Por Andrés GómezCristián Valdivieso: “Las expectativas económicas con Kast son altas y van a ser difíciles de manejar”
El analista y director de Criteria afirma que el Presidente todavía parece atrapado en la lógica de la campaña. Advierte que el nuevo gobierno deberá construir un relato más amplio que el del “gobierno de emergencia” si quiere sostener su mandato. Y observa que las altas expectativas pueden ser un problema.

Fue un concepto exitoso y le permitió ganar las elecciones presidenciales. Pero desde el mediodía de este miércoles el Presidente José Antonio Kast tiene el desafío de darle forma concreta al “gobierno de emergencia”. El reto es considerable, piensa el analista Cristián Valdivieso. En gran medida, por las altas expectativas que él mismo alimentó.
—Desde este 11 de marzo, José Antonio Kast tiene el desafío de hacer que las cosas pasen, porque el país va a depender de él.
El mandatario llega a La Moneda después de una transición difícil y atravesada por tensiones con el gobierno anterior. El momento de mayor fricción ocurrió la semana pasada, cuando Kast decidió romper el diálogo con Gabriel Boric, acusando desconfianzas en la información proporcionada en torno al conflicto del “cable chino”. La crisis se descomprimió el domingo, luego de una reunión entre ambos, a insistencia del exgobernante.
—Creo que ambos se dieron cuenta de que el conflicto no aportaba —dice Valdivieso.
El fundador de Criteria apunta que el desencuentro no fue bien evaluado por la ciudadanía. “Al ciudadano no le gusta la confrontación por la confrontación”, afirma.
Aunque el episodio quedó superado, Valdivieso cree que revela una actitud ambivalente del nuevo mandatario. En cierto sentido, Kast parece escindido o al menos tensionado entre dos personajes: el ciudadano moderado y el candidato beligerante y confrontacional.
“Creo que lo que este gobierno va a necesitar en el corto plazo es un relato más grande que el del gobierno de emergencia”.
—Veo a un presidente que todavía está un poco atrapado en la lógica de la campaña. Creo que aún no ha encontrado un punto de equilibrio que le dé más consistencia: si el relato va a ser el de transformarse en un estadista que está por sobre el bien y el mal, o si seguirá siendo alguien más directamente confrontacional. Pero a partir de hoy el mundo ya va a ser distinto.
¿Puede ser una señal de su estilo de gobierno?
Yo tiendo a pensar que va a intentar jugar con los dos por un tiempo. Es decir, que el relato de fondo sea algo más global, más unitario, pero manteniendo permanentemente una confrontación con la izquierda. Porque, desde el punto de vista de la derecha —y con legítimo derecho—, probablemente hay mucho temor a que la izquierda vuelva a habilitarse desde el punto de vista de la gobernabilidad, vuelva a ser alternativa, vuelva a salir a la calle. Entonces es una manera de mantener desacreditado ese mundo.

¿Cuánto puede extender esa actitud?
Creo que lo que este gobierno va a necesitar en el corto plazo es un relato más grande que el del gobierno de emergencia. Si no logran instalarlo, probablemente van a tener que seguir en una lógica de emergencia contra el gobierno anterior. Pero un gobierno no puede vivir permanentemente en emergencia durante cuatro años. Además, si esta dinámica de conflicto se mantiene, puede terminar favoreciendo, en el mediano plazo, a quienes no quieren ni facho ni comunacho.
¿Cómo debiera ser el relato?
Ese relato, por definición, debiera ser más aglutinador que tensionador. El Presidente de la República, como jefe de Estado, debiera buscar un relato más convocante, que le dé un soporte de más largo plazo a la idea de la emergencia. Si la tesis es que Chile se está cayendo a pedazos, entonces la narrativa podría ser: vamos a recuperar Chile, vamos a levantar Chile. La emergencia sería parte de una épica mayor. Si no, queda muy corto.
“La expectativa en materia de seguridad está muy desbordada... En ese sentido, hay un desafío importante, pero se puede manejar. En economía, en cambio, es donde puede crujir un poco más, porque la economía se siente en el bolsillo”.
¿Cómo pueden jugar las expectativas que se han generado con el gobierno de Kast?
La expectativa en materia de seguridad está muy desbordada. La diferencia entre cómo la gente siente que hoy se gestiona la seguridad y cómo cree que será con Kast es de unos 40 puntos. Es muchísimo. Lo mismo ocurre con el crimen organizado y el control migratorio. Ahí las expectativas están desbordadas. En ese sentido, hay un desafío importante, pero se puede manejar, porque finalmente la seguridad tiene algo de sensación. Y comunicacionalmente, la derecha se maneja bien en esto. En economía, en cambio, es donde puede crujir un poco más, porque la economía se siente en el bolsillo.
Desde este punto de vista, agrega, “una cosa es que el país vuelva a crecer y otra es que ese crecimiento se transforme en inversión, en trabajo, en sueldo, en oportunidades laborales, y que la gente lo sienta. Y eso es más lento de lo que se cree. Ahí veo una promesa compleja, sobre todo porque va a venir aparejada con una baja de impuestos a las grandes empresas, cosa que a la gente no le gusta. Y si bajan los impuestos a las empresas y no hay un correlato rápido que la gente sienta en el bolsillo, el discurso de la igualdad, de la redistribución, de que la derecha no es capaz de ayudar a la gente, puede volver con fuerza. Las expectativas económicas son altas, no desbordadas, pero van a ser difíciles de manejar”.
“El presidente Kast tiene que entender bien cuál fue el presidente que eligió Chile. Y eso creo que es el corazón del problema“.
En este sentido, ¿cuán amplio es el margen de maniobra del gobierno?
Yo creo que el monstruo va a despertar más tarde de lo que despertó con el Presidente Boric, por dos cosas: primero, porque hay mucho cansancio; segundo, porque la gente quiere ver un gobierno más a cargo del país. Y tercero, porque la gente está chata ya de elecciones, de pruebas, de promesas, y quiere que al gobierno le vaya bien.
Cristián Valdivieso insiste en un punto que considera clave:
—El Presidente Kast tiene que entender bien cuál fue el presidente que eligió Chile. Y eso creo que es el corazón del problema. El pacto tácito que hay con él es que el gobierno de emergencia va a traer resultados: el país va a volver al orden, va a volver al crecimiento y va a volver a un estado anterior al estallido, que la gente hoy mira casi con nostalgia. Por eso él tiene que ser capaz de construir ese personaje que se hace cargo de la emergencia, pero que está por encima de ella, que está a cargo de Chile. Y creo que todavía está muy en campaña. A veces busca ser simpático, a veces muy simétrico. Pero la gente, después de mucha revuelta social, busca a los presidentes fuertes, como buscó a Arturo Alessandri o a Ricardo Lagos: un personaje fuerte y que además esté por encima de sus ministros.
“Cuando tú desacreditas mucho al resto, lo que implícitamente estás diciendo es que tú sí eres perfecto. Eso hace que crezcan las expectativas“.
El exministro Nicolás Eyzaguirre dijo que van a tener que tragarse el entusiasmo. ¿Ve un entusiasmo desmedido?
Hay algo muy típico de la campaña, y es una cierta idea que no es exactamente superioridad moral, pero se le parece: “Nosotros somos mejores que ellos”. Y cuando tú desacreditas mucho al resto, lo que implícitamente estás diciendo es que tú sí eres perfecto. Eso hace que crezcan las expectativas y que cualquier mácula de imperfección que aparezca te la cobren rápidamente, porque contradice lo que se esperaba. Como le pasó al gobierno de Boric con el caso fundaciones: aunque hubieran sido 200 pesos, no era solo eso; era que se quebraba la promesa simbólica.
En el caso del gobierno Kast, agrega, “podría pasar que cualquier conflicto de interés, aunque no sea real, o cualquier gasto que parezca afectar derechos sociales y beneficiar a otros, se vea como una falta grave. Hay un riesgo ahí. Y lo otro es que la lógica de la confrontación también tiene el riesgo de polarizar y de no permitir un análisis más ponderado y objetivo del próximo presidente. Esa gente que no está en las trincheras y que podría mirar las cosas con cierta sensatez, si tú la polarizas, se va a ir a la trinchera. Y no va a tener espacio para decir: “Miren, efectivamente está mejorando la economía, efectivamente algunos indicadores están mejorando”.

¿Entonces José Antonio Kast debe abandonar ese discurso?
Desde hoy lo que esté pasando va a depender de él. Por lo tanto, si el país se está cayendo a pedazos, tiene que mostrar que “estamos haciendo todo esto para levantarlo”. Eso es la emergencia, pero necesita un relato más épico, más inspirador, que le dé más largo plazo. Lo peor que le puede pasar es que quede atrapado entre un personaje que quiere jugar a lo Milei con la confrontación y otro que quiere algo más institucional. El presidente no puede encarnar las dos cosas.
“Kast no tiene un colchón simbólico ni épico sobre el cual cubrirse, como tenía Boric. La épica de la transformación, de los jóvenes”.
¿Cómo describiría el desafío a partir de hoy?
Tiene que hacer que las cosas pasen. Porque no tiene un colchón simbólico ni épico sobre el cual cubrirse, como tenía Boric. La épica de la transformación, de los jóvenes: “Ya, lo hiciste mal, pero eres joven”. Kast no tiene eso. El contrato que hizo es muy piñerista: eficacia. El gran desafío del 12 de marzo es superar lo que es una emergencia y transformarlo en una restauración simbólica del país que alguna vez la gente decía que era el mejor de América Latina.
¿Cómo podría incidir el factor geopolítico? El nuevo gobierno va a tener que moverse entre China y Estados Unidos.
La visita del fin de semana a Estados Unidos debiera haberle hecho ver a José Antonio Kast las formas y el fondo de Trump. A Trump hay que tenerlo ni tan lejos que te apague ni tan cerca que te puede quemar. Dado que terminó yendo, hay un espacio de aprendizaje. Ahora, no puede irse solo con Trump, porque la ciudadanía sabe que el socio comercial de Chile es China. Y cualquier costo que paguemos en ese sentido se lo podrían cobrar al presidente, porque quedará instalada la idea de que optó por Estados Unidos y eso afectó la relación con China. Va a tener que moverse con mucho cuidado.
COMENTARIOS
Para comentar este artículo debes ser suscriptor.
Lo Último
Lo más leído
1.
2.
3.
4.
Casi nadie tiene claro qué es un modelo generativo. El resto lo leyó en La Tercera
Plan Digital + LT Beneficios$6.990 al mes SUSCRÍBETE

















