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De la intervención del Mepco al cobre récord: el giro que mejora el panorama de la economía y alivia la situación fiscal

En marzo, la guerra en Medio Oriente disparó el valor de los combustibles, cuyo impacto fue traspasado íntegramente a nivel local. Cinco meses después, el escenario se invirtió: el cobre marca este martes un máximo histórico en Londres, el petróleo retrocede y los economistas anticipan menor inflación, mejores cuentas fiscales y un dólar a la baja.

El cobre sube y también sus perspectivas, mientras que el petróleo baja.

Hace poco más de cuatro meses, el panorama para los términos de intercambio -que miden el precio de las exportaciones de un país frente al de sus importaciones- chilenos era el opuesto al de hoy. La guerra en Medio Oriente, iniciada el sábado 28 de febrero, disparó el valor del petróleo y golpeó de lleno a la economía nacional que importa más del 95% del crudo que consume.

El mayor impacto se produjo el 23 de marzo, cuando el precio de los combustibles locales registró un salto histórico luego que el gobierno ajustara los parámetros del Mepco y traspasara al consumidor la totalidad de la escalada de la cotización del petróleo.

En paralelo el cobre, el principal producto de exportación del país, caía el 19 de marzo a 536,42 centavos de dólar la libra en la Bolsa de Metales de Londres (BML), su mínimo del año.

El punto de giro llegó el domingo 14 de junio, cuando Estados Unidos e Irán anunciaron un memorando de entendimiento de 14 puntos, mediado por Pakistán y Qatar, para un cese al fuego de 60 días, la reapertura del estrecho de Ormuz y el levantamiento del bloqueo naval.

El pacto enfrentó tensiones posteriores y hasta hoy continúan algunos enfrentamientos, pero los mercados tomaron nota: el petróleo comenzó a retroceder y el cobre retomó la senda alcista, aunque sobre todo el primero con altibajos.

El resultado de ese cambio queda en evidencia en estos días. La cotización de contado del cobre alcanza un nuevo máximo histórico en la BML: 643 centavos de dólar la libra (US$ 6,43). El metal rojo acumula un avance de más de 13% en lo que va del año y promedia US$ 5,97 la libra en 2026, con un alza de 5,6% desde el inicio de la guerra.

El antes y después de las bencinas tras el salto histórico de marzo.

El petróleo, por su parte, va en la dirección contraria. Según datos de TradingView, el barril de WTI opera en torno a US$ 75,93 y el de Brent en US$ 79,62, con caídas de 10,19% y 10,08% en las últimas cinco jornadas, respectivamente.

Ambos crudos todavía acumulan alzas en el año (31,28% el WTI y 29,64% el Brent), pero están muy por debajo de los niveles de la guerra: de acuerdo con análisis publicados en TradingView, el Brent llegó a un máximo intradía de US$ 119,44 al inicio de las hostilidades.

Cuentas fiscales

El nuevo escenario expresado en mejores términos de intercambio para Chile también alivia uno de los flancos más sensibles de los últimos meses: las cuentas fiscales.

El estado en que se heredó la “caja fiscal” ha sido motivo de amplio debate económico y político, y de fricciones entre el gobierno de José Antonio Kast y el ex de Gabriel Boric. La administración Kast anunció fuertes ajustes en el gasto ministerial y, de hecho, el alza histórica de los combustibles del 23 de marzo se adoptó bajo el argumento de las debilitadas arcas fiscales.

La Moneda y el Ministerio de Hacienda. Andres Perez

En ese contexto, el mayor precio del cobre significa más ingresos para el Fisco, un punto que varios de los economistas consultados destacan en sus análisis.

La mejora en los términos de intercambio llega, además, en un momento de mayor optimismo sobre la economía chilena. El Imacec de junio anotó un alza de 2,4%, por encima de las expectativas, poniendo fin a cinco caídas mensuales consecutivas y alejando la temida recesión técnica. Fue el mejor desempeño mensual desde septiembre de 2025, cuando la actividad creció 3,3%.

Un doble viento a favor

¿Qué significa para Chile este nuevo escenario de precios? Para el economista jefe de BCI, Sergio Lehmann, “viene muy bien”.

Sergio Lehmann, economista jefe de BCI.

En primer término, baja las presiones inflacionarias. Ello se deriva del menor precio de combustibles, junto al retroceso en el tipo de cambio que este escenario conlleva. Adicionalmente, mejora el ánimo de los mercados, impulsando el apetito de empresas y consumidores. Además, por el lado del precio del cobre, las cuentas fiscales se ven favorecidas”, señala.

Ángel Cabrera, economista socio de Forecast Consultores, conecta directamente el crudo con el episodio de marzo: “La caída en el precio del petróleo va a permitir que el efecto inflacionario transitorio provocado por el alza de marzo se vaya revirtiendo más rápidamente, lo que es bueno para el poder adquisitivo de las familias y eventualmente el consumo del sector privado”.

Pero Cabrera dice que mucho más relevante que el petróleo es, “sin duda”, el alto nivel del precio del cobre. El experto recuerda que el precio promedio actual está muy por arriba de los 470 centavos de dólar por libra que proyectaba el Banco Central en su informe de política monetaria de diciembre.

Esto tiene implicancias tremendas en toda la economía”, sostiene Cabrera, especialmente en materia fiscal, debido a los mayores retornos por venta de cobre.

Angel Cabrera LAURA CAMPOS

“Por lo tanto, el déficit fiscal se reduce con mayor velocidad y alivia un poco el esfuerzo que tiene que hacer el gobierno para normalizar, corregir las cifras fiscales”, explica.

Cabrera argumenta que en materia de comercio exterior, solo por el efecto del cobre, podrían llegar a Chile unos US$ 18 mil millones extra en exportaciones respecto a lo que se proyectaba a finales del año pasado.

Eso genera un enorme excedente en balanza comercial, lo que a su vez genera una presión bajista sobre el tipo de cambio que se debiera ir manifestando en los próximos meses, también contribuyendo a bajar la presión inflacionaria”, afirma.

Patricio Rojas, economista de Rojas y Asociados, resume el fenómeno en una frase: “La subida del precio del cobre y la baja del precio del petróleo implica una clara ganancia en los términos de intercambio de la economía chilena”.

Rojas coincide en que este hecho no sólo implica mayores ingresos para el Fisco, sino que los consumidores chilenos “reciben un shock positivo por efecto precio e ingreso” que se refleja en un incremento en su ingreso disponible.

Patricio Rojas. Andres Perez

“Esto (es) positivo para el consumo privado y para las expectativas de los agentes”, asegura el experto.

En línea con la recuperación que mostró el Imacec de junio, Rojas proyecta que, por base de comparación, “es altamente probable” que los Imacec del segundo semestre sean todos positivos, con un crecimiento promedio en torno a 2,5% anual en la segunda mitad del año, en un escenario conservador.

“Con ello, la economía crecería en el año 2026 en torno a 1,2%-1,3% anual, con expectativas de hacerlo del orden de 3% anual en el 2027”, estima.

Cecilia Cifuentes, directora del Centro de Estudios Financieros del ESE Business School Chile, comparte el diagnóstico de fondo de los mejores términos de intercambio.

“El impacto de eso es una mejora de términos de intercambio. Y eso, por supuesto, que genera un efecto ingreso positivo y dinamiza la actividad”, manifiesta.

Cecilia Cifuentes Andres Perez

Pero introduce un matiz: “Hay que tener, sí, cuidado con esto, porque estamos en un periodo de altísima volatilidad, sobre todo en el precio del petróleo. El precio del cobre ha mostrado una tendencia más firme al alza, pero el precio del petróleo está en un contexto de mucha volatilidad. Entonces, todavía es difícil proyectar una tendencia, pero el impacto de todas maneras sería positivo”.

La otra cara: el dólar

El segundo canal por donde el cobre récord permea a la economía es el tipo de cambio. Al cierre de esta edición, el dólar cotizaba en torno a los $ 914, cerca de mínimos en cinco semanes, de acuerdo a los registros de Tradingview.

Sin la amenaza geopolítica, los fundamentos del cobre deberían seguir soportando estos precios históricamente altos y, por ende, traducirse en un mayor empuje al peso chileno.

Sí, (el dólar) debería tender a bajar algo más hacia los próximos meses”, indica Lehmann.

Cabrera advierte que el cobre no es el único factor que determina el comportamiento del tipo de cambio local, aunque admite que debería estar más abajo. Aún así, en la actual coyuntura, prevé que en los próximos meses el dólar va a experimentar una caída importante, “definitivamente” por debajo de los $900.

De hecho, mi estimación es que el tipo de cambio va a aterrizar en torno a los $840, $850 en algún momento de la primera mitad del próximo año, si es que no es antes”, proyecta.

El dólar debería estar más bajo considerando el precio del cobre. JAVIER TORRES/ATON CHILE

Para Cifuentes, la foto actual esconde una anomalía en el sentido de que “efectivamente” el tipo de cambio parece muy alto para el nivel en que está el precio del cobre.

Su explicación apunta a factores macrofinancieros: “Yo creo que lo que está pasando es que el tipo de cambio está reflejando el hecho de que hay un diferencial de tasas de interés con Estados Unidos, que es bastante bajo. Hay una expectativa además de que Estados Unidos pueda subir sus tasas, entonces finalmente lo que está ocurriendo es que el riesgo financiero de Chile o el riesgo soberano, en vez de reflejarse en tasas de interés, es el tipo de cambio el que acusa el impacto”.

Y remata: “De alguna manera es el tipo de cambio, no las tasas de interés, lo que refleja el riesgo político y el riesgo macro de Chile actualmente”.

El viento externo sopla a favor, pero no lo es todo. Como alerta Rojas, “el actual comportamiento de la economía chilena, de una notoria debilidad, depende más de aspectos domésticos que de aspectos externos”.

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