“La industria del miedo”

FNE




SEÑOR DIRECTOR:

Me alegra que Nicolás Ibáñez, en su carta de ayer, se declare promotor del Estado de Derecho y de la libre competencia, entusiasta de que las empresas puedan ser desafiadas por nuevos entrantes, y contrario a las “prebendas o privilegios”. Suscribo en un 100% esos valores, propios de una sana economía de libre mercado.

Me alegran esas palabras, viniendo de la misma persona que, en 2016, cuando la Fiscalía Nacional Económica (FNE) detectó colusión en la venta de pollos por parte de tres cadenas de supermercados, reaccionó declarando que “es inaceptable el intento del gobierno, a través de esta maniobra inconducente y claramente mediática, de tratar una vez más de desprestigiar a los empresarios”.

Los cargos de la FNE, una institución que por cierto es independiente del gobierno, fueron ratificados por el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia (TDLC) y, en fallo unánime, por la Corte Suprema.

La colusión es una práctica execrable, que obstaculiza la libre competencia, impide que las empresas dominantes puedan ser desafiadas, perjudica a las familias chilenas, y destruye la fe de los ciudadanos en el sistema de libre mercado.

Sería interesante saber si, en consonancia con los valores que dice profesar, el señor Ibáñez hace un mea culpa sobre la conducta de su empresa, y sobre la suya cuando intentó desacreditar el Estado de Derecho que resguarda la libre competencia, acusando una “maniobra para desprestigiar a los empresarios” cuando esa institucionalidad estaba haciendo su trabajo, precisamente en defensa de la libre competencia, de los consumidores y de los empresarios que actúan de acuerdo a las reglas.

El señor Ibáñez me acusa de “denostar a los empresarios” y “sembrar odiosidad y envidia”. Son palabras similares a las que usó en 2016, cuando intentó desprestigiar a la FNE por hacer su trabajo. Yo tengo el mayor respeto por la gran mayoría de los empresarios chilenos, que hacen un enorme aporte al país y son respetuosos de la ley, y que lamentablemente se ven desprestigiados por las maniobras contrarias a la legalidad y al libre mercado de unos pocos.

Daniel Matamala

Periodista

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