Encuesta: trabajadores chilenos son más exigentes respecto a políticas claras de teletrabajo que promedio mundial

19 de Marzo 2020/ SANTIAGO Una familia trabaja en su comedor, durante el pandemia de coronavirus se a dado el Home Office o Teletrabajo para que personas puedan cumplir por cuarentena y así evitar lo mas posible su mayor propagación. FOTO: Jose Francisco Zuñiga /AGENCIAUNO

El 36% de los encuestados por la consultora Randstad demandan protocolos que permitan un equilibrio entre el trabajo y la vida, muy por sobre el promedio mundial de 27%. El estudio reveló también que el 65% de los trabajadores en todo el mundo ha visto perjudicado este equilibrio a causa del teletrabajo.




El teletrabajo llegó para quedarse y de eso no hay ninguna duda. Cada vez son más las empresas que han decidido sumarse a esta modalidad y pese a que algunos aún privilegian las oficinas, una gran mayoría ha optado por desarrollar las labores desde el hogar lo que, si bien puede parecer una alternativa conveniente en términos de costos y traslado, ha implicado una serie de complejidades a nivel físico y emocional para aquellos trabajadores que han permanecido durante más de 15 meses encerrados cumpliendo obligaciones frente a un computador.

A fines del año pasado, la OMS advirtió la aparición de la denominada “fatiga pandémica” que implica, para quien lo padece, cansancio físico, estrés y agobio mental. Un fenómeno que cada vez afecta a más trabajadores en todo el mundo, y que según edición del primer semestre 2021 del estudio Workmonitor realizado por la consultora de RR.HH. Randstad a empleados de América, Asia y Europa, hoy tiene al 65% de la fuerza laboral global pidiendo a sus organizaciones políticas al interior de las organizaciones para mejorar el equilibrio entre el trabajo y la vida familiar.

Y los chilenos no se quedan atrás. Pues, pese a que en octubre de 2020 entró en vigencia la Ley de Teletrabajo que regula las condiciones de las personas sujetas a esta modalidad, aún hay puntos pendientes de mejoras. De esta manera, las tres principales demandas de los trabajadores que se desempeñan en territorio nacional apuntan a las mejoras al horario de conexión, que concentra un 36% de reclamos, muy por sobre el promedio global de 27%; el establecimiento de protocolos estrictos y claros respecto del trabajo remoto, con un 31% de participación; y un programa de apoyo para potenciar las habilidades o la adaptación al nuevo entorno de trabajo, con un 27% de respuestas.

A esto se suma más formación en tecnología (26%); y contar con una línea directa de atención médica, tanto física como mental (25%).

Por otro lado, de aquellos trabajadores que pueden asegurar que sus empleadores les han proporcionados protocolos respecto al homeoffice, solo un 6% de ellos dice que les han ofrecido más recursos a través de un programa de asistencia, y un 10% afirma que cuenta con apoyo de asistencia financiera para aquellos gastos relacionados al cuidado de niños.

Y pese a que, al parecer, los chilenos no extrañar la interacción con sus compañeros de trabajo (solo un 19%, muy por debajo del 27% global), un 26% de los entrevistados sí reconoce que el hecho de estar distanciados físicamente con sus equipos laborales ha impactado de forma negativa en términos de productividad. De hecho, solo un 32% de los encuestados contestaron que el trabajo remoto les ayudó a incrementar su productividad, muy alejado del 59% de la India, o el 45% de México.

Natalia Zúñiga, directora de marketing y comunicaciones de Randstad, señala que es natural el agotamiento físico y mental que están viviendo las personas, puesto que desde que se inició la pandemia cambió el escenario para trabajar. “Por una parte, quienes han estado con home office durante un tiempo prologado sienten que el encierro ha afectado su salud mental, (...) haciendo que la jornada laboral entre en conflicto con la vida familiar”, sostiene.

Un panorama que, según la experta, se ha reflejado en la alta tasa e absentismo o licencias médicas a causa de malestar psicológico, y también se ha visto reforzado por las cuarentenas preventivas o contagios de Covid-19. “Cuando esto ocurre, otros miembros del equipo deben asumir una carga de trabajo adicional mientras se encuentra un reemplazo; impactando la motivación y la productividad de los colaboradores que se ven perjudicados por la ausencia de personal”, comenta.

Pero esto no es lo único que le preocupa a Zúñiga, pues por otro lado, están los empleados de aquellas industrias consideradas “esenciales” quienes han debido continuar realizando sus funciones fuera de sus hogares, los que también podrían estar experimentando cansancio por el miedo a contagiarse y por un exceso de horas de trabajo.

El mercado laboral exige una mayor vacunación

Según el informe publicado por Randstad, el 56% de los empleados en todo el mundo cuenta con un trabajo que no les permite desempeñar sus labores de manera remota. Y en Chile la situación es similar al promedio global, pues un 46% asegura no contar con la posibilidad de realizar teletrabajo, la tasa más alta de la región y que está por sobre países como Argentina (43%) y Brasil (38%). Por lo que, según las cifras, el trabajo a distancia es una opción, o más bien un privilegio, solo para ciertos rubros.

¿Qué hay, entonces, de aquellos relegados a labores presenciales? Un 33% de las personas pertenecientes a este grupo en todo el mundo se siente estresado por ellos mismos y sus familias respecto de contraer Covid, un porcentaje que se reduce a un 19% en Chile, aunque es el más alto de Latinoamérica después de Argentina con un 21%.

De esta manera, más de la mitad de los encuestados no se siente seguro en la oficina mientras sepa que su entorno no se encuentra vacunado. Y aunque la región figura como una de las zonas en las que existe mayor preocupación respecto de la inoculación comparado a los trabajadores de Europa o Asia, Chile ocupa el tercer lugar en esta categoría con un 67% de respuesta, después de Brasil (73%) y México (71%).

De hecho, el país también se ubica por debajo de estas dos últimas naciones frente a la pregunta “¿Está dispuesto a vacunarse, si así lo requiere, para continuar en su trabajo?”, pues mientras los trabajadores brasileños y mexicanos encuestados respondieron afirmativamente en un 91% y 89%, los chilenos lo hicieron en un 84%, lo cual, cabe destacar, no es menor.

Y es que la inoculación contra el Covid19 se ha instalado no solo como una herramienta de seguridad para los empleados, sino también para las mismas organizaciones. Según los datos entregados, el 23% de los entrevistados en todo el mundo asevera que su empleador les exige contar con las dosis correspondientes. Lo que en el caso de Chile, alcanza un 36%, la tasa más alta entre los países de Latinoamérica.

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