Partido Republicano de J. A. Kast y acuerdo por nueva Constitución: "Asumiremos con valentía el desafío histórico de liderar la campaña del No"

José Antonio Kast inscribe al Partido Republicano en el Servel

10 de Junio del 2019/SANTIAGO José Antonio Kast junto a la directiva del Partido Republicano realizan inscripción y presentan estatutos al Servel. FOTO: RODRIGO SAENZ/AGENCIAUNO

Esto, luego de que el Congreso -a excepción del PC- acordara esta madrugada un plebiscito para el próximo año para modificar la Carta Magna. La colectividad de Kast defendió la actual Carta Magna, asegurando que "es el instrumento que ha permitido convertir a Chile en el país más exitoso de Latinoamérica" y que una nueva Constitución "redactada al alero de los abusos de la violencia callejera, por los mismos políticos que no han sabido defender a los chilenos en los últimos 20 años, no será más que una falsa promesa".




El Partido Republicano de José Antonio Kast -colectividad en formación- emitió esta jornada un comunicado para abordar el histórico acuerdo alcanzado la madrugada de este viernes por el oficialismo y la oposición (a excepción del PC) para avanzar en una nueva Constitución.

En el documento que subió el propio Kast a Twitter se afirma que el Partido Republicano asumirá "el desafío histórico de liderar la campaña del No" en el marco del plebiscito que se resolvió efectuar en abril del próximo año.

"Como Partido Republicano, asumiremos con valentía el desafío histórico de liderar la campaña del No, en defensa de un sistema constitucional que ha permitido que Chile tenga paz y prosperidad, al que Chile Vamos renunció defender por miedo o conveniencia, y trabajaremos incansablemente por colocar las urgencias sociales como prioridad en la discusión pública, ajenas del debate político que buscan imponer desde la derecha y la izquierda", se señala en el texto.

En el pacto alcanzado por el oficialismo y la oposición esta madrugada se establece que el plebiscito resolverá dos preguntas. La primera: "quiere usted un nueva Constitución? Apruebo o rechazo". La alternativa, por acuerdo de los parlamentarios se definió de esa manera y no con un "sí" o un "no". 

El "Sí" y el "No" fueron las opciones del plebiscito de 1988 en Chile para definir la continuidad de Augusto Pinochet en el poder. El triunfo del "No" tras la elección del 5 de octubre de ese año marcó el fin de la dictadura.

En tanto, la segunda interrogante que contendrá el plebiscito a efectuarse en abril próximo se definió de la siguiente manera: "¿qué tipo de órgano debiera redactar la nueva Constitución? Convención mixta Constitucional o Convención Constitucional". La primera "será integrada en partes iguales por miembros electos para el efecto, y parlamentarios y parlamentarias en ejercicio". En el caso de la segunda, "sus integrantes serán electos íntegramente para este efecto".

Minutos después de dar a conocer este comunicado, el líder del Partido Republicano en formación subió un tweet con el hashtag #VamosADecirQueNO.

https://twitter.com/joseantoniokast/status/1195379524730531840

En el documento, la colectividad asegura, además, que "rechazamos que la respuesta política a las urgencias sociales sea la creación de una asamblea constituyente, el financiamiento de nuevos políticos profesionales y la derogación de nuestra Constitución. Estamos convencidos que el problema no es el instrumento constitucional sino que el funcionamiento y dirección de las instituciones, que ha llevado al país a aumentar la burocracia, la captura política y la ineficacia en la gestión del Estado".

A juicio de la tienda "la crisis que vive el país es moral, no instrumental. Por lo mismo, es difícil concebir que la solución a los problemas que hemos detectado en nuestra sociedad, pase por una constitución redactada por los mismos actores políticos que han conducido al país a la situación en que se encuentra actualmente".

También defendieron la Carta Fundamental que rige actualmente, asegurando que ésta "es el instrumento que ha permitido convertir a Chile en el país más exitoso de Latinoamérica, librando a millones de chilenos de la pobreza extrema y construyendo bases sociales, económicas y políticas sólidas que son garantía de un país serio, estable y garante de los derechos de sus ciudadanos".

Finalmente, aseguraron que "una nueva Constitución, redactada al alero de los abusos de la violencia callejera, por los mismos políticos que no han sabido defender a los chilenos en los últimos 20 años, no será más que una falsa promesa, que, al romper su encanto, derivará en problemas aún mayores a los que hemos visto este mes que ha pasado. No se puede, por mandato constitucional,

imponer virtudes cívicas a exactamente el mismo grupo que ha carecido de ellas en la conducción política del país".

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