El liderazgo femenino en la voz de las siete directoras de AmCham, el primer gremio donde las mujeres son mayoría

La gerente general de AmCham, Paula Estévez, junto a las directoras Sandra Guazzotti, Ximena Auil, Kathleen Barclay, Asise Fernández, Susana Sierra, Macarena Navarrete y Roberta Valenca.

La mesa de la Cámara Chileno Norteamericana de Comercio ya era paritaria. Esta semana, sin embargo, las mujeres tomaron la delantera. Se nombraron siete directoras versus seis directores. Un proceso -eso sí- que partió hace 20 años. En 1992 sumaron a las primeras representantes a la cúpula del gremio; una dinámica replicada de las compañías norteamericanas. Y que hoy, poco a poco, comienza a tener su símil en Chile. En esta conversación, las directoras de AmCham reconocen el avance, pero estiman que aún falta mucho; cuestionan la pasividad en la búsqueda de talento femenino y ahondan en la necesidad de medidas para recuperar el empleo perdido en pandemia.




Kathleen Barclay recuerda que fue en 1992 cuando la Cámara Chileno Norteamericana de Comercio (AmCham) nombró a las primeras dos mujeres en su directorio: ella y Pamela Camus. Hace 20 años. “Fue una convicción particularmente del presidente de aquella época de que para representar efectivamente a los socios necesitábamos sumar mujeres”, rememora la ahora socia fundadora de KCB Asesorías y directora de empresas. Hoy, dos décadas después, la Cámara consolidó esa visión. Si ya tenían un directorio paritario, esta semana asumió una mesa mayoritariamente femenina. Se transformó en el primer gremio en tener un directorio con más mujeres que hombres: siete versus seis. A ellas se suma, además, la gerente general Paula Estévez. “Creemos que la promoción del liderazgo femenino debe comenzar por casa. Y nuestro directorio es prueba de esto”, señala esta última.

En la pantalla están la past president de AmCham Chile y Head of Google Cloud Multi Country Region de Latam, Sandra Guazzotti; la gerente general de 3M Cono Sur, Ximena Auil; la directora de la Unidad de Negocios Cluster Sur de Johnson & Johnson Medical Devices, Asise Fernández; la Country Managing Partner EY Chile, Macarena Navarrete; la Multi Country General Manager Chile, Bolivia y Paraguay de The Coca-Cola Company, Roberta Valenca; la socia y fundadora de BH Compliance, Susana Sierra, y Kathleen Barclay. Todas conversaron con Pulso; el avance de los liderazgos femeninos y los desafíos de cara al 2022 fueron parte de los temas.

AmCham viene replicando hace décadas las prácticas de las compañías en EE.UU., un país donde la inclusión es más generalizada, incluyendo la integración de las mujeres. “Las empresas norteamericanas han entendido hace mucho tiempo la importancia de la diversidad para ser exitosos en su negocio”, dice Barclay.

En Chile –señala Susana Sierra- estamos unos doce años atrasados. “AmCham está mirando al mundo. Y soy súper crítica con la típica empresa chilena o gremio chileno que está siempre mirándose el ombligo. Muchos de los temas que se están hablando hoy, tanto de sustentabilidad, de diversidad de los directorios, de impulsar a las mujeres dentro de las organizaciones, son temas que se venían hablando en el mundo hace mucho tiempo. Y acá, se puso de moda, por así decirlo, hace muy poco”. Y de ahí el retraso, refuerza. “Falta la lógica del gobierno corporativo que no todos los gremio tienen, la lógica de mapear las competencias necesarias para construir un plan. Y si los gremios no logran conectar con la sociedad, con lo que está pasando afuera, terminan quedando sin voz, sin un espacio de diálogo”, subraya Roberta Valenca.

Actualmente, las mujeres son la mitad de la población mundial, pero aportan un 37% del PIB. Se estima que esa cifra aumenta en 9 puntos si se le suma el empleo no remunerado. Además, son el 46% de la fuerza laboral, pero solo ocupan un 10% de las posiciones en directorios. Aún existen gremios donde no hay mujeres. En la principal entidad empresarial, la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC), todos los presidentes de rama son hombres, lo mismo ocurre en la Asociación de Bancos. En la Sociedad Nacional de Agricultura sólo hay una representante femenina.

“Acá tiene que haber una intencionalidad. No es solo que las mujeres quieran participar, es un cambio cultural que a los gremios les ha costado”, señala Asise Fernández. “El gran desafío es incluir estos temas dentro del propósito de las empresas. Si se hace por marketing, porque se ve bien, está destinado a fracasar, porque en el fondo voy poniendo la mujer por el ckeck list. Y así hemos visto muchas empresas que ponen a una y ahí se quedan, en vez de tomarlo como que esto es algo real que se necesita para que la empresa sea sostenible a futuro”, complementa Susana Sierra. De hecho, recuerda cuando asumió como directora de Correos de Chile: “Había gente que me decía ‘tú me quitaste el cupo por tener el pelo largo’. Y todavía hay hombres en Chile que piensan así, que creen que no los eligieron porque les faltó ponerse vestido”.

Hoy, la clave -concuerdan- está en definir las competencia e ir tras los talentos, indistintamente de quienes los ejerzan. Salir de la zona de confort y abrirse a sumar diversidad para conectar con la sociedad...o si no, el futuro de esa organización puede ser su desaparición. “La sociedad está gritando para esto. Y las compañías van a empezar a entender la relevancia de eso para el éxito de sus propios negocios. Y cuando tengan la convicción, vamos a ver el cambio”, dice Barclay. “Hoy veo a más empresas chilenas tomando la relevancia de la mujer y de otros tipos de diversidad para tener éxito, y lo tienen que hacer, porque si no van a morir”, puntualiza.

Tal panorama no desconoce, eso sí, los avances. Ximena Auil es directora de la Asociación de Proveedores Industriales de la Minería (Aprimin). Hace tres años, no existían mujeres en la mesa. Hoy, hay cuatro. “La brecha todavía es muy grande, pero hemos avanzado a pasos agigantados”.

Actualmente, el esfuerzo es más tangible –estiman- porque existen indicadores que permiten medir el impacto de la inclusión de mujeres en el negocio. Además de rankings donde las empresas pueden mostrar los avances.

La disponibilidad

El Covid-19 hizo que el empleo femenino retrocediera en una década. De más de un 52% de participación laboral, caímos a un 45%. Y si bien el porcentaje se ha ido recuperando, llegando a una tasa de 47,3%, sigue muy lejana del período prepandemia. Esa será una de las tareas de 2022. “Tenemos más de medio millón de mujeres que están inactivas y posiblemente no vuelvan al mercado laboral: este es un imperativo bien importante”, señala Sandra Guazzotti. A su juicio, la reactivación económica debe tener un enfoque de género. Y más allá de si son vía subsidios o no, Macarena Navarrete apunta a generar un paquete de medidas que impulse la empleabilidad. “Habiéndose perdido tanta participación, tiene sentido que hayan medidas específicas para que exista más participación femenina en el mercado laboral. Hay que tomar medidas para que ese balance se retome”, opina.

En 3M, por ejemplo, ya en todos los procesos de reclutamiento hay mujeres y en AmCham tienen un programa de mentorías para impulsar la empleabilidad de mujeres en posiciones de importancia. “La mujer va a tener un rol fundamental en lo que es la reactivación económica. La pandemia si en algo ayudó es en la flexibilidad por el teletrabajo, que le va a permitir desempeñarse en roles que antes no podía por estar trabajando desde su casa”, explican.

Las directoras refutan lo que varias han escuchado de gremios y empresas: No hay mujeres. Así -señalan- justifican la baja representatividad del genero en cargos claves. Ellas lo niegan. “Mujeres hay. Lo que pasa que hay que buscarlas, hay que encontrarlas, hay que motivarlas, hay que invitarlas”, destaca Ximena Auil.

Hace algunos años, Sandra Guazzotti partió a trabajar a Asia. Dejó a su familia en Chile. Fue duramente criticada por asumir esa tarea, recuerda. Susana Sierra se fue a vivir recientemente a Estados Unidos por su trabajo. La presión social de su círculo también cayó sobre ella. “No piensas en tu marido y tus hijos”, le dijeron. Esas historias se repiten.

“Las mujeres también nos hemos ido quedando atrás frente a ciertas oportunidades por los sesgos y la presión social, y eso hay que romperlo”, dice Guazzotti. Apuntan a la corresponsabilidad en las tareas domésticas como aspecto clave en este desarrollo.

Y si bien las cuotas no son una herramienta que les guste, para esta etapa puede ser una buena solución. Macarena Navarrete, explica así su visión: “Yo antes era completamente contraria a las cuotas, pero veo que, en algunas áreas del quehacer nacional, si no tenemos cuotas, es muy difícil avanzar, en particular en el sector público, donde tienes cuotas de tal o cual sector político y de tal o cual región y de tal o cual partido. Hay tanta regla que, si tú no tienes una regla a favor de las mujeres, la verdad es que las mujeres no avanzan nunca”. “Las cuotas no me gustan, porque en el fondo es esto de que me eligieron porque tengo el pelo y uso falda. Sin embargo, dicho eso, creo que es una de las vías que tenemos que utilizar para ir avanzando en este camino”, complementa Ximena Auil.

En Estados Unidos existe la sigla DEI: Diversidad, Equidad e Inclusión. Resume las claves para sumar todas las miradas a la organización y, por de pronto, a las mujeres. A raíz de eso, las directoras recuerdan una frase de la experta en inclusión y encargada del tema en Netflix, Verna Myers: “Diversidad es que te inviten a la fiesta; inclusión, es que te inviten a bailar”. Sandra Guazzotti agrega: “Equidad es que te pongan la música que te gusta; es encontrar a las mujeres donde están, atraerlas y hacerlas parte, porque sí hay”.

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