativas que no son oficiales aún o que permanecen en etapa de exploración, pero que tienen buenas expectativas.

A ello se debe sumar el Plan de Gobierno para la Minería 2026–2030, elaborado por la nueva administración del presidente José Antonio Kast, el que se articula en tres ejes: Promoción de inversiones y certeza jurídica; Modernización regulatoria para la agilización de proyectos; y el Fortalecimiento de la institucionalidad minera.

“En esta línea, promoveremos la modernización de las instituciones y empresas mineras del Estado; avanzaremos en adoptar medidas para dotar de mayor transparencia en el uso de los recursos del royalty; y promoveremos una mayor integración minera regional. En este contexto, ya reactivamos el tratado de integración minera con Argentina”, afirma Álvaro González, subsecretario de Minería.

“El potencial de la mediana minería es enorme”

Pero hay otro elemento en que están puestos los ojos: la consolidación de distritos mineros que hoy están dominados por la pequeña y mediana minería y que, en la medida que se vayan tecnologizando y adoptando innovaciones propias de las grandes mineras, abren un posible crecimiento más que interesante para la minería chilena.

“El potencial de incremento de la mediana minería es enorme, particularmente en la producción de nuestro principal producto minero y de exportación como es precisamente el cobre”, explica Álvaro Merino, director ejecutivo de Núcleo Minero.

En su opinión, para que estas capacidades se desplieguen es necesario avanzar con mayor fuerza en la incorporación de tecnología de vanguardia en sus procesos, en la utilización de la inteligencia artificial, la automatización, la robótica, el control remoto de la producción y el manejo y procesamiento de datos. Todos, elementos hoy presentes en la gran minería.

“Para avanzar por la vía de la inteligencia artificial se debe tener a personas con el suficiente nivel de competencias. Para ello, es necesario que los trabajadores sepan laborar en equipo, deben tener un alto nivel de adaptabilidad, ser innovadores, con amplio manejo de la automatización avanzada y telecomunicaciones, ser proactivos, poseer gran habilidad para resolver tareas complejas y contar con capacidades cognitivas. Hoy, una de las tareas prioritarias a que está abocada la industria minera, para incorporar con mayor fuerza la automatización y la inteligencia artificial; es la capacitación continua de los trabajadores para que puedan hacer uso eficiente de esta revolucionaria tecnología”, asegura Merino.

Bastián Del Mauro, analista de Mercado de Commodities Minerales en Plusmining, añade que la mediana minería chilena tiene un portafolio de crecimiento significativo en el cobre. “Si ese portafolio se materializa, la producción del segmento podría acercarse a las 300 mil toneladas de cobre hacia 2030, lo que implica un aumento del orden de 40% respecto de 2023. Esta cifra debe leerse como un potencial, condicionado a permisos, financiamiento, exploración y continuidad operacional. Entre los ejemplos que ilustran ese potencial se encuentran iniciativas como El Espino, Arqueros y desarrollos o continuidades en faenas como Carola”, subraya.

Añade que la mediana minería puede aportar crecimiento incremental, diversificación productiva y mejor aprovechamiento de yacimientos que no siempre calzan con la lógica de escala de las grandes compañías. “Su potencial no se ha desplegado completamente por restricciones de financiamiento, permisos y exploración. Si esas barreras se abordan, puede transformarse en una fuente relevante de aumento de producción, especialmente en un país donde la gran minería enfrenta madurez de yacimientos, menores leyes y mayores tiempos de desarrollo”, añade Bastián Del Mauro.

En esa misma línea, Antonio del Río, Gerente Minería & Infraestructura de GHD Chile, sostiene que han identificado que “este crecimiento no dependerá únicamente del precio de los commodities, sino de la capacidad de estas operaciones de generar cambios, avanzar en sofisticación técnica y gestión integrada de tecnologías y personas. Esto implica incorporar desde etapas tempranas análisis de factibilidad técnico-económico, gestión de riesgos, gestión de personas y planificación de largo plazo, elementos que históricamente han estado menos desarrollados en este segmento”.

El rol de Enami

Según Juan Carlos Sáez, vicepresidente ejecutivo de ENAMI -empresa que tiene un rol clave para potenciar a esta industria- el objetivo se resume en “más mineros, más mineral y más procesamiento”.

“Eso significa apuntar a la agilización de la tramitación del padrón minero, herramienta que permite al pequeño minero entregar su mineral y recibir los beneficios de ENAMI. Nos interesa que mineros ya establecidos puedan aumentar su capacidad productiva, lo que nos obliga a mejorar nuestras condiciones de recepción de minerales”, sostiene, y plantea que, en un escenario desafiante, con precios altos de los metales y costos elevados que pegan directamente al productor, como los del petróleo y el ácido sulfúrico, “debemos mejorar las opciones de ENAMI para comprar a lo largo de todo el país, con pagos a tiempo y leyes confiables”, concluye.

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