Por David TralmaEl diseño de Gael Yeomans y Constanza Martínez para dar gobernabilidad al Frente Amplio
La nueva presidenta del FA y su secretaria general protagonizaron una fuerte disputa por el mando del partido de Boric. Ahora ambas deberán buscar conciliar posiciones y evitar que sus eventuales diferencias se hagan públicas para no perjudicar a la colectividad.

Tras duras discusiones y polémicas en la campaña por la presidencia del Frente Amplio, la diputada Gael Yeomans y la extimonel Constanza Martínez han sostenido una conversación incómoda: ahora que la primera liderará la colectividad y la segunda quedó resignada a la secretaría general, ¿cómo mantener la gobernabilidad en la tienda luego de fuertes recriminaciones entre los dos mundos más distantes del FA?
El pasado 16 de agosto, Yeomans se impuso con amplia mayoría en las elecciones internas del partido en el que milita el expresidente Gabriel Boric. Martínez, representante del sector interno de este último y el de Giorgio Jackson, perdió la reelección y quedó como secretaria general. Es decir, ambas serán la dupla que deberá dar conducción a la tienda en los próximos dos años.
Por lo mismo, limar asperezas y mantener las aguas tranquilas en el frenteamplismo se ha instalado como una necesidad. Esto es lo que ambas han buscado en los contactos que han sostenido de manera cotidiana.
En ese marco, lo primero que hicieron fue transparentar que, tras el congreso ideológico del FA, las diferencias son más de forma que de fondo, y que las críticas que se hicieron en la campaña, plantean, fueron políticas y que no buscaban personalizaciones.
Esto implicó un cambio respecto de la polémica reunión de la mesa directiva del día después de la derrota de Martínez, donde adherentes de esta última e impulsores de Yeomans se enfrascaron en una discusión con recriminaciones cruzadas por el tenor de la campaña por la presidencia del FA.
Ambas también han conversado fórmulas para enfrentar las polémicas que surjan entre las dos, pues Yeomans y su sector suelen levantar las posturas más duras en el FA y, de hecho, nunca fueron considerados -pese a su peso en las bases- para algún cargo de ministro o subsecretario durante el gobierno de Boric, figura a la que están ligados en la interna del partido Constanza Martínez y otros como Gonzalo Winter. Discrepancias por el tono, advierten, no deberían ser la tónica, pues hay coincidencia en el ámbito de férrea oposición para enfrentar al gobierno de José Antonio Kast.
El método, advierten, es básicamente no externalizar los conflictos internos, resolverlos dentro de la directiva y, en último caso, en un reservado cara a cara entre ambas.
Dentro del partido apuntan a desdramatizar los posibles enfrentamientos. Entienden que cada vez que ocurra una polémica se puede amplificar públicamente, pero refuerzan que estos dos años no habrá definiciones que en el pasado han quebrado al partido, como decisiones sobre candidatos parlamentarios o la discusión presidencial.
Los estilos de ambas también serán puestos a prueba, pues algunos en el FA sostienen que puede darse una disputa de egos entre dos de las principales figuras del partido. En esa línea se ha definido respetar la jerarquía histórica de la colectividad, donde quien participa de los encuentros de definiciones políticas es la presidenta, mientras que los temas operativos quedan en manos de la secretaría general.
Martínez, en todo caso, ya ha dado señales de que el equilibrio no será fácil. En la última reunión con líderes de la oposición, post-elección, no se opuso a la crítica del Socialismo Democrático a la idea de no adelantar debates presidenciales ni conformación de coaliciones, uno de los ejes de Yeomans en campaña. Tras ese encuentro del 24 de agosto, indicó que “creo que las coaliciones se construyen, la unidad se trabaja. No se declara. (...) Somos respetuosos de los procesos de los partidos.
Una relación en Arrebol y en los pasillos del Congreso
La historia entre Yeomans y Martínez es de larga data. Al igual que la mayoría de los principales liderazgos del Frente Amplio, ambas se conocieron en la Universidad de Chile, particularmente en la Facultad de Derecho, donde también coincidieron con Boric.
Yeomans iba una generación abajo. En su primer año no se inmiscuyó en la política universitaria, pero sí lo hizo en su segundo año, cuando ingresó al colectivo Arrebol, donde estaban Gonzalo Winter y Constanza Martínez.
Allí compartieron, aunque nunca llegaron a ser íntimas. Las definiciones políticas de Yeomans variaron con el correr del tiempo y la ahora timonel del FA abandonó ese espacio, para convertirse en una de las voces del movimiento libertario.
Yeomans y Martínez se reencontraron en los inicios del Frente Amplio, en 2016, y ya en 2018 retomaron el contacto en el Congreso.
Por un lado, la parlamentaria arribó a Valparaíso como diputada, mientras que Constanza Martínez hizo lo propio como jefa de gabinete de Winter. En ese contexto coincidieron muchas veces en reuniones de coordinación de la bancada que, por esas fechas, creció políticamente como bloque opositor al entonces Presidente Sebastián Piñera.
Luego la historia es más conocida. Yeomans sigue en el Parlamento, Martínez fue ungida por Boric como delegada presidencial en la RM y luego asumió la presidencia del Frente Amplio.
En su afán por dirigir al FA en los próximos años, ambas se enfrascaron en duras discusiones de campaña -Yeomans enarboló un marcado discurso antiélite- y ahora apuestan por conciliar posiciones que han estado distanciadas en los últimos años.
Un primer paso fue el hito de este viernes 4, en la ceremonia de cambio de mando con la que, al mismo tiempo, se dio inicio al proceso de “congreso orgánico” del partido, que fue mandatado por el último “congreso ideológico”.
En la misma línea, este fin de semana se apostó por comenzar a unificar ambas propuestas de la campaña, lo que marcará la “carta Gantt” con la que buscan mantener la gobernabilidad del partido de Gabriel Boric.
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