Opinión

La IA y la creatividad de nuestros estudiantes

Sebastian Cisternas/ Aton Chile SEBASTIAN CISTERNAS/ ATON CHILE

Hace ya varios años, un destacado profesor de uno de los departamentos de Economía más prestigiosos del mundo me daba su opinión acerca de los estudiantes chilenos que él conocía que cursaban doctorados allá. En su opinión, eran muy buenos alumnos, que llegaban muy bien preparados, eran muy estudiosos, responsables y trabajadores, pero a la hora de escribir sus tesis, les faltaba creatividad.

Sus investigaciones no eran demasiado novedosas y generalmente consistían en el uso de una nueva base de datos para testear una hipótesis que más o menos ya se conocía. Tomé nota del comentario y desde entonces siempre me ha preocupado el tema de cómo desarrollar la creatividad en nuestros estudiantes.

Con la aparición de aplicaciones masivas de los LLM (Large Language Models) como ChatGPT, Claude, Gemini y otros, ha surgido la pregunta de su efecto en la creatividad de los estudiantes. Algunos piensan que impactarán positivamente la creatividad humana, al ofrecer múltiples ideas de manera rápida, más accesible para todos, lo que fomenta el trabajo colaborativo. Además, al permitir que tareas más repetitivas y mecánicas se hagan con estas herramientas, se producen ganancias en productividad significativas que liberan tiempo y espacio para desarrollar reflexión y pensamiento de más alto nivel cognitivo.

Sin embargo, también aparecen riesgos asociados a ellas. Los más preocupantes son el descansar en demasía en la IA, dejando de hacer el esfuerzo de pensar y reflexionar de manera personal y autónoma, y que por lo tanto se vaya perdiendo la imaginación. Adicionalmente, existe el riesgo de que se vaya perdiendo la originalidad de las respuestas que se van ofreciendo a los distintos problemas y que, por consiguiente, las ideas se vayan homogeneizando. Esto sin mencionar los temas éticos que surgen respecto a la propiedad intelectual de ellas.

En la literatura especializada, comúnmente se define creatividad como una combinación de ideas que producen un nuevo uso o significado o le asignan un nuevo valor para un grupo de personas. Se reconoce, asimismo, que la creatividad humana combina los conocimientos y la experiencia personal con las emociones, los valores, la cultura, el significado y la intención de cada persona. Esto es lo que nos hace profundamente humanos.

El impacto que la IA tenga en la creatividad dependerá de manera decisiva de cómo las personas puedan usar la IA como un asistente, jamás como un jefe o un consultor, y que al mismo tiempo puedan dotar a los contenidos que esta les ofrece con el sentido y el propósito que le asigna cada persona.

*El autor de la columna es decano de la Facultad de Economía y Administración UC

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