Política

Javiera Parada: “La cultura es una inversión y no un gasto, contribuye a sociedades más democráticas, más libres”

La gestora cultural es coeditora de Cultura Democrática II, un volumen publicado por el centro de estudios Horizontal, donde varios autores analizan los aspectos económicos y el rol del Estado y el mercado en las industrias culturales. Opositora a José Antonio Kast, cree que es un error suspender las obras del GAM y dice que espera que el gobierno no inicie batallas culturales.

23 Abril 2026 Entrevista a Javiera Parada actriz Foto: Andres Perez Andres Perez

Dice que cuando escuchó la noticia, casi choca. Javiera Parada conducía su auto y escuchaba el programa Santiago Adicto, de Rodrigo Guendelman, en Radio Duna. Entonces el periodista comunicó una noticia que cayó como un balde de agua fría en el sector cultural: el Ministerio de Cultura decidió suspender la construcción de la segunda etapa del GAM, proyecto que lleva años de espera y que iba a dotar de una sala multiúso con capacidad para 1.800 personas. Javiera Parada dice que no creía lo que escuchaba en ese momento.

—Te juro que tuve que parar para escuchar la noticia. Yo espero realmente que esta decisión se revierta -dice.

Para la actriz y gestora cultural, la suspensión no es solo un tema que afecte a cultura: también tiene efectos en el aspecto económico y urbano. “Este proyecto tiene que ver con el desarrollo de nuestra ciudad. Tiene que ver con seguridad pública. O sea, ese es un barrio que se ha ido recuperando después del estallido. Y te aseguro que donde hay infraestructura cultural, donde hay vida cultural, tú tienes ciudades más seguras. Por lo tanto, no debería ser solo una decisión del Ministerio de Cultura, sino también de esos otros ministerios que se ven impactados por la vida cultural en una ciudad”.

Cómo la cultura puede potenciar el desarrollo económico es precisamente el tema de la nueva publicación del centro de estudios Horizontal, Cultura Democrática II. El primer volumen, editado en 2023, trabajaba propuestas de políticas públicas; el nuevo tomo reúne ocho ensayos en torno a los resortes económicos de las industrias culturales.

Editado por Javiera Parada y Leonardo Ordóñez, el libro abre con un diagnóstico de este último que indica la necesidad de contar con información sobre el impacto de las actividades culturales y su recepción entre las comunidades. Y plantea la necesidad de elaborar un sistema de evaluación de resultados. Juan José Price, Trinidad Zaldívar, Sofía Lobos y Pablo Dittborn, entre otros autores, aportan textos que discuten las alternativas de financiamiento, la precariedad y necesidad de formalización del trabajo en el área cultural y el subsidio a la demanda, entre otros temas.

Elaborado desde el centro de pensamiento liberal vinculado a Evópoli, los autores no desconocen el rol del Estado en esta materia, pero subrayan el aporte de los privados y de las personas, así como la libertad creativa y de consumo.

—Desde una perspectiva liberal, el Estado debe habilitar, facilitar y coordinar, pero no dirigir. No le corresponde definir qué debe consumir la ciudadanía ni establecer jerarquías culturales. Creemos en la libertad de elección, pero también en la necesidad de generar condiciones de acceso. Por eso el Estado tiene un rol importante, pero no exclusivo.

(Espero) Que el gobierno se aboque a lo que dijo durante la campaña —crecimiento y seguridad— y que no inicie batallas culturales que excluyan o menoscaben a grupos particulares, como la diversidad sexual.

¿Cómo evalúa la gestión del gobierno anterior en materia cultural?

Creo que había muchas expectativas de que el gobierno pasado tuviera un énfasis en la cultura, pero al igual que el gobierno anterior pasaron tres ministros. Se desatendió una parte que para mí es fundamental, que es la internacionalización. Hubo problemas con la Bienal de Venecia, con la Feria de Frankfurt. Y construir las políticas de internacionalización en el mundo es un esfuerzo que demora años. Por eso creo que entre las expectativas que había y lo que se hizo, la brecha es bien grande. Yo soy una convencida de que las políticas culturales debieran ser políticas de Estado. Yo esperaría que más allá de los énfasis de cada gobierno, hubiera cuestiones que atravesaran los distintos gobiernos.

23 abril 2026 Entrevista a Javiera Parada, actriz Foto: Andres Perez Andres Perez

Para este gobierno la cultura no parece una prioridad. ¿Cómo lo ve usted?

Lamentablemente, la cultura no ha estado en las prioridades del mundo político desde hace varios gobiernos. Basta ver la campaña presidencial recién pasada, en la que no se habló de cultura, ni siquiera estaba presente en los programas

¿Cómo ve la relación del gobierno de Kast con la cultura? ¿Qué se puede esperar en esta materia?

Yo espero que no retrocedamos en lo que tanto nos ha costado avanzar. Que se continúe apoyando a la diversidad de organizaciones e instituciones culturales a lo largo de Chile, sin sesgos ideológicos ni censura. Que el gobierno se aboque a lo que dijo durante la campaña —crecimiento y seguridad— y que no inicie batallas culturales que excluyan o menoscaben a grupos particulares, como la diversidad sexual.

Somos un país multicultural, donde conviven distintos pueblos, lenguas y tradiciones. Y la cultura cumple un rol fundamental en esa convivencia. Por eso también es importante entender que la cultura es una inversión y no un gasto: contribuye a sociedades más democráticas, más libres, con mayor capacidad de innovación y desarrollo. Las ciudades con una vida cultural activa son, además, ciudades más seguras.

En ese contexto, me parece fundamental revertir la decisión de paralizar nuevamente las obras del GAM. Es una obra que ya tiene recursos invertidos, que va a generar empleo en el presente y en el futuro, que contribuye a la reactivación del barrio y a consolidar un distrito creativo en la principal arteria de Santiago. Paralizarla es una señal equivocada, económica y culturalmente.

El ministro de Cultura es conocido por su liberalismo, y en tanto liberal pongo en duda de que pudiera decir qué es lo que los ciudadanos y ciudadanas deberíamos consumir como cultura.

¿Usted cree realmente que las políticas públicas pueden ser autónomas del gobierno de turno?

Por supuesto que cada gobierno le puede dar su énfasis, pero son muchos los países que tienen agencias que no dependen de los gobiernos. Estoy pensando en el Goethe Institute, en Onda de Francia, en el British Council…

¿Cree que este gobierno va a ser neutro en ese sentido, de no impulsar una agenda valórica o ideológica?

Llevamos un mes y medio de gobierno y yo no me atrevería a decir que van a hacer una cosa o la otra. El ministro de Cultura (Francisco Undurraga) es conocido por su liberalismo, y en tanto liberal pongo en duda de que pudiera decir qué es lo que los ciudadanos y ciudadanas deberíamos consumir como cultura.

Para sectores de la oposición, el gobierno está librando una batalla cultural.

En los temas de cultura, creo que llevamos muy poco tiempo para hacer una evaluación. No dudo que un ministro liberal como Francisco Undurraga no tiene nada que ver con una guerra cultural y espero que el ministerio se dedique a hacer lo que tiene que hacer, que es apoyar a las instituciones, ya sean del Estado como de la sociedad civil, para que la creación pueda seguir, las obras puedan circular y el público pueda acceder en todos los lugares de Chile a las distintas actividades culturales.

Yo no voté por este gobierno y soy opositora, porque no estoy de acuerdo con muchas de las propuestas con las que ganaron la elección.

Pero más allá del ministro, este gobierno tiene una postura conservadora en materia de género, feminismo…

Yo soy opositora a este gobierno, no voté por el gobierno y no lo apoyo. Y me gustaría enmarcar esta conversación en temas de cultura.

Pero los temas de género y los derechos de las mujeres también forman parte de la cultura, ¿no?

Te insisto, yo no voté por este gobierno y soy opositora, porque no estoy de acuerdo con muchas de las propuestas con las que ganaron la elección. Yo creo en el aborto, no solo en tres causales, soy partidaria del aborto legal. Creo en la necesidad de verdad y de justicia. Soy contraria a indultar a personas que están hoy día presas por violaciones de los derechos humanos durante el estallido y durante la dictadura.

23 abril 2026 Entrevista a Javiera Parada actriz Foto: Andrés Pérez Andres Perez

Hace unos años dijo que se sentía de centroizquierda. ¿Aún se siente así?

No lo sé. Llevo mucho tiempo sin domicilio político. Creo en la importancia del Estado, en la libertad económica, en la democracia. Si tuviera que definirme políticamente, diría que soy liberal progresista. En julio sale un libro mío, una autobiografía política, y ahí quizás quede más clara cuál es mi voz y mi opinión sobre asuntos públicos un poco más amplios que solo la cultura.

Estado y privados

En el departamento de Javiera Parada lucen obras de Claudia Peña y Coco González, entre otros artistas. En el mismo piso, frente al Parque Bustamante, vivió el estallido social. Y la violencia que observó y la actitud de la izquierda frente a ella la alejaron de ese sector.

—Fue muy duro para todos los que vivimos acá, porque estuvimos durante mucho tiempo viviendo entre bombas lacrimógenas, cortes de tránsito; era difícil llegar a la casa. Y por eso mismo creo que la infraestructura cultural y la cultura son tan importantes, porque nos ofrecen un lugar donde nos podemos encontrar. En este país necesitamos volver a encontrarnos, necesitamos aceptar que somos una sociedad diversa, que tenemos distintas opiniones, y eso no puede ser solucionado a piedrazos, sino conversando, viendo qué cosas en común tenemos.

En otros países, especialmente en el mundo anglosajón, existe una cultura de donaciones mucho más desarrollada, con incentivos tributarios claros.

El libro que acaba de editar plantea la necesidad de métodos que permitan cuantificar el impacto de las políticas culturales. En este sentido, ¿se trata de favorecer las actividades de mayor impacto?

Para hacer políticas públicas, sean de cultura o de cualquier otro ámbito, es importante saber cuál es el impacto de esas políticas que uno implementa. Y con esa información uno toma decisiones. Cada gobierno tomará las decisiones que considere, pero con datos a la vista. El problema de nuestro sector es que, por un lado, se mide poco, y cuando se mide, se mide de distinta manera. Y por eso la propuesta de Leonardo Ordóñez es que usemos ciertas metodologías que usa el Banco Interamericano, la OCDE, para que podamos conversar con los datos que existen sobre otros países también.

23 Abril 2026 Entrevista a Javiera Parada actriz Foto: Andres Perez Andres Perez

Pero hay obras o expresiones que no ofrecen un impacto medible de inmediato: la poesía, la danza, el cine arte...

Necesitamos datos para explicar que cuando uno mete recursos a distintas infraestructuras culturales, desarrollo de educación artística, distintos proyectos, es una inversión y no un gasto. Como los recursos son finitos, siempre uno va a tener que ir a defender por qué es más importante poner teatro o poesía o música en las escuelas. Pero, por supuesto, no todo es medible desde la economía y por eso esto es un capítulo de una serie de capítulos dedicados a las políticas públicas culturales. Porque hay cosas que no se pueden quizás medir en dinero, pero sí en el impacto que van a tener en bienestar de la sociedad, en salud mental.

¿Cómo evalúa el modelo de los fondos concursables?

Los fondos culturales, como el Fondart, han sido muy importantes y han permitido el surgimiento de compañías, proyectos y creadores. Incluso son envidiados por otros países. Pero creemos que requieren ajustes. Debería estudiarse la posibilidad de que los fondos no sean anuales, sino bianuales o trianuales, porque una institución o un festival no puede trabajar con un año de horizonte, sino que normalmente tienen una programación que va a dos, tres años, y requieren asumir compromisos que son más largos. También proponemos fortalecer los fondos basales, con estándares claros de gobernanza, rendición de cuentas y desarrollo de audiencias.

Ustedes relevan el rol del mundo privado, pero a menudo los gestores culturales se quejan de que el aporte privado en Chile es poco…

Ahí tenemos una gran deuda. En otros países, especialmente en el mundo anglosajón, existe una cultura de donaciones mucho más desarrollada, con incentivos tributarios claros. A mí me tocó ser agregada cultural en Estados Unidos, y cuando tú vas a los teatros, a los museos, tienes paredes con los donantes de primera categoría, los que donan sobre los cinco millones de dólares hasta los más chiquititos, pero al mismo tiempo los ciudadanos pueden donar. Por ejemplo, si eres miembro del MoMA, los 300 o 400 dólares que cuesta puedes descontarlos de tus impuestos. En el primer tomo viene una propuesta de Magdalena Aninat sobre cómo simplificar el sistema de donaciones para ser más accesible no solo a la gente que dona, sino también a los beneficiarios de las donaciones.

¿Qué le parece el Pase Cultural?

Soy defensora del voucher cultural desde hace muchos años. Es un subsidio a la demanda que, bien implementado, puede tener buenos resultados. Pero requiere seguimiento, evaluación y ajustes. En Chile tenemos un déficit de evaluación de políticas públicas. Hay que medir su impacto, corregir errores y mejorar su implementación. Pero me parece una herramienta valiosa para ampliar el acceso, especialmente en jóvenes y adultos mayores. Y si alguien quiere gastar ese recurso en Shakira, en Bad Bunny o en Tchaikovsky, está en su derecho. Todo eso es cultura.

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