Cómo el apoyo de Figueroa abrió un flanco a Kast y permitió a Boric acusarlo de ser el “continuismo” de Piñera

Luego de que el ministro de Educación señalara su postura favorable hacia el candidato presidencial del Partido Republicano, en su comando rápidamente se desmarcaron transmitiendo que no significa un apoyo del gobierno y que ellos se declararon como oposición a esta administración, mientras que en el equipo de la carta de Apruebo Dignidad lo vieron como "una oportunidad" para salir a cuestionar a su oponente. En el oficialismo algunos pidieron que el Ejecutivo se mantenga al margen para evitar perjudicar la campaña de Kast.




Las declaraciones del titular de Educación, Raúl Figueroa, quien en entrevista con La Tercera reconoció que votó en primera vuelta por José Antonio Kast, y que hará lo mismo en la segunda, generaron revuelo tanto en la oposición como en el oficialismo.

Mientras los primeros acusaron intervencionismo, los segundos emplazaron al Ejecutivo a mantenerse al margen de la carrera presidencial.

“El gobierno no puede ser neutral... Kast representa un ideario de mayor libertad”, dijo el ministro Figueroa, en un contexto en que el Presidente Sebastián Piñera y ministros del comité político habían optado por ser neutrales y no decir cuál es su candidato a La Moneda.

En Chile Vamos creen que la arremetida de Figueroa solo sirvió para que el abanderado de Apruebo Dignidad, Gabriel Boric, levantara el mismo argumento de que Kast es el continuismo de Sebastián Piñera, tal como lo hizo en la primera vuelta presidencial contra Sebastián Sichel, quien tiene bajos niveles de aprobación.

De hecho, ayer Boric afirmó que Kast “es el candidato de Sebastián Piñera y de todo este gobierno”, mientras que su jefa de campaña, Izkia Siches, sostuvo que “ya sabemos que (Kast) es el candidato del gobierno, Gabriel Boric es el candidato de la gente”.

En el comando de Boric sostienen que la idea de la “continuidad del gobierno de Piñera” es parte del diseño para enfrentar a Kast. Y, por eso, las declaraciones de Figueroa abrieron una oportunidad para evidenciar ese “flanco”.

En ese sentido, según explican en ese mismo equipo, el foco de Boric siguió en remarcar el punto de que Kast representaría un “retroceso” y algo “más peligroso, como el pinochetismo”, idea que ellos encasillan en la lucha entre “el miedo vs. la esperanza”.

No obstante, en el equipo aseguran que las declaraciones también fueron un punto para remarcar que el gobierno estaría haciendo “intervencionismo”.

Oficialismo toma distancia

En el oficialismo transmitían que prefieren que el Ejecutivo se mantenga al margen de la carrera presidencial. El diagnóstico es que “una de las varias razones” de la caída de Sichel fue el vínculo que se le atribuyó con el gobierno.

En el comando de Kast, en tanto, los dichos del titular de Educación generaron incomodidad y, a través de su equipo de prensa, se desmarcaron de las declaraciones y transmitieron que sus palabras no significan un apoyo del gobierno a Kast poniendo énfasis en que el abanderado republicano se declaró opositor a la administración de Piñera.

“Sin lugar a dudas, queremos la prescindencia del gobierno. Los partidos somos los que estamos empujando la campaña. La labor del gobierno es mantener la prescindencia electoral”, dijo a La Tercera el presidente de RN, Francisco Chahuán.

Por su parte, el secretario general de esa colectividad, el diputado Diego Schalper, indicó que “nadie en su sano juicio puede decir que un eventual gobierno de Kast sería de continuidad. Eso es fruto de la imaginación de algunos. Evidentemente, los ministros tienen su posición política, yo no le veo mayor implicancia, y la vuelta de tuercas que le da la extrema izquierda es una manera de intentar revivir una campaña que no se pega ni con chicle”.

Mientras que el vicepresidente de la UDI, el diputado Gustavo Sanhueza, sostuvo que “al entregar su parecer político es un acto de honestidad política que en ningún caso afecta la candidatura de José Antonio Kast”.

El diputado RN Andrés Celis, por su parte, indicó que “no creo que aporte mucho intervenir con opiniones cuando uno tiene un cargo en el Ejecutivo y es designado. Claramente nos va a traer problemas con la Contraloría”, mientras que el senador UDI Iván Moreira señaló que “cada día que pasa nos hacemos más autogoles políticos. En la medida en que el gobierno se involucre más en la campaña de Kast, menos posibilidades de ganar tiene”.

Y agregó: “Debe haber una estrategia coordinada, de lo contrario le vamos a estar dando pretextos para que nos acuse de intervención electoral de la oposición. El gobierno debe ser más cauto, eso no significa que no tenga opinión”.

El presidente del PRI, Rodrigo Caramori, en tanto, salió, en una especie de control de daños, a remarcar que Kast no tiene ninguna relación con Piñera. “Todo el mundo sabe que Kast se declaró en oposición al gobierno de Piñera. Es claro que la relación entre ellos no es la mejor”, afirmó, mientras que su par de la UDI, Javier Macaya, en la misma línea, sostuvo que “no es continuidad del gobierno de Sebastián Piñera la candidatura de José Antonio Kast”.

En el Partido Republicano también hubo incomodidad, y el diputado electo José Carlos Meza sostuvo que “me gustaría pedir que el gobierno no le entregue estas oportunidades al comando de Gabriel Boric, con esto hacen que se centren en la críticas personales y haya poco espacio para hablar de los programas de gobierno y de las ideas”.

Como sea, el ministro Figueroa ayer volvió a insistir en sus dichos y descartó dejar su cargo para sumarse a la campaña de Kast, mientras que La Moneda respondió a las acusaciones de intervencionismo debido a que parlamentarios de la centroizquierda anunciaron que acudirían a la Contraloría General de la República para que se pronuncie.

El ministro de la Segegob, Jaime Bellolio, sostuvo que “en ningún caso aquí hay intervencionismo y obviamente los parlamentarios tienen el derecho legítimo de recurrir a Contraloría. Lo han hecho durante este tiempo varias veces, porque lo que quieren esos parlamentarios es tener al gobierno amordazado. Obviamente, muchos de esos parlamentarios no creen en la libertad de expresión. No les gusta que haya personas que piensen distinto a ellos”.

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