“Emergencia fiscal”: Kast prepara el terreno ante un escenario de finanzas públicas estrecho
Tras conocerse las cifras de déficit, esta semana el equipo del presidente electo levantó una nueva ofensiva comunicacional contra el gobierno de Boric. No solo cuestionó la gestión de la actual administración, sino que también recalcó que "habrá que disminuir el gasto", adelantando eventuales recortes impopulares.

“No hay plata”. En diciembre de 2023, José Antonio Kast fue testigo privilegiado de la frase con la que el mandatario argentino, Javier Milei, abrió su discurso de asunción, pues estaba ahí como invitado.
En la futura administración recuerdan esa escena como algo más que una anécdota. Sin replicar el estilo más desenfadado del libertario, el presidente electo ha comenzado a instalar un mensaje de similar naturaleza: el próximo gobierno recibirá un escenario fiscal estrecho y las expectativas deberán ajustarse a esa realidad.
La última semana marcó el punto de inflexión. Desde la Oficina del Presidente Electo (OPE) se desplegó una arremetida para cuestionar el estado de las arcas fiscales que heredarán de Gabriel Boric. El telón de fondo es el salto del déficit estructural proyectado para 2025, que pasó de 2,2% proyectado a 3,6% del PIB, según el último Informe de Finanzas Públicas. Lejos del 1,1% que se había fijado como meta cuando Mario Marcel encabezaba Hacienda y que hoy reclama la derecha.
La explicación oficial llegó desde la Dirección de Presupuestos (Dipres). “Hoy día tenemos un problema en los ingresos y no en el gasto”, sostuvo su directora, Javiera Martínez, esta semana en Tele13 Radio, aludiendo a una recaudación menor a la prevista. En el equipo entrante, sin embargo, la lectura es más política que técnica: estiman que durante la campaña se subestimó la magnitud del desbalance y que ahora los números les dan la razón.
El propio Kast elevó el tono el jueves, tras retomar funciones luego de sus vacaciones. Recordó que durante el período electoral insistieron en debatir el déficit fiscal y que hubo “diferencias en montos, en cifras (...), pero creo que el tiempo nos ha ido dando la razón de que la situación fiscal, el déficit fiscal, era mucho mayor de lo que se iba mostrando”, afirmó.
Su intervención no fue casual. En el entorno del presidente electo reconocen que sus palabras buscan marcar una línea divisoria antes del 11 de marzo y fijar un punto de partida para su administración.
El futuro ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, ha optado por una cautela mayor y durante estos días evitó rivalizar con el actual titular, Nicolás Grau, quien está en la mira de la oposición para una posible acusación constitucional.
Pero distinto fue el tono de quien asumirá Interior, Claudio Alvarado, quien habló derechamente de “errores permanentes” durante tres o cuatro años y sugirió que la presión de gasto fue una decisión consciente que hoy deja al país en una situación “estrecha y compleja”.
La ofensiva comunicacional sumó un concepto que en la OPE repiten con insistencia. La vocera, Mara Sedini, acuñó la idea de que Chile vive una “emergencia fiscal”. En privado, dirigentes del Partido Republicano coinciden en que declarar “emergencia” instala la noción de urgencia y habilita eventuales decisiones impopulares bajo la lógica de la necesidad.
Pero quien ha sido más explícito fue el próximo ministro secretario general de la Presidencia, José García. Este viernes aseguró que “es importante que la ciudadanía sepa que probablemente habrá que disminuir el gasto”. El todavía senador recordó el recorte ya anunciado en campaña y puso el acento en que lo central será “poner al país en marcha” para retomar el crecimiento.
Fuera del gabinete, el relato ha sido reforzado por el presidente republicano y senador electo, Arturo Squella, quien habló de “arcas vaciadas”, y por la secretaria general de la colectividad, Ruth Hurtado, al advertir que Kast no llega con “una varita mágica” frente a un déficit “gigante”.
En el oficialismo saliente miran la arremetida como un intento de instalar un marco explicativo antes de asumir, una suerte de “parche antes de la herida” ante la posibilidad de que la luna de miel que enfrente la próxima administración sea breve o inexistente. “En lo macroeconómico el país está mucho mejor que hace cuatro años”, aseguró el titular de Interior, Álvaro Elizalde.
En la futura administración, en cambio, sostienen que se trata de transparencia y responsabilidad.
Pero la jugada tiene doble filo, aseguran. Por un lado, prepara el terreno para eventuales ajustes y baja las expectativas de gasto en reformas o nuevas iniciativas. Por otro, se corre el riesgo de que el diagnóstico termine condicionando el clima económico si este se percibe como excesivamente sombrío.
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