Desorden oficialista profundiza enredo del relato de La Moneda
Las iniciativas planteadas por republicanos generan preocupación en el resto del sector por la distracción que generan. Aunque apuntan principalmente al partido de Arturo Squella, tanto la UDI como RN han empujado temas que no son prioritarios para Palacio. En medio del desorden, algunos sostienen que falta un vocero de gobierno y mejor gestión política.

Privatizar Codelco, promover el proyecto “escucha su corazón”, indultar a los uniformados condenados durante el estallido social, reducir el número de diputados, eliminar el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) y sancionar con cárcel la venta de misoprostol.
Esas son algunas de las batallas en las que ha decidido entrar el Partido Republicano -junto a otros sectores de la derecha- ahora que la tramitación de la megarreforma que impulsa el gobierno del Presidente José Antonio Kast está casi concluida.
En Renovación Nacional (RN) han seguido con preocupación la conducta de los republicanos. En todo el espectro oficialista entienden que hoy las prioridades de La Moneda, con la etapa del plan de reconstrucción próxima a concluir, son la seguridad y el empleo, y que esas deben ser la base del relato del sector.
Por lo mismo, en el partido que encabeza Andrea Balladares inquieta que sea la colectividad fundada por el Mandatario la que intente desviar la agenda hacia otros temas. El asunto incluso ha sido abordado por los integrantes de la comisión política de RN. Una idea que se repite en esa instancia es que los republicanos no entienden que gobernar es bailar al ritmo de La Moneda.
En la UDI también son de la idea de que se debe privilegiar los grandes temas. La jefa y el subjefe de la bancada de diputados de ese partido, Flor Weisse y Sergio Bobdailla, respectivamente, enviaron una carta al presidente de los republicanos, Arturo Squella, para alertar sobre la distracción que han provocado las propuestas de la colectividad.

“Observamos con absoluta preocupación cómo, durante las últimas semanas, parte importante del debate público ha terminado concentrándose en iniciativas que escapan de las urgencias ciudadanas, como la intención de privatizar Codelco o sancionar con cárcel la venta ilegal o facilitación de misotrol”, se plantea en la misiva.
“Más allá de la opinión legítima que cada uno pueda tener sobre estas materias, resulta evidente que hoy no forman parte de las urgencias de la mayoría de los chilenos, por lo que instalarlas en este momento significaría un costo que algunos no estamos dispuestos a pagar", agregaron.

En entrevista con La Tercera, el diputado Eduardo Cretton, de la UDI, planteó que “es evidente que si nosotros queremos que este gobierno tenga éxito, tenemos que tratar de centrar nuestro esfuerzo más en aquellas cosas que nos unen que en aquellas cosas que nos dividen. Sobre todo, centrar nuestro esfuerzo en hacernos cargo de la emergencia”.
“Necesitamos una mayor coordinación para no perder el norte de lo que nos llevó hasta el gobierno”, agregó Cretton.
En el resto del oficialismo hacen presente que tanto RN como la UDI también se han escapado de la agenda del gobierno. Mencionan, por ejemplo, que el partido encabezado por Balladares fue el que más activamente propuso la reforma para elevar los requisitos de las acusaciones constitucionales.

Por otra parte, los diputados de la UDI, junto a los libertarios, entregaron una carta al ministro de Justicia, Fernando Rabat, para solicitarle cerrar el INDH. Algo que no está en los planes del gobierno, puesto que su intención es reformar la organización. Esta solicitud, además, fue respaldada por el presidente y los diputados del P. Republicano.
Los diputados de la UDI también presentaron la “Agenda Mártires de Chile”, que incluye medidas para fortalecer el apoyo a las familias de carabineros fallecidos. Además, esa colectividad prepara una propuesta de acompañamiento para mujeres que quieran abortar con las causales vigentes.
En Chile Vamos, de todas formas, hay quienes defienden que se pueda avanzar en asuntos más ideológicos. “La agenda valórica no compite con las urgencias del país. Podemos legislar para enfrentar la delincuencia y reactivar la economía, sin renunciar a defender las convicciones que muchos chilenos nos pidieron representar. Cada partido tiene derecho a impulsar los temas que considera relevantes. Desde RN creemos que la agenda valórica tiene un espacio legítimo, pero como se sabe es el gobierno el que impone el ritmo legislativo", sostuvo el diputado Eduardo Durán.

En medio del desorden, al interior del oficialismo surgen voces que hacen notar que a La Moneda le hace falta un vocero. Tras la salida de Mara Sedini del gobierno, Kast optó por que el titular de Interior, Claudio Alvarado (UDI), lidere esas dos carteras. En la práctica, sin embargo, él no ha actuado como un portavoz activo del Ejecutivo.
Este miércoles, en radio Agricultura, la vicepresidenta de la UDI María José Hoffmann planteó que “necesitamos un ministro vocero (...). Lo deberíamos repensar en un sector como el nuestro (...), porque no somos buenos con las comunicaciones (...). Cuando tenemos un talón de aquiles, como ha sido el tema de las comunicaciones en la derecha, quizás no sería mala idea pensar (...) en tener una persona encargada de las vocerías, como ha sido siempre”.
La preocupación en el oficialismo no es solo por la carencia de un vocero claro. Transmiten que el prinicipal problema es la falta de conducción política y aunar un relato del gobierno en distintas materias. Por ejemplo, dicen las mismas fuentes, el Ejecutivo ha estado desordenado para enfrentar la imposición de aranceles de Estados Unidos a la economía chilena.
Eso quedó de manifiesto porque mientras el canciller Francisco Pérez Mackenna intentó salir a contener la situación, sus pares Fernando Barros (Defensa) y Jaime Campos (Agricultura) emitieron duras críticas sobre la decisión del país norteamericano, tanto así que el embajador de Estados Unidos en Chile, Brandon Judd, señaló -en radio Biobío- que “si dos ministros que no son parte de la negociación quieren hacer comentarios provocativos que socaven la habilidad de sus colegas de negociar, es tema de ellos“.
Lo mismo ha ocurrido con el caso del proyecto de ley “Escucha su corazón”, en el cual el ministro José García Ruminot abrió la puerta a sentarse a conversar con los libertarios, mientras que otros secretarios de Estado evitaron involucrarse en el debate.
Un escenario similar se vio con la idea de privatizar Codelco. Ahí, agregan, también hubo matices entre secretarios de Estado.
Entre los partidos del oficialismo sostienen que si bien han tenido avances en la coordinación con el Ejecutivo -el propio Presidente Kast instaló reuniones con los presidentes de partido a raíz de la crisis de convivencia que existe en la derecha y que se profundizó tras la presentación de la fallida acusación constitucional contra Nicolás Grau -, agregan que falta aceitar ese trabajo.
En La Moneda, en todo caso, intentan desdramatizar el escenario. Agregan que, una vez despachada la megarreforma y con otros proyectos en curso que se ingresarán al Congreso, el mapa debería ordenarse.
Sobre el impulso que han tomado algunas iniciativas promovidas por parlamentarios del oficialismo -como la eventual privatización de Codelco, la eliminación del INDH o el respaldo de parlamentarias republicanas al proyecto “escucha su corazón”- en Palacio también le bajan el perfil.
En el Ejecutivo recalcan que se trata de propuestas impulsadas desde el Congreso y no de prioridades definidas por el gobierno. La apuesta, explican, sigue siendo concentrar el capital político en las materias que marcaron el triunfo de Kast: seguridad, reactivación económica y, tras el sistema frontal, la reconstrucción de las zonas afectadas.
Bajo esa lógica, en La Moneda transmiten que no existe interés en abrir nuevos debates valóricos que puedan competir con la agenda del Ejecutivo. El mensaje es que las colectividades oficialistas tienen espacio para impulsar sus propias iniciativas, pero que, al menos en esta etapa, esperan que la coalición privilegie aquellos proyectos alineados con los objetivos del gobierno.
En el caso de Codelco, por ejemplo, la prioridad que transmiten en el gobierno es ordenar la gestión de la empresa estatal antes de abrir una discusión sobre eventuales cambios en su propiedad. Además, enfatizan que no es algo que haya estado en el programa del Mandatario. El foco, aseguran, está puesto en fortalecer la administración de la cuprífera estatal y no en instalar un debate sobre privatización.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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