Por Rocío LatorreLa Moneda cambia el tono por Plan de Reconstrucción y desdramatiza su impacto en el éxito del gobierno
Tras instalar la megarreforma como clave para el éxito del gobierno, en La Moneda han optado por corregir el mensaje. El Ejecutivo ahora busca relativizar su impacto, luego de que en privado se cuestionara el tono adoptado.

En política -comentan por estos días en La Moneda- hay una regla no escrita: evitar fijar públicamente aquello que no depende completamente de uno, como lo son las iniciativas que deben pasar por el Congreso. En las últimas semanas, sin embargo, el gobierno había tensionado ese límite al instalar el Plan de Reconstrucción Nacional como una pieza central del rumbo de la administración de José Antonio Kast.
Con una mayoría estrecha en el Congreso y la necesidad de asegurar votos fuera de sus filas -en particular del Partido de la Gente (PDG)- para aprobar la idea de legislar, el Ejecutivo apostó por dotar de épica a su principal iniciativa. Pero esa misma estrategia encendió alertas, tanto en la derecha como al interior de La Moneda, donde comenzó a instalarse el temor de que se estuviera “subiendo el precio” del proyecto más allá de lo conveniente.
Algunas de esas señales ya habían sido advertidas en el oficialismo. El jefe de bancada de los diputados republicanos, Benjamín Moreno, calificó hace algunos días la iniciativa como una suerte de “madre de las batallas”, equiparando el proyecto a lo que fueron las reformas de la segunda administración de Michelle Bachelet, reflejando el clima que comenzaba a rodear la tramitación.
Sin embargo, donde esa idea se cristalizó con mayor nitidez fue en la entrevista que el ministro de la Secretaría General de la Presidencia (Segpres), José García Ruminot, concedió a La Tercera. Ahí, el titular de la Segpres afirmó que el Plan de Reconstrucción Nacional era “clave en el éxito” del gobierno.
La declaración no pasó inadvertida. Con una oposición que ya había manifestado su intención de rechazar la idea de legislar -y, en particular, de bloquear la reducción del impuesto corporativo, considerado el corazón del proyecto-, en Palacio comenzaron a hacer un ajuste de diagnóstico.
En privado, distintos personeros coinciden en que haber elevado de esa forma la expectativa en torno a la iniciativa terminó por ser un error, al exponer flancos que podían ser explotados por sus adversarios.
El episodio, de hecho, trajo a la memoria un antecedente reciente. A semanas de asumir el gobierno del expresidente Gabriel Boric, el entonces ministro de la Segpres, Giorgio Jackson, vinculó el éxito de la agenda de esa administración al resultado del proceso constituyente. “Buena parte de las reformas que planteamos tienen como principal obstáculo la actual Constitución. El tener una nueva Constitución es una condición sine qua non para llevar a cabo estas agenda”, señaló en ese entonces, en un foro en Uruguay.
Con el paso del tiempo -y tras el triunfo del Rechazo-, esa asociación es leída en el oficialismo como un error que terminó condicionando políticamente a ese gobierno.
Con ese telón de fondo, en La Moneda comenzaron a virar el relato. El primero en marcar distancia fue el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, quien el domingo pasado, en entrevista con El Mercurio, buscó desdramatizar el alcance del proyecto. “El gobierno no se juega el éxito con este proyecto”, afirmó, en una señal que fue leída como un intento por descomprimir el debate y, al mismo tiempo, corregir el tono instalado días antes.
La línea fue reforzada este martes por la ministra vocera, Mara Sedini, quien se alineó con esa narrativa. “El éxito de este proyecto es para todos los chilenos. Nuestro gobierno está todos los días presentando nuevas iniciativas para mejorar la vida a los chilenos (...). Todos los proyectos que presentamos son importantes, pero si alguno fracasa, vamos a seguir adelante”, sostuvo.
Más que un cambio en el contenido de la iniciativa, en el Ejecutivo reconocen que el ajuste ha sido, sobre todo, comunicacional. Uno que busca evitar que el destino del Plan de Reconstrucción Nacional termine por transformarse en un plebiscito sobre el gobierno.
Luego de los retrasos en el ingreso a tramitación, el jefe de Interior, Claudio Alvarado confirmó esta mañana desde Valparaíso que la iniciativa se conocerá finalmente este miércoles: “El proyecto, como les señalé, mañana (miércoles) va a ingresar a la Cámara de Diputados e iniciará su trámite legislativo”.
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