El plan de Cerda: El ministro de Hacienda dibuja sus prioridades para el segundo semestre

Rodrigo Cerda, ministro de Hacienda. Foto : Andres Perez07 Mayo 2021 Entrevista a Rodrigo Cerda Ministro de Hacienda. Foto : Andres Perez

Los próximos seis meses no serán menos agitados para el ministro Rodrigo Cerda. Si con la discusión de los mínimos comunes hubo extensas negociaciones, lo que se viene ahora no será muy distinto. Incluso se anticipa más complejo. En carpeta tiene dos proyectos fijos: la Ley de Presupuestos 2022 y la que fija el reajuste del sector público. A ello se le suma la esperada propuesta sobre exenciones tributarias y apuntalar la economía con medidas para la reactivación.




Un presupuesto 2022 que se aleja de la pandemia

La expectativa del gobierno es que en el Presupuesto 2022 se vaya retirando el impulso fiscal entregado este año para hacer frente a la emergencia. Sin embargo, ese objetivo no será fácil, considerando que habrá elecciones presidenciales y parlamentarias y que la evolución de la pandemia no es clara. Así lo anticipan economistas y parlamentarios. En Hacienda dicen que “el desafío en esta materia es mantener el nivel de gasto definido en el Marco de Entendimiento del Fondo Covid”.

En lo procedimental, actualmente Hacienda se encuentra en la etapa de formulación presupuestaria. Esto es un trabajo conjunto que realiza la Dirección de Presupuestos en base a la presentación del presupuesto que hacen los distintos servicios públicos. Esta etapa puntual, durante junio y julio, contempla reuniones técnicas con las carteras. Luego se formula la propuesta final que vuelve a contemplar la opinión de ministerios y servicios.

En paralelo, Hacienda convoca en julio al comité de expertos del PIB tendencial y del precio del cobre de largo plazo para que realicen sus proyecciones.

El Presupuesto debe ingresar al Congreso a más tardar el 30 de septiembre y el plazo de discusión es de 90 días desde que se ingresa. Es decir, a fines de noviembre debe estar despachado.

El senador e integrante de la Comisión de Hacienda, Carlos Montes (PS) sostiene que este erario será complejo, porque tiene que “contemplar la posibilidad de un rebrote del virus, un plan de reactivación y nuevos recursos de libre disposición para el próximo gobierno. Esos tres ejes son claves en la discusión”. El senador José García Ruminot (RN) espera que si el Banco Central comienza a retirar los estímulos monetarios, el “Fisco debe hacer lo mismo, más aún si pensamos que parte significativa del mayor gasto fiscal se ha financiado con endeudamiento y uso de los cada vez más escasos ahorros”.

Los economistas coinciden en que este debate no será fácil. “El impulso fiscal de este año es insostenible como política permanente. Llegaremos a un gasto fiscal superior al 30% del PIB, casi 10 puntos superior al del 2018. Tomando en cuenta que las restricciones sanitarias debieran eliminarse pronto de la mano de la inmunidad de la población, será necesario retirar este impulso y parte importante de ese trabajo debiera plasmarse en el presupuesto del próximo año. Sin embargo, dependiendo de la situación, habrá que mantener recursos bien focalizados en sectores muy afectados y destinar mayores esfuerzos a la reactivación”, dice Macarena García, de Libertad y Desarrollo.

Alejandro Fernández, economista de Gemines, acota que “desde el punto de vista técnico, retirar el impulso sería lo correcto suponiendo que la pandemia está un poco más bajo control. No obstante, considerando que la discusión se realizará durante las elecciones, es probable que existan presiones para que el ajuste sea menor. El gasto debe disminuir en términos absolutos en relación a este año, pero lo hará en menor grado de lo que debería”.

Exenciones tributarias, el proyecto forzado

No ha sido fácil para Hacienda avanzar en este proyecto. A principios de año, cuando recién asumía Rodrigo Cerda, dijo que no era una prioridad. A medida que avanzaron los meses fue cambiando de tono y nuevamente lo relevó junto con los sucesivos anuncios que entregó el Presidente Sebastián Piñera indicando que se presentaría un proyecto para abordar las exenciones tributarias. Y ahora último fue parte del acuerdo de mínimos comunes, y por ello, ya pasó a ser parte de un tema prioritario para Teatinos 120. En el gobierno se sigue trabajando en esta iniciativa.

El senador Carlos Montes sostiene que “esperamos que se ingrese pronto y lo que hemos sabido es que habría ya un proyecto en la Secretaría General de la Presidencia, pero esperamos verlo”. En tanto, el senador José García Ruminot (RN) acotó que “me imagino que despachándose reajuste de salario mínimo se abordará exenciones, partiendo por aquellas donde existe mayor consenso técnico y político”.

El siempre complejo reajuste para el sector público

La discusión del salario mínimo se ha extendido más allá de lo que Hacienda esperaba y recién este viernes se pudo destrabar en una comisión mixta y con una nueva propuesta del gobierno. Este escenario es bien probable que se repita cuando en noviembre se deba negociar el reajuste del sector público.

Considerando que este año puede ser más complejo debido a que la crisis sanitaria y económica sigue presente, los 16 gremios que integran la mesa del sector público ya comienzan a analizar lo que será esta nueva negociación y esperan que el proceso de discusión se adelante.

José Pérez, presidente de la Agrupación Nacional de Empleados Fiscales (Anef), dice que actualmente se está definiendo una estrategia al interior de la mesa para acordar los lineamientos generales de la propuesta. “Un eje central es mantener el empleo en tiempos de pandemia. Ahora, si bien la cifra es importante y estamos conscientes del momento económico, no podemos tener una disminución en nuestro poder adquisitivo”.

El vicepresidente de la Confederación Nacional de Funcionarios de la Salud Municipal (Confusam), Esteban Maturana, afirma que se está empezando a planificar cómo se planteará la política de reajuste del sector público. “La idea es que no se llegue a noviembre, porque cuando eso pasa, las posibilidades de negociar son mínimas. El año pasado prácticamente no hubo negociación, el exministro (Ignacio) Briones puso su propuesta y de ahí no se movió. Ahora, con el nuevo ministro, que lo conocemos, es una persona con la que aparentemente podremos tener una mayor capacidad de diálogo de la que hubo el año pasado”.

En 2020 el ministro Briones, hoy candidato presidencial de Evópoli, lideró la discusión. La propuesta final entregaba un alza salarial en dos tramos: 2,7% para quienes tuvieran una remuneración de hasta $ 2 millones y un 0,8% para quienes tuvieron ingresos sobre ese monto.

Desde Hacienda comentan que “este proceso comienza con conversaciones una vez que el petitorio de dicha mesa es enviado al Ministerio de Hacienda, lo que suele ocurrir en octubre”. Y en ese contexto descartan que se pueda adelantar. “Durante los últimos años se ha dado en paralelo al cierre de la etapa de tramitación del presupuesto, y ha ingresado el proyecto de ley, justo finalizado dicho trámite”.

Otro proyecto relacionado con el sector público es el nuevo estatuto para el empleo público. Según cuentan en Teatinos 120, “en las próximas semanas daremos a conocer los resultados de la consulta pública que hiciéramos en enero”.

Foco en la reactivación

En silencio, pero con prisa, Hacienda trabaja en nuevas medidas para reimpulsar la economía. La tecla fiscal es clave para la reactivación. Eso lo ha señalado en distintas oportunidades el titular de la cartera, Rodrigo Cerda, y por ende, ahora se analizan distintas fórmulas para que, una vez que la economía se pueda reabrir con mayor propiedad, este motor se prenda.

“La reactivación es una de las prioridades que tenemos desde el Ministerio de Hacienda, por ello, ya estamos implementando medidas concretas como, por ejemplo, el subsidio al empleo, donde tenemos el desafío de aumentar el uso en mujeres”, puntualizan desde Teatinos 120. Esto, porque su objetivo “es tener una recuperación con empleo”.

Para los economistas si bien la política fiscal está apuntalando la actividad, es importante que se implemente un plan “potente” en infraestructura y obras públicas pensando en los próximos años.

Sergio Lehmann, economista jefe de BCI, subraya que “centrar un plan de reactivación en infraestructura y vivienda suena muy bien. Sabemos que hay un déficit importante de viviendas en el país que debemos abordar con urgencia. Ello conlleva una mejora en el bienestar social y contribuye a dar un impulso más permanente a la actividad.

Alejandro Fernández, economista de Gemines, sostiene que “el plan debería estar orientado en mejorar la capacidad de crecimiento a través de obras en infraestructura, puesto que esa fórmula permite impulsar el crecimiento de largo plazo”.

En cuanto a los subsidios al empleo, Lehmann indica que si bien sería positivo poner un mayor foco en los sectores rezagados, no se debe dejar de lado el resto, porque también requieren apoyo. “La pérdida de empleo fue muy potente y solo se ha recuperado en torno a la mitad de los puestos de trabajo, incluso con algún deterioro en los últimos registros. Es fundamental generar un círculo virtuoso de empleo y demanda interna, para dar mayor sostén al repunte económico”, acota.

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