Política

El incómodo Pedro Araya y su abstención ante la megarreforma

Pese a que en la bancada de su partido intentaron persuadirlo, el senador fue el único en no votar este miércoles alineado con la oposición, la que no ha podido desplegar una estrategia exitosa en la iniciativa.

22-06-2026 PEDRO ARAYA FOTO: PEDRO RODRIGUEZ PEDRO RODRIGUEZ

El lunes, el senador PPD Pedro Araya tuvo una encendida discusión telefónica con el presidente de su partido, el diputado Raúl Soto, a raíz de una entrevista que concedió a La Tercera Domingo, en la que llamó a su sector a evitar ser el vagón de cola del Frente Amplio y el Partido Comunista en el debate por la megarreforma económica del gobierno del Presidente José Antonio Kast.

“Raúl, el problema es que estoy diciendo verdades incómodas”, fue parte de lo que le respondió Araya a Soto, a quien le llegaron reclamos por la entrevista del senador a este medio, en la que también se mostró dispuesto a aprobar el proyecto más emblemático de La Moneda, a contrapelo de todo el resto de la oposición.

Este miércoles, finalmente, Araya se abstuvo en la votación clave, donde se aprobó la iniciativa pese al rechazo del resto de partidos de centroizquierda e izquierda. Fue el único de su sector en votar diferente.

Previo a emitir su voto, Araya llamó a Soto para informarle sobre cómo iba a votar. El presidente del PPD le agradeció el gesto. Era una de las tantas veces que habían conversado durante esta semana.

Soto, incluso, se contactó el mismo día que se publicó la entrevista con el senador. Fue en la noche, donde quedaron de profundizar su discusión el lunes. El timonel PPD debió enfrentar comentarios respecto de Araya en la habitual reunión de los lunes en el PS con el resto de presidentes de partido.

Allí, el resto de colectividades, como el PS, representado por Paulina Vodanovic; el FA, representado por Constanza Martínez, y el PC, con Lautaro Carmona presente, dejaron en el acta la alerta por las declaraciones de Araya. Más allá de las palabras, la recriminación de fondo es que el descuelgue de Araya no ayuda en nada a la posición de una oposición unida, pese a no tener mayorías en ninguna de las dos cámaras del Congreso.

En esa misma línea, la votación de la megarreforma se presentó como un test para el sector, que poco ha logrado incidir en el debate de la iniciativa, que no pudo llegar a una contrapropuesta común -por diferencias con el PC- y sufrió la derrota de la primera acusación constitucional, en la Cámara, contra un exministro del gobierno de Gabriel Boric. Esto, luego de que se aprobara el libelo en contra de Nicolás Grau. Por esto, Pedro Araya se convirtió, para los otros partidos, en una figura incómoda.

De hecho, tras esa cita en el PS, Raúl Soto lo volvió a llamar. En la conversación, cuando Soto le expuso los reclamos que le habían llegado del resto de colectividades y Araya defendió que -de cara a la megarreforma- había solo dos caminos.

En el primero el PPD debía mostrarse dialogante con el gobierno, para así quedar “parados” de cara a lo que viene de ahora en adelante, respecto de la negociación en particular de la reforma, en la que el senador apuesta a jugar un rol. De hecho, la ministra de Medio Ambiente, Francisca Toledo, ya lo contactó para conversar sobre materias de la cartera que están incluidas en el megaproyecto.

El segundo camino era el de resistir sin propuestas, quedando al margen de la discusión y siendo “aplastados” por el gobierno. El senado estaba seguro que Palacio ya contaba con los 26 votos necesarios para aprobar su iniciativa.

Ese mismo lunes, Araya recibió insumos del exministro de Economía Álvaro García para seguir trabajando su propia propuesta. En el diálogo con Soto, en tanto, acordó abordar esta idea en un almuerzo que tuvieron el martes en el Congreso, en el que también participaron los otros senadores del partido: Ricardo Celis, Ximena Órdenes y Loreto Carvajal.

En la instancia quedó claro que nadie iba a aprobar el megaproyecto, a menos que el gobierno incluyera los cambios que presentaron en la propuesta que ese día dejó de ser solo de Araya y pasó a ser representativa del resto de senadores.

Araya, sin embargo, no se plegó a la idea de rechazar, como sí lo hizo el resto. Finalmente, el miércoles se descolgó y se abstuvo. A sus cercanos le confidenció que no quiso darle el gusto ni a los opositores que tanto lo presionaron ni al gobierno de Kast que lo intentó de persuadir en varias ocasiones.

Sabía que esto generaría ruido, pero también recordó una frase que define su estilo político y que transparentó en su entrevista con La Tercera: “Pero qué le hace una raya más al tigre”.

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