Fenómeno singular: aumenta el número de religiosos no sacerdotes

Cristo

En 2016, la cantidad de religiosos subió a 503. Foto: La Tercera/Archivo

Para Marcial Sánchez, historiador y experto en Iglesia Católica, el incremento se debe a que "esta vocación te da mayores libertades y movilidad, además de no tener la responsabilidad de consagrar".




Contrariamente a la tendencia de la baja de las vocaciones al sacerdocio y de quienes se ordenan como presbíteros, el número de religiosos no sacerdotes aumentó de 357 a 503 entre 2001 y 2016, según el Anuario Eclesiástico 2018 de la Conferencia Episcopal.

El sacerdote diocesano es el que deriva directamente de los apóstoles, que está incardinado a una diócesis, bajo la autoridad de un obispo, y ejerce su ministerio entre la gente. Entre los religiosos, en cambio, algunos también pueden ser sacerdotes, con las mismas atribuciones eclesiales (de celebrar los sacramentos) del diocesano, pero viven en su comunidad específica, con un carisma propio e inspirado por el fundador de esa comunidad. Y también hay religiosos no sacerdotes, quienes no celebran los sacramentos.

Para Marcial Sánchez, historiador y experto en Iglesia Católica, el aumento de religiosos no sacerdotes se debe a que "esta vocación te da mayores libertades y movilidad, además de no tener la responsabilidad de consagrar".

Por ejemplo, explica, un sacerdote habitualmente tiene un cargo y debe realizar una cierta cantidad de misas en el día. "En cambio, un laico o un religioso va a trabajar más directamente con la sociedad y podrá hacer una mejor evangelización".

Esta cifra, sin embargo, es opuesta a lo que ocurre en el caso de las religiosas. El número de ellas ha disminuido de 5.559 a 3.876 entre 2001 y 2016. Esto se explicaría por la situación actual de la mujer, mucho más empoderada de su protagonismo.

Sánchez sostiene que 40 años atrás era habitual que en las familias "de cierto nivel" hubiesen monjas. "Pero hoy las mujeres no quieren necesariamente serlo. Actualmente, la mujer entiende que puede consagrarse en el matrimonio, que puede tener un hijo e igual puede servir a la Iglesia". Agrega que "se dan cuenta de que pueden ir ayudando sin ser religiosas".

Para el experto, también existe un cansancio de la mujer. "Ellas tienen una vocación de servicio que es tremenda e importante, pero esa vocación tiene que ir cambiando a participar también en la toma de decisiones, la que ha llegado muy lento. Recién el Papa Francisco ha nombrado algunas mujeres en el Vaticano", indica.

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