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La Guaira: caos y devastación en el epicentro de los terremotos

Dos sismos de 7 grados golpearon a Venezuela, en general poco habituada a los movimientos telúricos. Con más de 500 muertos y cientos de edificios derrumbados, el país enfrenta una situación crítica.

Personas buscan sobrevivientes entre los escombros en el estado de La Guaira, Venezuela, 25 de junio de 2026. Foto: Xinhua Marcos Salgado

Antonio Bermúdez se encontraba en el living de su casa, ubicada en La Guaira, al norte de Venezuela, cuando comenzó a temblar. Lo primero que hizo fue buscar una columna para refugiarse y a medida que seintensificabael movimiento, comenzó a agarrarse de las paredes.

“Temblaba más duro, temblaba más duro. Me agarré a la pared y el edificio empezó a bajar”, contó a la agencia France Presse este ciudadano venezolano de 45 años, mientras estaba sentado contra un muro en la calle e intentaba acomodar una pierna que no podía mover luego de que una “placa” le quedara encima cuando intentaba salir de entre los escombros.

Las escenas de desesperación y caos en esta localidad a 40 minutos de Caracas se repiten en cada esquina desde los dos terremotos que afectaron al país el miércoles y quedejabanal menos 590 muertos y más de 3 mil heridos, aunque se estima que la cifra final puede ser muy superior.

El Servicio Geológico de Estados Unidos ofreció estimaciones que combinan la intensidad del terremoto con la densidad de población en las áreas afectadas. Según su cálculo, podría haber más de 1.000 fallecidos (92% probable), y no sedescartabaque los muertosllegena 10.000 (59%).

Edificio dañado en La Guaira, Venezuela.

La Guaira se encuentra muy cerca de la zona de máxima intensidad. El primero tuvo su epicentro entre las ciudades de Yumare y Montalbán, y una magnitud de 7,2 que se sintió más hacia el oeste de La Guaira y Caracas, según los datos del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS).

El presidente de la Asamblea venezolana, Jorge Rodríguez, dijo el jueves que se había localizado a más de 200 personas atrapadas. En total, explicó, hay 2.227 familias damnificadas y 250 estructuras “afectadas o perdidas”. Más de 48 horas después de los terremotos, las posibilidades para rescatar a personas con vida disminuyen. Hasta el momento, 16 países y la ONU han enviado aviones con ayuda humanitaria que llegarán en los próximos días.

Ante la falta de luz, algunos residentes corren con linternas, mientras los vehículos de emergencia iluminan brevemente las calles con sus sirenas y los sobrevivientes también buscan refugio. “No tenemos tampoco ni agua, estamos muertos de sed, nos metemos a la estructura y estamos temerosos de que se caiga también”, dijo a France Presse, Larry Rojas.

El estado de La Guaira, en el Mar Caribe, ha sido uno de los estados más golpeados por los terremotos. Las imágenes y videos en redes sociales dan cuenta de la magnitud del desastre: se acumulan edificios desplomados, casas aplanadas, locales comerciales en el suelo, incendios por bombonas de gas que explotan, además de un sinnúmero de desaparecidos y heridos.

“No tenemos nada, ahorita no tenemos nada, ni siquiera fuerza, ni valor para meternos ahí, imagínate tú”, contó a la agencia Rojas, de 49 años, que vivía en un sector con cerca de 200 torres residenciales, y en las cuales muchas han sido declaradas inhabitables.

“La situación en La Guaira es la siguiente. Tras el terremoto, la gente se movilizó sola. Han prestado los primeros auxilios los mismos ciudadanos, no se ven brigadistas en la calle. Hay algunas patrullas, pero digamos que la coordinación ciudadana, la coordinación de la población, la ha ejercido la propia ciudadanía. Muchos están en plazas y recintos deportivos quesonabiertos”, dijo a Radio Francia Internacional, Roison Figuera, vecino de la zona.

Sin embargo, la comunicación en La Guaira no es fácil, y en muchas ocasiones sencillamente no hay señal. En entrevista con La Tercera distintas personas en Caracas contaron lo ocurrido durante uno de los eventos sísmicos más destructivos del país.

Imágenes satelitales obtenidas por el diario El País dieron cuenta de la destrucción en cinco puntos de La Guaira. Edificios destruidos en la playa Puerto Viejo, un bloque de departamentos o decenas de edificios en Playa Grande.

Alarma de terremoto

Christian, un profesor de física de 32 años, se estaba bañando en su casa en Caracas cuando sintió una alarma de Google desde su celular. “Primera vez que la escucho, nunca había escuchado que hubiese una de terremotos. Yo no sabía qué era, pensé que era una alarma de cualquier otra cosa, pero mi teléfono estaba fuera del baño. Pensé, bueno, es una alarma aleatoria”, contó a La Tercera.

“Y comienzo a ver un tanque de agua que tenemos dentro de nuestro baño de unos 200 litros. Y veo que comienza a moverse, comienza a moverse la lámpara y entendí”, comentó.

También desde Caracas, Heillyn no percibió la alarma: “Estaba reunida con unos vecinos en La Trinidad, empecé a sentir el temblor, y realmente no sabía si era idea o si era la silla que estaba defectuosa y en ese momento sonó la alarma de sismo. Para ser honesta, yo me bloqueé por completo en el sentido de que no escuchaba mucho a mi alrededor, sólo que estaba temblando”.

“Inmediatamente salimos a la calle y lo único en lo que pensaba era en mi familia, ya que mi hermana estaba en el gimnasio y mi novio estaba solo en el apartamento con nuestra mascota”, cuenta la publicista de 29 años.

“Me dirigí con unos amigos al polideportivo de la Trinidad, ya que los edificios tienen fallas bastante fuertes. Ahí los bomberos, nos dijeron que podía ocurrir en 25 minutos la siguiente réplica, pero te puedo decir que justo cuando nos bajamos del auto, volvió a temblar, entonces creo que la siguiente réplica era esa”, añadió.

Luis Carlos de 58 años, comenzó rápidamente a buscar a sus familiares, y mientras iba en el auto trató de entender la dimensión del daño: “Salí a buscar a mi suegro que estaba en LasMercedes zonadel este de Caracas, en un edificio de unos 15 pisos. Para traerlo a mi casa. Durante el recorrido vi cientos de personas en la calle o miles. Mucha angustia y mucho polvo a la distancia”.

“En los primeros cuatro pisos de los edificios grandes hay paredes caídas o con muchas fracturas. Mucha gente durmiendo en canchas y plazas. Tenemos amistades y familiares desaparecidos en La Guaira”, explicó José Simón, un político de 60 años.

En Caracas, muchas personas han decidido, al menos por estos días, dormir en sus autos o en las plazas. Heillyn describió la situación en los lugares más complicados, donde la urgencia ha terminado motivando a las personas a colaborar con las necesidades de rescate: “Tengo muchos amigos que están muy conmocionados y están ayudando mucho. Se necesita mucha ayuda, no solamente a las víctimas, sino a los médicos que también están agotados, conmocionados, nerviosos, tristes”.

Luego de gritos y mucho pánico, Christian dice que ahora mismo lo que impera en su vecindario es el silencio. “Las personas con todas las puertas abiertas, hay algunas personas durmiendo con colchones en la entrada de los edificios, otros dentro de los carros. He visto pasar muchagente como convarias bolsas así de comida, comprando bastante comida, provisiones”, describió.

José Simón, que se ha ido coordinando con gente en distintas partes del país, señala que Caracas va bien. “La deficiencia del apoyo de los servicios de emergencia es muy fuerte en La Guaira. Aún hay edificios derrumbados sin ningún tipo de atención”, comentó.

“Servicios de emergencia muy lentos y poco preparados, producto de 27 años de destrucción socialista-chavista. A la “encargada” sólo se le ocurrió a las tres horas nombrar un comité de estado mayor, no dijo más nada. Ha habido una ausencia, una impericia, un abandono a la población”, señaló Luis Carlos.

Según comentó Heillyn, lo que ha sabido sobre La Guaira, la situación es mucho peor allá: no hay suficiente maquinaria para poder encontrar a la gente, hay edificios caídos, y los mismos vecinos están rescatando a las personas: “En los hospitales y clínicas de Caracas han llegado niños y adultos politraumatizados de La Guaira, pero falta ayuda, mucha ayuda”.

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