Por José Miguel WilsonMinistros protagonizan intenso despliegue para buscar apoyos de la DC y el PDG en vísperas de ingreso de megarreforma
Las gestiones fueron encabezadas por el titular del Interior, Claudio Alvarado (UDI), quien sostuvo varias conversaciones para aprobar al menos la idea de legislar y evitar un bloqueo de parte de las fuerzas opositoras ante el Tribunal Constitucional (TC).

A las 7.30 horas de este miércoles el Presidente José Antonio Kast firmará el proyecto del Plan de Reconstrucción Nacional, la iniciativa central con que pretende dar un impulso legislativo a su plan de un gobierno de emergencia.
Adelantándose al ingreso de la iniciativa miscelánea -que plantea ajustes tributarios, modificaciones a la permisología medioambiental, medidas para la reconstrucción por los incendios en Valparaíso y el Biobío y restricciones para la gratuidad en educación superior-, ministros del Presidente Kast y las bancadas de diputados ya comenzaron a hacer sus primeras jugadas legislativas.
En particular, el titular del Interior, Claudio Alvarado (UDI), sostuvo varias conversaciones para comenzar a buscar votos al menos para la idea de legislar de la iniciativa y evitar un bloqueo de parte de las fuerzas opositoras ante el Tribunal Constitucional (TC). Todas esas gestiones permitieron generar un clima menos adverso para la iniciativa, que en el mejor escenario podría votarse en tres semanas más.
Votos DC y PDG
El martes en la tarde, el ministro del Interior sostuvo al menos dos reuniones con los diputados de la DC, que en la última semana pasaron por varias posturas, desde anunciar un requerimiento ante el TC, abrirse a la idea de legislar, luego a anunciar su rechazo y finalmente a abrirse nuevamente a votar a favor.
En las conversaciones con Alvarado participó el jefe de bancada de la DC, Jorge Díaz, y la diputada Priscila Castillo (DC), quien integra la Comisión de Hacienda.
Una de las principales demandas de la Falange es favorecer a las pymes con los cambios tributarios.
Alvarado, además, se reunió al mediodía del martes con los diputados del PDG, que el lunes también almorzaron con el ministro secretario general de la Presidencia, José García (RN). Luego en la noche del martes volvieron a sostener otra cita de carácter más técnico con el mismo García y el titular de Hacienda, Jorge Quiroz.
En el PDG quedaron conformes con las reuniones realizadas con Alvarado, García y Quiroz, donde reiteraron su pliego de peticiones para abrirse a aprobar.
Incluso, en el Partido de la Gente atribuían la demora del Ejecutivo a ingresar la iniciativa a la posibilidad de que algunas de sus propuestas sean recogidas. Dentro de las medidas figura la rebaja del IVA de los medicamentos, la reducción de la canasta básica, la eliminación del impuesto a los pañales y a los adultos mayores y eventualmente la reposición del Fondo de Utilidades Tributables (FUT), mecanismo que el gobierno no desecha de plano, pero que pierde sentido con la ida de una reintegración tributaria que plantea la megainiciativa (los dueños pueden descontar impuestos de lo que pagan sus empresas).
El ministro del Interior también sostuvo conversaciones particulares con algunos diputados de la bancada PPD-Independiente, que si bien ha tenido una canal de negociación abierto con el Ejecutivo, este martes endurecieron su postura.
Incluso, el jefe de este grupo parlamentario, Raúl Soto (PPD), emplazó “especialmente al PDG y a Franco Parisi a que no quemen, que no dilapiden su capital político dándole la mano a los más ricos y al gran empresariado, y dándole la espalda a la clase media, a los sectores vulnerables y a las pymes llegando a un acuerdo con el gobierno”.
Uno de los factores que explicaba el endurecimiento del PPD era que el gobierno no había respaldado las indicaciones presentadas por esta bancada en el proyecto de Escuelas Protegidas, a pesar de que ellos aprobaron la idea de legislar a diferencia del PDG que rechazó ese proyecto educacional.
Alvarado también se juntó con la diputada Johana Pérez y los senadores Matías Walker y Miguel Ángel Calisto. Igualmente sostuvo otro diálogo privado con legisladores del Frente Amplio, pero para abordar la problemática del sur. García, en todo caso, se reunirá con ellos para conversar del megaproyecto
Las reuniones de ministros continuarán este miércoles con una cita con los tres diputados liberales, que mayoritariamente están abiertos a aprobar el megaproyecto, al menos en su idea de legislar.
Jugada de Alessandri
En tanto, la mayoría de las bancadas de la Cámara ya maneja un preacuerdo para tramitar la propuesta presidencial.
En la reunión de comités del lunes, el presidente de la corporación, Jorge Alessandri (UDI), propuso a los jefes de bancadas derivar la iniciativa a más comisiones como Medio Ambiente y Vivienda. Ello implicaría no tramitarla exclusivamente en la Comisión de Hacienda, como pretendía el Ejecutivo, a solicitud del ministro Jorge Quiroz.
El diseño tenía como objetivo descomprimir el ambiente en la Cámara, ya que la mayoría de las fuerzas opositoras amenazaban con recurrir al Tribunal Constitucional para reclamar la vulneración de las atribuciones del Congreso para discutir una iniciativa. Incluso, soterradamente había una amenaza de censura contra el presidente de la corporación si es que no actuaba con ecuanimidad y no defendía los intereses de la institución, al resolver este punto.
A juicio de algunos legisladores, la apuesta de la administración de Kast perjudicaba el debate democrático -al emular prácticas legislativas de Donald Tump en EE.UU. y Javier Milei en Argentina-, enviando un proyecto misceláneo, que, además, tenía que tramitarse en un plazo reducido de tiempo y solo por una comisión.
En respuesta, el gobierno argumentaba que las leyes misceláneas, a través del proyecto de reajuste del sector público, existen desde los años 90.
Sin embargo, desde la oposición replicaban que esas iniciativas de reajuste -que modifican diversos cuerpos legislativos- suelen ser precedidas de un consenso previo, por lo tanto, no son una mera imposición del Poder Ejecutivo como lo sería este megaproyecto.
El plan de Alessandri, avalado además por la recomendación jurídica del secretario de la Cámara, Miguel Landeros, planteaba ceñirse en lo posible a los plazos del gobierno, pero ampliando las comisiones. No obstante, consideraba algunas innovaciones que se apartaban de la expectativa gubernamental.
Según lo que se conversó en la reunión de comités, la idea sería que el megaproyecto partiera su tramitación en la estratégica Comisión de Hacienda, que preside el diputado Agustín Romero (republicano) y que luego fuera derivado a las instancias de Vivienda (para analizar los temas de reconstrucción y beneficios habitacionales) y Medio Ambiente (para revisar las medidas de permisología).
La propuesta consideraba, además, una fórmula creativa: que las comisiones de Vivienda y Medio Ambiente sesionaran en forma simultánea para no retrasar la tramitación de este combo legislativo.
A pesar de esas concesiones, el diseño planteado por Alessandri cayó mal en el Ministerio de Hacienda, ya que los planes de Quiroz se basan en acotar el margen de tramitación a la comisión de la cartera para tratar de tener despachado el texto por parte de la Cámara antes de 1° de junio, según planteó en una reciente entrevista en El Mercurio.
Esa estrategia, además, fue acordada en la etapa en que Kast tenía aún la calidad de presidente electo, por lo tanto, contaba -al menos hasta ahora-, con el apoyo de la Presidencia de la República, incluyendo al propio Mandatario y a su equipo de asesores.
La jugada del presidente de la Cámara, en todo caso, tenía el respaldo de la UDI, RN y contaba con cierto beneplácito de los ministerios del Interior y de la Secretaría General de la Presidencia, cuyos titulares, Claudio Alvarado (UDI) y José García (RN), han mostrado una faceta más pragmática en las últimas semanas en comparación con el estilo más dogmático de Quiroz.
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